Crónica latinoamericana: desventuras de un quijote en Bolivia, por Graciela Mochkofsky

12 mayo, 2012

El vasco Alex Ayala llegó a Bolivia en 2001 con una beca del grupo Prisa, por entonces propietario de una parte del diario boliviano La Razón. Tenía 22 años y era aún un periodista en ciernes. En la redacción de La Razón y en las calles de La Paz aprendió el oficio. Cuando terminó su beca, al año, Alex se había enamorado de Bolivia. Se quedó.

Diez años más tarde, en marzo de 2010, cuando yo todavía no lo conocía, me llegó la noticia de que un periodista boliviano (ya era, por derecho propio, boliviano) preparaba el lanzamiento de la primera revista narrativa de su país. Se llamaría Pie Izquierdo y estaba inspirada en la peruana Etiqueta Negra, la gran impulsora de la nueva crónica latinoamericana, el mayor fenómeno narrativo de nuestra época en la región. Poco después me llegó un correo masivo que llevaba la firma de Alex:

Aunque este e-mail lo debería haber enviado hace un año, o dos, o tres quizás, me llena de emoción y satisfacción estar escribiéndolo ahora. Les daré la buena nueva: dentro de poco, en abril más o menos si es que no ocurre nada extraño, nacerá una nueva revista boliviana.(…) una revista que buscará dar protagonismo a géneros periodísticos que en Bolivia están casi condenados al destierro, como el perfil, la crónica y el reportaje de largo aliento; que mirará hacia adentro pero también a otros países; y que buscará la calidad en cada uno de sus textos. (…)

Seguí Pie Izquierdo durante ocho meses, cada vez que algún amigo traía un cargamento desde Bolivia (del mismo modo que he recibido todos estos años mis ejemplares de Etiqueta Negra, porque la distribución continental de medios de papel siempre es casi imposible). Era una revista bella y ambiciosa, impresa en buen papel, con largas crónicas sobre personajes y hechos originales.

Muchos nos preguntábamos cómo se arreglaba Alex para financiarla. Cuando, al año siguiente, lo conocí en Buenos Aires, me explicó que había puesto en ella todos sus ahorros y había tomado préstamos de familiares. Si lograba aguantar hasta que la revista se instalara, confiaba en que podría sostenerla con la venta de avisos. Era un esfuerzo extraordinario para el mercado boliviano, donde la tirada normal de una revista es de mil a dos mil ejemplares y cuyo el mercado publicitario es pequeño y complicado.

El 4 de enero de 2011, recibí otro correo de Alex: Pie Izquierdo cerraba.

Llevo postergando esta carta un par de semanas porque es incómoda, porque es difícil escribirla, porque no es agradable dar una noticia cuyo titular sería: “Hemos fracasado”. Pero así nomás es. Pie Izquierdo ha fracasado y yo, como capitán del barco, asumo con tristeza la responsabilidad de esta derrota.

(…) Nacimos como un medio independiente, con una propuesta diferente para Bolivia. No teníamos padrinos para cuidar nuestras espaldas, pero sí muchísimas ganas, y pensamos que lograríamos posicionarnos en poco tiempo. Sin embargo, no fue así. Pecamos de ingenuos y la realidad se impuso pronto como una bofetada: nuestro perfil no era precisamente comercial y la publicidad apenas se dejó ver en nuestras páginas. Esa ausencia permanente de anunciantes se convirtió al final en una condena de muerte y la revista, poco a poco, se vino económicamente abajo.

Alex volvió a escribir como freelancer, mayormente para medios del exterior, que le permiten pagar las cuentas (en Bolivia, una crónica se paga, como mucho, 60 dólares, incluídas las fotos). O una parte de las cuentas, según cuán bueno sea el mes. A poco de cerrar Pie Izquierdo, Alex tuvo una hija. La tienda de ropa de su mujer se convirtió en el principal sustento de la familia.

Mis ingresos son en estos momentos como una montaña rusa: suben y bajan. Pero no me quejo. Ocurre lo mismo con la mayoría de los freelance. Quejarse es un mal vicio de los periodistas. Lo que hay que hacer es seguir poniendo el hombro, seguir trabajando y adaptarse a los nuevos tiempos.

En retrospectiva, comenzó a preguntarse si Pie Izquierdo no debió haber nacido digital. Hubiera reducido costos enormemente. Hubiese tenido problemas diferentes: sólo el diez por ciento de la población boliviana está conectada a Internet y los costos son altísimos en comparación con el resto del continente; Bolivia ostenta, por ejemplo, los dominios más caros de América.

El año pasado, Alex se propuso otra tarea imposible: publicar sus crónicas en forma de libro.

Según la Oficina Económica y Comercial de la embajada de España en La Paz, “es sumamente caro hacer un libro (en Bolivia) y sobre todo imprimirlo. Se debe considerar que la materia prima y la maquinaria tiene que ser importada; por lo que el papel, la cartulina y las tintas, aumentan el coste final de venta incluso de los ejemplares bolivianos. El papel y la cartulina se importan principalmente de Chile y E.E.U.U., mientras que la tinta proviene de distintos países como: Alemania, Brasil, Chile, E.E.U.U o Perú. (…) en relación con el resto de países de la zona, según la Federación Española de Cámaras del libro, Bolivia ocupa la posición 21 en relación a todo el continente americano en el año 2008.”

Alex se reunió con Fernando Barrientos, creador de otra utopía: El Cuervo, una editorial que el año pasado lanzó una nueva colección de no ficción. Barrientos dirige El Cuervo con mucha dedicación, en su tiempo libre. Alex le propuso un experimento: cubrir los gastos de impresión vía crowdfunding. Lanzó una campaña por Facebook, en la que pidió a amigos y conocidos que lo ayudaran, con donaciones pequeñas, a juntar los 1.200 euros necesarios. En menos de una semana tenía el dinero y su libro, Los mercaderes del Che y otras crónicas al ras del suelo, entró en imprenta.

La gente ha sido muy generosa. Ha creído tanto como yo en el proyecto. Y me parece que muchos periodistas que lo apoyaron vieron en la iniciativa un camino que también les sirve a ellos, ya que creo que se trata del primer libro de no ficción en América Latina en ser impulsado por una plataforma de este tipo. 

Estoy esperando que llegue mi ejemplar a Buenos Aires. Alex lo metió esta mañana en el correo y me dijo que debo esperarlo para dentro de unas dos semanas.

Si es que podemos confiar en el servicio postal…

Aquí, publicación original de este artículo.

 

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3 Comments → “Crónica latinoamericana: desventuras de un quijote en Bolivia, por Graciela Mochkofsky”

  1. Josekanu 1 year ago   Reply

    ¿Cómo podría conseguir el libro?

  2. Alex Ayala 1 year ago   Reply

    Pronto estará el libro en la librería Eterna Cadencia de Buenos Aires. Un amigo, un correo-humano, llevará varios ejemplares en estas semanas. Pero aún no te puedo dar una fecha concreta. Un saludo.

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