"Salimos corriendo a refugiarnos a los toldos de los bares cercanos, pero el pianista sigue tocando y algunos le protegen con sus chaquetas, muchos vuelven, llueve muchísimo, aparece un plástico azul que todos sostienen, volvemos muchos más, se hacen agujeros, los tapamos como podemos, mientras el pianista sigue tocando, y lo hará toda la noche y parte del día, más de 17 horas seguidas, y después de cada canción, todos aplauden, pero no al pianista, no solo a él, sino a todos, como si cada canción la estuvieran tocando todos, como si cada canción pudiera ser la última y nadie pensara en la siguiente, como si no hubiera más que sentir la lluvia caliente en los huesos, todos juntos, bajo un plástico azul que se va rompiendo."
"Ya de madrugada, un amigo holandés y yo atravesamos las líneas enemigas con mi mochilón en la espalda y su cara de guiri. La policía nos para, decimos que somos turistas y que vamos al hotel. Nos deja pasar (con nuestra máscara de gas al cuello y gafas de buceo en la mano)".
La empresa Condor, apoyada por el Estado brasileño, provee de "armamento no letal" a policías como las de Turquía y Bahrein. Proyectiles brasileños caen sobre los manifestantes de la Primavera Árabe, mientras otros ya están en reserva para el próximo Mundial de Fútbol, en Río de Janeiro.
"En la guerra se mata a otro hombre y, para quitarse el miedo, se lo convierte en objeto, se lo humilla, antes o después de su muerte; se celebra su muerte; se convence uno de que lo ha conquistado realmente. Este ritual es tan viejo como la humanidad y es algo que se vuelve a abrir cada vez que vamos a la guerra o alentamos a otros a librarla por nosotros".
El régimen ha escalado la violencia y el tipo de armamento con el que libra la guerra civil en su país. Ahora parece haber cruzado la "línea roja" al introducir armas químicas. ¿Cómo llegó hasta aquí? ¿Y hasta dónde puede seguir?
El país donde nació la Primavera Árabe, entre la esperanza en el cambio y el miedo al islamismo. Una revolución vista a la luz de un Foro Social Mundial en el que se baila, se canta, y se habla y se habla y se habla...
“Es la única manera de ser escuchadas --dicen--. Si sólo protestáramos con pancartas, nadie nos haría caso”
Todos los jugadores miraban a la superpotencia para que hiciera un gesto. Y lo hizo.
Sí, los periodistas extranjeros que cubren las guerras corren riesgos. Pero ¿qué hay de los locales?
Con menos espectacularidad y más callada represión, la Primavera Árabe continúa en Marruecos. Aquí, un reporte desde las calles.
Hay temas muy complejos, como la guerra en Siria, que ningún medio -para la autora- termina de explicar bien. La solución: Syria Deeply, donde se habla de una sola cosa.
Una excursión con combatientes a través de las paredes de las casas de Aleppo. Algo falta aquí...
"En otras calles, no hay cobertura. Sólo agallas. Y cierto sentido del humor. Moverse en zigzag, acelerar, frenar, todo con tal de joder al asesino..."
¿Hacia dónde correr cuando caen las bombas? Y, sobre todo, ¿por qué venir adonde caen, cuando no había ninguna obligación? O tal vez sí la había...
La amenaza de las armas químicas y el avance de las fuerzas rebeldes forzaron a los Estados Unidos a reconocer a estos públicamente. Pero no está claro, todavía, si su intervención acabará con el régimen --o si podría convertirse en la última carta de este.
Estados Unidos denuncia que hay un grave riesgo de que el régimen de Assad utilice armas químicas contra sus opositores. Ya hubo una falsa alarma en Irak, utilizada como excusa para una invasión. ¿Y ahora?
La carnicería que ya suma 30.000 muertos ha pasado a ser un ruido de fondo que ya no se escucha en Occidente. Pero tanto el daño como el cambio son irreversibles.
El régimen sirio vuelve a las tácticas más básicas de la guerra: arrasar el hogar del enemigo.
Detrás del conflicto sectario entre alawitas y sunitas en Siria, se alza un espectro mayor: el de una nueva Guerra Fria que enfrente a los Estados Unidos con China y Rusia, con nuevas batallas por venir.
“Nos subimos en la caja de la camioneta de Walid, gritando mientras arábamos el poco profundo charco del wadi , y aunque el agua nos empapaba, nuestros espíritus borrachos permanecían secos”. Un viaje por los wadis del desierto para conquistar una montaña.
June 17, 2013