En la India, hay tribus que resisten la extracción de recursos naturales. En Bolivia, la constitución protege "los derechos de la naturaleza". En Ecuador, se intenta que el petróleo permanezca bajo suelo. Sociedades indígenas y tribales intentan frenar "la carrera hacia el desastre". Mientras tanto, los Estados Unidos, afirma el reconocido lingüista y activista, están llevando al mundo a una catástrofe.
"En mayo de 1982, apenas dos meses después del golpe, en una columna de asombrante franqueza, el editor del matutino conservador preguntó retóricamente: “¿Cómo es posible decapitar a un niño de ocho años?” Memorias de una fotógrafa.
El juicio por genocidio contra el ex presidente de facto, sostiene el autor, preocupa a la estructura política y la élite empresarial del país: "no es que defiendan a los generales, sino que temen a las reivindicaciones de los (indígenas) ixiles."
Los jarawa lograron vivir aislados durante miles de años, peleando con éxito contra sucesivos colonizadores, hasta que se convirtieron en la principal atracción de un nuevo y moderno invasor: el turista.
Reclaman al Estado chileno por un acuerdo del siglo XIX y se defienden con argumentos del siglo XXI: el derecho de todos los pueblos indígenas a la autodeterminación. Relato de una cumbre mapuche que puede ser el comienzo de muchas cosas.
Un brujo mapuche ha sido detenido por quemar vivo a un matrimonio y la derecha chilena reclama el Estado de sitio y la represión. Detrás hay un conflicto por tierras y la autonomía de una comunidad, y una larga historia de violencia y racismo.
En esta extraordinaria crónica que viaja atrás y adelante en el tiempo, los pobladores de Cherán enfrentan a los narcotráficantes que tenían dominado el pueblo y los expulsan junto con los políticos --pero acaso no a sus propios miedos. Fuenteovejunta en una pequeña comunidad originaria del Norte mexicano que se ha vuelto leyenda.
En un rincón del violento Estado de Guerrero, en medio de la ola de crueldad que azota a México, un grupo de 32 comunidades indígenas viven en una extraordinaria tranquilidad. ¿Por qué? Porque poseen su propia policía comunitaria, que se rige por usos y costumbres ancestrales y son respaldados activamente por la población. Pero esto no le gusta a las autoridades mexicanas.
En Chiapas, una mujer pasó casi ocho años presa porque nadie entendía su lengua. En Tabasco, mueren los últimos ayapanecos. Uno de los países con mayor diversidad lingüística del planeta mata lenguajes a fuerza de escuela, pobreza e indiferencia.
Esta es la historia de Guatemala, de la masacre de Dos Erres y de Oscar Ramírez, el niño sobreviviente que, sólo adulto, descubrió que había sido criado por uno de los militares que exterminaron a casi toda su familia y a un pueblo entero por ideología, por odio, por despecho, por crueldad, o porque podían. Una historia que comenzó hace treinta años y que aún no ha terminado.
El orgulloso pueblo de Tentayape, la "última casa", todavía espera que Evo Morales venga de visita. Hasta le han hecho una letrina que ellos no tienen. Pero el presidente parece preferir a Repsol.
Partidas de hombres con cuchillos y machetes atacaron a catorce curanderos shawis. Sólo uno sobrevivió para contarlo. La masacre fue ordenada, según la investigación policial, por el alcalde evangelista de la zona, que había prometido acabar con los "brujos".
"En el cénit del eclipse total de sol de hace un mes, Magdalena Hito --núa (madre) Hito, para su clan-- dice haber visto una lluvia de estrellas que se le venían encima. 'Lo primero que sentí -sigue- es que debía recuperar la tierra que me dejaron mis ancestros'" [...]
June 5, 2013