Gabriel Magnesio, desde Schengen

 

Desde Schengen

Diario de crónicas de un viaje sin fin por Schengen, el espacio de libre circulación dentro de las fronteras mutantes de –por ahora– Europa.

Gabriel Magnesio (Francia, 1979). Periodista y fotógrafo. Sus crónicas han sido publicadas en SoHo y Perfil (Costa Rica), El Malpensante (Colombia), Travesías y FWD Magazine (México), La Nación y Perfil (Argentina), Vogue (España). Vive en París y Berlín.

Contacto: [email protected]

 

 

Cuadernos de Berlín : lo que queda de aquel cabaret, por Gabriel Magnesio

“Un hombre está sentado, solo, en una esquina de una de las pistas. Está cubierto de cuero negro y latex pegado al cuerpo. Mira el piso. Otro hombre vestido de policía besa a un travesti. En la pista principal, una señora arrodillada se entusiasma con un estudiante. Un anciano en silla de ruedas ofrece su arte: body painting. Tres ángeles rubios sin taparrabos, de más de 18, ronronean y se exploran, con delicadeza y amor, sobre un sillón blanco”.

Cuadernos de Berlín: alguna droga para vivir entre esos muros, por Gabriel Magnesio

“El peruano se ríe. Su hijo se porta bien. Papá me pasa la bolsa.
-Probala y me decís –invita, como si me la regalara”.

Cuadernos de Berlín: acá no se besa, por Gabriel Magnesio

“El portero tiene la cara tatuada y dos piercings en las comisuras de los labios. El control en la entrada es corporal. Se ignoran los bolsillos, donde se cargan el polvo y las pastillas. Acá no se besa: se penetra o se chupa”.

Cuadernos de Berlín: también la Luna ignora a los muertos , por Gabriel Magnesio

“Se acerca un grupo de turcos adolescentes: recién bañados, el paseo del domingo, pasan a los gritos, dejan una estela de mal olor, perfume barato, desodorante de supermercado. Los miro fijo, me sostienen la mirada, me insultan, sale de sus gargantas un alemán hachado. Los alemanes se ocupan. Los matan a palos, en silencio, con leyes republicanas”.

Cuadernos de Berlín: la mugre de la anarquía, por Gabriel Magnesio

“Un punk heroinómano sube las escaleras con su perra. Grita desde el techo y el cuerpo cae los cincos pisos, multiforme, con fondo de Die Toten Hosen y Schopenhauer.
Un golpe”.

Cuadernos de París: Si vas a suicidarte, no me despiertes, por Gabriel Magnesio

“-La vida es simple -repetía Kaurismaki-, perros y cigarrillos.”

Cuadernos de París: sexo en las catacumbas de la historia, por Gabriel Magnesio

“Aquí hay 6 millones de parisinos, casi la mitad de vivos que hay en la superficie: es un mare magnum de fémures y tibias entre las que se esconden los restos perdidos de Rabelais, Racine, Blaise Pascal, Montesquieu, Robespierre”.

Cuadernos de París: Quentin Tarantino, Pepe y otras lápidas, por Gabriel Magnesio

“Después del almuerzo, lo fotografié.
-Querés que me desvista -me propuso.
Después de su muerte, uno de sus herederos me dio centenares de placas, fotogramas, de hombres desnudos by Pepe”.

Cuadernos de París: el hijo de Guattari, por Gabriel Magnesio

“Como cada vez que se ven, el hijo de Guattari trata de venderle unos manuscritos del padre”.

Cuadernos de París: orgías de amateurs, por Gabriel Magnesio

“Me quedé dormido sobre sus pezones siliconados. Me desperté sobre su oso de peluche”.

Cuadernos de París: caviar vencido, por Gabriel Magnesio

“Me voy a suicidar comiendo caviar –dice. Se acomoda el saco que le regaló Serge Gainsbourg, sube las escaleras del hotel La Louisiane–.Tengo que combatir la ansiedad que me devora. Me comeré la lata de caviar vencido, y esperaré”.

Cuadernos de París: Olivier Martínez, el torero y el clochard, por Gabriel Magnesio

“En Saint-Germain-des-Prés, bunker de la gauche caviar, la moral es, sobre todo, estética, y el misterio del amor es siempre más grande que el misterio de la muerte”.

Cuadernos de París: Eva, por Gabriel Magnesio

“En una mesa, un gigante ruso que ahora es rico y en el pasado (sabré mas tarde) fue legionario, brinda con ella. Eva tiene el rostro frágil y metálico. Tiene sangre azul: le corre Céline, Balzac, Prevert. Es una amante fiel a Descartes, Sade, Dior, Sarkozy y Godard”.

Cuadernos de París: tareas nocturnas, por Gabriel Magnesio

“Arthur conoce París por las habitaciones de sus amantes de una noche –nunca repite. Desaparece temprano, sin rastros, solo –tal vez con alguna marca”.

Cuadernos de París: en la cama de Béjart, por Gabriel Magnesio

“W. decidió mudarse al norte de Francia y le ofrecí ayuda. Eran las tres de la tarde. Él tomaba whisky y yo levantaba cajas con manuscritos.
En una valija, decía, tenía lo esencial: un sombrero, un bastón del Tibet y un libro. Me agradeció con la cama de Béjart”.

