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A poster of deposed Egyptian President Mohamed Mursi lies on a bulldozer around Cairo University and Nahdet Misr Square, where members of the Muslim Brotherhood and supporters of Mursi were camping in Giza

¿Por qué los egipcios se volvieron a millones contra el presidente votado apenas un año antes y eligieron en su lugar un golpe de Estado comandado por los mismos militares contra los que se habían alzado dos años atrás? ¿Que significa el procedimiento electoral en un pais en que se puede limitar a los otros poderes del Estado por decreto o por la fuerza de las armas? Exclusivo para suscriptores, este impresionante relato en directo del proceso por el cual millones de personas que se alzaron en nombre de la libertad hoy agradecen la imposición del Estado de sitio y de qué futuro espera a un país sumegido en la polarización y el odio extremos.

Anales del imperio: los Estados Unidos atacarán a Siria, haya o no armas químicas, por Musa al-Gharbi

Como ya ocurrió este año, la administración Obama busca una excusa para intervenir en un conflicto que no quiere que concluya. Por ahora.

Egipto, como Chile, como Argentina: el regreso de la guerra sucia, por Jon Lee Anderson

Un golpe militar, el terror del Estado para acabar con una presunta amenaza terrorista, el respaldo o la inacción de los Estados Unidos… ¿Suena familiar todo esto?

Ghuta, una masacre cuya culpa recaerá también sobre los Estados Unidos, por Jon Lee Anderson

Más de 1300 muertes en lo que se dice que fue un ataque con armas químicas del gobierno de Siria plantea la pregunta de si las potencias occidentales dejarán la guerra civil de ese país librada a sí mismo –y de quiénes serán los responsables de lo que ocurra a continuación.

De Libia a Siria: la Primavera Árabe ahora es el caos, por Jon Lee Anderson

  El humo no se había dispersado todavía cuando la victoria era ya exhibida como un brillante ejemplo de lo que los poderes occidentales podían hacer en un campo de batalla moderno sin poner jamás “botas en el terreno”.Dos años atrás, Trípoli, la capital de Libia, cayó en manos de esa amalgama de fuerzas rebeldes […]

Siria: sólo estamos aquí por los premios, y algunas otras verdades del periodismo de guerra, por Francesca Borri

Amargo relato –o descarga– de una reportera que cubre el conflicto sirio: la paga miserable, la falta de respaldo o seguridad, los prejuicios, el miedo, la competencia despiadada de los colegas. “Como Beatriz, quien hoy me mandó en la dirección errada, para que ella fuera la única que cubriera la manifestación, y, por su engaño, terminé en medio de francotiradores. Sólo por cubrir una manifestación –una de cientos”.

Egipto, destrozado por sus odios y lujurias, por Jon Lee Anderson

“Este no es un nuevo Egipto, lleno de egipcios que han abrazado un cambio colectivo y están marchando de la mano, juntos, hacia un nuevo futuro, sino un Egipto apresado por sus demonios, destrozándose con lujurias y odios desatados”.

Estambul: Taksim no es una revolución, por Carlos F. Chamorro

“Ahora los turcos han inventado otras formas originales de manifestarse: se ponen de pie en la plaza y durante horas protestan en absoluto silencio, para que el gobierno no pueda acusarlos de terroristas. La llama de la protesta está encendida, y desde Managua aún escucho el piano, esa melodía libertaria, que suena en la plaza Taksim.”

Estambul: días de flores, gases y travestis, por José Miguel Fernández Layos

Las protestas continúan en silencio, con flores, con exposiciones. La represión es intermitente. La ciudad y el país ya no son los mismos.

Diario de batalla de Estambul, por José Miguel Fernández Layos

“Salimos corriendo a refugiarnos a los toldos de los bares cercanos, pero el pianista sigue tocando y algunos le protegen con sus chaquetas, muchos vuelven, llueve muchísimo, aparece un plástico azul que todos sostienen, volvemos muchos más, se hacen agujeros, los tapamos como podemos, mientras el pianista sigue tocando, y lo hará toda la noche y parte del día, más de 17 horas seguidas, y después de cada canción, todos aplauden, pero no al pianista, no solo a él, sino a todos, como si cada canción la estuvieran tocando todos, como si cada canción pudiera ser la última y nadie pensara en la siguiente, como si no hubiera más que sentir la lluvia caliente en los huesos, todos juntos, bajo un plástico azul que se va rompiendo.”