El procurador Ordóñez, ayatolá de Bogotá, por Antonio García Maldonado

14 mayo, 2012

“La Procuraduría General de la Nación es la Entidad que representa a los ciudadanos ante el Estado. Es el máximo organismo del Ministerio Público, conformado además por la Defensoría del Pueblo, la Personería”, dice la web de la institución.

Si yo no lo entiendo mal, la Procuraduría debería estar encargada de controlar los abusos que un Estado tan dado a la impunidad comete contra los ciudadanos de a pie en el ejercicio de los derechos reconocidos por las leyes. Y en algunos aspectos lo hace, como en la estrecha vigilancia que el organismo ejerce sobre la corrupción en ciertos partidos y departamentos (y no en otros, ni en otras instituciones, e ignoro el porqué). De la Procuraduría vinieron las órdenes de inhabilitación del alcalde de Bogotá, Samuel Moreno, o del ex ministro de Agricultura del Gobierno Uribe, Andrés Felipe Arias, entre otras.

No obstante, la Procuraduría amenaza con convertirse en una suerte de Consejo de Guardianes iraní trasplantado a los Andes, donde el Ayatolá Alejandro Ordóñez funge como un celoso guardián de las más rancias esencias católicas –dada su filiación al Opus-Dei.

El caso que ha revelado este domingo la revista Semana es paradigmático y lleva a preguntarse hasta qué punto son compatibles los cargos públicos con la profesión de una fe que alcanza cierto grado de fanatismo. En el caso de Ordóñez, esos límites parecen haberse sobrepasado hace tiempo.

En el reportaje llamado “La batalla del aborto”, Semana informa que, pese a la sentencia de la Corte Constitucional que en 2006 aprobaba el aborto terapéutico en tres casos (violación, malformación del feto y riesgo de vida para la madre), el balance sobre la libertad y capacidad de ejercer dicho derecho es más bien pésimo.

Una niña de 12 años del estrato 1 (sí, en Colombia los barrios están estratificados, de 1 a 6, siendo 1 donde no hay nada, y 6 donde está todo lo que no está en el 1) quedó embarazada de su novio de 16. Los médicos certificaron los riesgos obstétricos  y recomendaron el aborto terapéutico. Después de un intento de suicidio con pastillas, la niña reclamó la opción ofrecida por los médicos, pero le fue negado el permiso judicial (obligatorio) para abortar. Como ocurre en estos casos, el embarazo llegó a un punto de desarrollo a partir del cual ningún supuesto autorizaba su interrupción.

Cuando el caso finalmente llegó a la Corte Constitucional, esta ordenó indemnizar a la niña y mantener su identidad en secreto en cualquier otra instancia judicial del país. Pero hete aquí que el pasado 27 de marzo, el Ayatolá Ordóñez envió una carta a la Sala Administrativa del Consejo de la Judicatura advirtiendo de que la identidad de las mujeres que acuden por tutelas judiciales para abortar no ha de ser reservada para la Procuraduría y la Fiscalía, “sobre todo para el caso de los abortos que se practican cuando el embarazo es fruto de una conducta delictiva”.

La duda es, ¿se refiere a una conducta delictiva tipificada en el código penal, como la violación? ¿O es una conducta delictiva el mismo hecho de quedarse embarazada fuera del matrimonio?

Los antecedentes no ayudan a salir de la duda, pues el propio Ayatolá ha sido el protagonista de algunas persecuciones e interrogatorios a mujeres que han abortado cumpliendo con todos los supuestos legales. Dado que, para Ordóñez el aborto en todas sus circunstancias es  “atentar contra la familia, como lo reconocen los historiadores y los sociólogos, y, en ese sentido, sería un atentado contra la humanidad”, el procurador se siente no sólo en su derecho, sino en su deber, de perseguir a toda aquella mujer que atente. Nótese la argumentación: se parte de un supuesto dogma de fe para llegar a una consecuencia jurídica basada en figuras ya tipificadas y según los procedimientos del Derecho laico.

El Ayatolá tiene opiniones parecidas sobre el pecado que supone el matrimonio entre personas del mismo sexo: “El ordenamiento jurídico dice claramente que [las parejas homosexuales] ni son familia ni son matrimonio, y no se puede escandalizar nadie. Si se escandalizan, se están escandalizando de lo que dice la Constitución, se están escandalizando de la ley”; “La mujer y el varón son portadores de una humanidad completa”; “El marido lo es por la mujer y la mujer lo es por el marido”. Amén.

El Ayatolá nació en 1955, no en Irán, sino en Bucaramanga, Colombia. Se licenció en Derecho y en Ciencias Políticas en la Universidad de Santo Tomás. Después de algunos cargos judiciales en su departamento, se destacó en la capital como presidente de la Sección Segunda del Consejo de Estado y fue presidente de la Corporación en el año 2004. En 2008 es nombrado procurador. Su nombramiento fue clave en la desmembración del único partido opositor de ámbito nacional: el Polo Democrático Alternativo. El actual alcalde de Bogotá, entonces en aquella formación (de la que fue candidato presidencial), votó a favor de Ordóñez como procurador, provocando su expulsión de la organización. Aunque haya sido el alcalde Petro el que ha salido políticamente mejor parado, el Polo no se equivocó en sus recelos y advertencias. Aunque en puestos menos relevantes  y poderosos, el Ayatolá de Bogotá ya se había destacado por su intransigencia hacia todo aquello que entrara en conflicto con su fe. En un país tan acríticamente católico, su postura sólo le generaba beneficios en la escala de ascensos.

La retórica del procurador/Ayatolá es suficientemente expresiva. Es importante el derecho plasmado en la Constitución y los códigos legales, aunque siempre que no entre en contradicción con la primigenia y auténtica fuente de Derecho: la sagrada Biblia, en la interpretación de Ordóñez, que reza y hacer rezar en latín en el edificio de la Procuraduría.

El Ayatolá acaba de postularse para la reelección, y como fervoroso creyente, es inasequible al desaliento de la realidad. La fe mueve montañas; a él, por el momento, ni Dios lo saca de la Procuraduría. A Dios rogando y con la mazo dando.

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2 Comments → “El procurador Ordóñez, ayatolá de Bogotá, por Antonio García Maldonado”

  1. Alejandressa 2 years ago   Reply

    No hay que olvidar que no actúa solo, este personaje además de tener al séquito de los Opus-Dei chibchombianos, también funciona con su pareja fantástica Ilva Myriam Hoyos, cariñosamente conocida como “Torquemada”.
    Así pues, en estas manos que acarician los rosarios tenemos las colombianas nuestros ovarios…

  2. marcos vivero f. 1 year ago   Reply

    la intolerancia es la semilla de la violencia…y entonces cúal fue el mensaje verdadero de Jesus?…el hablo de AMOR, de Tolerancia. Desgraciadamente eso ha sido tergiversado por la sociedad judeocristianba donde estamos… el opus es el brazo armado de la inquisicion moderna!!!!! Es Colombia un estado laico????

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