Recuerdos de Londres, de Patti y de la abstinencia, por Gabriel Magnesio

“Marc es el aburrimiento provocado por la sobriedad, lo catastrófico de la ausencia de drogas. Un ángel gris, frágil, transparente. Tiene las venas secas, los huesos amarillos, los dedos bloqueados. Marc es de la periferia profunda del East London, de padre asesinado por la mafia. Fue el letrista de The Libertines, el grupo de Pete Doherty. Autor del hit Can’t Stand Me Now.”

Noches de calor: París ya no es una fiesta, por Gabriel Magnesio

En estos diarios de sexo, clubes y enmascaradas celebrities literarias, unas fotografías de un París que se cuenta como quizás lo haría Henry Miller, pero un siglo después.

Guía práctica para sobrevivir en París, por Gabriel Magnesio

“Aquí transcribo algunas de las reflexiones y actos que me ayudaron a sobrevivir en París, sin tener nada y sin ser nadie. Están escritas a modo de consejo para un lector imaginario, a pesar de que no aconsejo a nadie que intente llevarlas a la práctica”. Reflexiones de un vagabundo.

Jacques, último clochard de París, por Gabriel Magnesio

“Caminar me da ideas. Cuando toco el fondo, me recupero, pero el fondo merece ser explorado. Por la mañana tengo que levantarme, porque, si no, caigo muy rápido en la crisis del monólogo interior. Quiero darle una oportunidad al nuevo día. Por la noche, antes de dormirme, me imagino distinto de lo que soy, desde ese día en que París es una mujer que me dejó.”

Sexo y anarquía: muchacha punk, por Gabriel Magnesio

Todo comenzó con un trío –y acabó en una historia de sexo, amor y anarquía en Berlín del Este.
O acaso la versión alterna que la realidad ofrece, treinta años después, a un cuento de Fogwill.

Estocolmo: diario del viento helado y de los personajes que va juntando, por Gabriel Magnesio

Iraquíes en busca de refugio, el célebre fotógrafo turco, el alcohol, el sexo, el frío, el silencio.

Berlín del Este, sensual y extrema: todos quieren bailar sobre las ruinas, por Gabriel Magnesio

En este nuevo escenario, los alemanes se pierden en antiguas centrales eléctricas de la RDA reconvertidas en templos de hedonismo. Allí bailan los descendientes de Schiller, Goethe, Brahms, Fassbinder y también de Hitler en una comunión hipnótica a base de drogas sintéticas y libertinaje sexual. “Berlín es más que culpa y pasado —afirma el prestigioso semanario Der Spiegel—. Es una ciudad sin filtros, salvaje y sensual”.

En Helsinki, el tango es karaoke, solitario y final, por Gabriel Magnesio

Un noche con Aki Kaurismaki, el famoso cineasta finlandés, bebiendo hasta la madrugada en París. Luego, viajar a Helsinki para entenderla melancolía sin remedio de unas gentes que aman tanto el tango que se lo apropiaron.

Leningrad, los Sex Pistols de Rusia, o acaso de la URSS, por Gabriel Magnesio

Difícil entrevista con Sergei Shnurov, líder de Leningrad, la famosa banda rusa, con un camarero obligado a traducir una charla en tres idiomas: “Si existiese la URSS, lucharía por ella”, dice Shnurov. ¿Y por la Rusia actual? “Me rendiría de una vez”.

Tráfico de carne: esto no es amor, es Triple X, por Gabriel Magnesio

Una estrella del porno, una producción barata en un playa catalana, una chica complicada y la reducción al extremo de un género que alguna vez promovió la liberación sexual.

Báltico, confín de Europa: caer de la fiesta al agujero negro, por Gabriel Magnesio

Un recorrido por la nueva meca turística europea,los países bálticos, que encierran entre fronteras alegres la sombría realidad de Kaliningrado, el llamado agujero negro de Europa.

Mamadou, el malí, vive en el África de París, por Gabriel Magnesio

Cada día recorre en subterráneo el viaje de África a París, de un miserable departamento en el “Bronx” a un elegante restaurante de la Rue de Rivoli. Una vida perdida en el abismo entre dos mundos.

Drogas: último verano de libertad en Amsterdam, por Gabriel Magnesio

El gobierno de derecha de Holanda acabó también con la apertura en materia de consumo y venta de drogas en su capital. Los tradicionales coffeshops deben optar entre convertirse en clubes privados o cerrar sus puertas. Aquí, una crónica del final.

Soldado en Asia, lavaplatos en París, por Gabriel Magnesio

Lasith, el tamil que luchó en una de las guerras más crueles del mundo, espera la independencia lavando platos.

Chinatown, o Wang en París, por Gabriel Magnesio

Wang envejeció de golpe en los últimos 20 ó 30 años. Un tiempo relativamente corto para sus planes. Tiene la misma paciencia, salvo que sus ojos están cansados, melancólicos de lo que aún no puede ser. —Cuando llegué, era joven y pensaba en la vejez. Ahora, que soy viejo y sigo trabajando, no sé en [...]

Lituania: Edvardas Burokas, o el pasado, por Gabriel Magnesio

Burokas, independentista lituano, fue a dar a un gulag el mismo día en que murió Stalin. Un bello retrato báltico en texto e imágenes que son, también, una reflexión la relativa presencia del pasado en el presente.

Page last updated on 02/03/2013 at 9:22 am

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