Libia: la muerte de un freelancer, por Jon Lee Anderson

May 17th, 20128:51 pm @

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El 15 de mayo de 2011 en Londres, durante el funeral de un amigo, Tim Hetherington, el fotoperiodista británico que había muerto unas pocas semanas antes en Libia con Chris Hondros, un fotógrafo norteamericano, conocí a Penny Sukhraj. Estaba sentada en el banco que se hallaba detrás de mí.

Penny era la mujer de Anton Hammerl, un fotoperiodista free-lance sudafricano-austríaco. Penny y Anton tenían dos hijos, uno de ellos de siete años y el otro nacido apenas seis semanas antes, y él tenía una hija de un matrimonio anterior, de diez años. Cuando estalló el conflicto libio, Anton marchó hacia allí con decenas de otros reporteros y fotógrafos. El 5 de abril, en medio de los combates afuera del peleado pueblo petrolera de Brega, en el frente oriental, Anton y varios de sus colegas desaparecieron.

Penny estaba extremadamente angustiada, pero con esperanzas. Después de varias semanas de no saber nada, las autoridades libias habían revelado que Anton era mantenido prisionero en Trípoli con otros freelancers desaparecidos –los reporteros norteamericanos Claire Gillis y James Foley, y el fotógrafo español Manu Brabo. Pero Penny tenía una razón extra para preocuparse. Inexplicablemente, todos los periodistas excepto Anton habían sido visitados por diplomáticos; sólo él no había sido visto por persona alguna del mundo exterior. Las autoridades libias, mientras tanto, habían seguido lanzando garantías de que los cuatro gozaban de buena salud y serían eventualmente liberados.

Tres días después, Gillis, Foley y Brabo fueron liberados, junto con otro periodista —Briton Nigel Chandler, cuya detención era desconocida previamente–, pero Anton no estaba con ellos. Luego emergió la terrible verdad, algo que los colegas apenas liberados de Anton habían sabido durante seis semanas, pero, temiendo por su propia seguridad, habían mantenido en secreto. Anton había recibido un disparo en el estómago cuando fueron capturados y abandonado en el desierto para que muriera. El cuerpo de Anton no ha sido hallado; la verdad de sus horas finales sigue siendo un misterio.

El 15 de mayo (de 2012), un grupo de amigos y colegas de Anton organizaron la primera subasta de ejemplares de fotoperiodismo contemporáneo jamás realizada en Christie’s en Nueva York. El objetivo era reunir fondos para los hijos de Anton y Penny. Christiane Amanpour lideró el evento, y se presentaron copias firmadas de Sebastiao Salgado, Alec Soth, Christopher Anderson, Ed Kashi, Yuri Kozyrev, Larry Fink, Lynsey Addario, Susan Meiselas, Ron Haviv, David Burnett, Joao Silva, Bruce Davidson, Greg Marinovich, Samuel Aranda, Roger Ballen, y Vincent Laforet, y la subasta fue conducida por la vicepresidente senior de Christie’s, Lydia Fenet.

Anton Hammerl murió en forma horrible, dolorosa y solitaria, uno más del penosamente alto número de periodistas muertos mientras intentaban informar sobre la violencia de la Primavera Árabe y sus secuelas durante los últimos dieciséis meses. Un creciente número de bajas son freelancers como Anton, profesionales que arriesgan sus vidas para ganárselas, pero sin el respaldo financiero de un periódico o una revista. Este bien puede ser un síntoma de la recesión y del colapso del modelo económico tradicional del negocio de noticias globales, pero, de cara a muertes como la de Anton, la discusión no resuelta en torno de que las noticias no pueden y no deben ser gratis toma un significado completamente diferente.

Mientras tanto, en Christie’s, hubo al menos una chance de que su familia no fuera abandonada.

Aquí, versión original de este artículo.

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(…) De las 75 fotografías, 10, incluyendo una copia de la famosa imagen los soldados norteamericanos desembarcando en Omaha Beach, Normandía, en el Día D, tomada por Robert  Capa, fueron vendidas en la subasta en vivo.

Esta parte de la subasta reunió 24.000 dólares.

Se reunieron otros $9500 para la educación terciaria de uno de los hijos de Hammerl. El resto de las copias fue vendido mediante subasta cerrada por una cifra no revelada (…)

Aquí, versión original y completa de este relato de la subasta.
Y aquí se puede contactar u obtener información de la organización de amigos de Anton que ha impulsado la subasta y que continuará vendiendo fotografías con el mismo objetivo.

 

 

 

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