SELVA del Huallaga.- Es la tarde del jueves 1 de diciembre y luego de navegar largo rato en el torrentoso y encrespado río Huallaga, hemos avanzado a contracorriente por un tributario, y luego por otro. Al fin, desembarcamos en una playa muy pequeña, cubierta por la vegetación. Avanzamos un par de cuadras, por un camino que se adivina antes que se ve, hasta que un hombre armado emerge del bosque y ordena el alto.
Somos cuatro periodistas, tres de IDL-Reporteros y un británico. Hemos hecho un largo camino, por rutas solitarias y ríos embravecidos, hasta llegar ahí, y a nadie le molesta esperar un poco. El senderista que nos dio el alto sería indistinguible de un soldado, con el fusil Galil, el pantalón de camuflaje y el polo negro, si no fuera porque en este último lleva estampados la hoz y el martillo. Habla por un walkie-talkie, avanza y desaparece por un rato y finalmente retorna y nos pide que avancemos.
En unos metros, el bosque se abre en un claro y adentro, en rigurosa formación de orden cerrado, una treintena de senderistas armados permanece impasible, en atención, mientras que la persona de mayor edad que obviamente los comanda, deja su puesto al costado de la columna y se acerca a saludarnos. Es ‘Artemio’, el jefe senderista del Alto Huallaga, el único miembro del Comité Central de Sendero de las décadas del 80 y el 90 que se encuentra todavía en libertad, y uno de los más veteranos alzados en armas en el mundo, luego de 30 años de guerra continua, en parte de la cual llegó a tener un gran poder y a sentir la victoria al alcance de la mano, antes de la larga adversidad y la irreversible derrota, que hoy reconoce sin que ello lo lleve a rendirse.
El jefe senderista se acera y saluda afablemente a los periodistas. Somos Romina Mella, de IDL-Reporteros; Bladimir Angulo, periodista de Aucayacu y corresponsal de IDL-Reporteros; Dan Collyns, colaborador de The Guardian, corresponsal de la BBC hasta hace poco y ahora de la TV china; y yo.
–Entonces, ¿no es usted mismo quien tendría que discutir los términos de la rendición?
–Eso depende que lo autorice el doctor Guzmán. Si él autoriza que lo haga, yo lo hago…
Observo a ‘Artemio’ y la tropa que lo acompaña. Estos últimos son 31 senderistas, todos bien uniformados, aparentemente bien alimentados y en buen estado físico. No hay dos fuerzas armadas en el mundo que tengan los mismos detalles en los movimientos y maniobras de orden cerrado, pero este grupo sería virtualmente indistinguible de nuestro Ejército si no fuera por los símbolos comunistas en sus polos y por la mayor variedad de armamento. Hay fusiles Galil y AKM, junto con varias escopetas de corredera y hasta alguna mini-Uzi.
Luego de establecer las identidades de cada uno de los miembros del grupo de periodistas, ‘Artemio’ nos anuncia que tenemos una pequeña marcha por delante. Empezamos a buen paso por una zona de bosque relativamente ralo y plano, que parece haber drenado la borrascosa lluvia de la noche anterior, hasta que aparece delante nuestro un cerro barroso y empinado. El ascenso empieza y pronto las mochilas parecen multiplicar su peso, los pulmones se hacen casi tan deficitarios como la economía griega y los resbalones en la pendiente barrosa llevan a escoger la seguridad antes que la dignidad y agarrarse de cualquier rama, aunque la mano se pueda cerrar sobre el aguijón de una hormiga izula, como eventualmente sucede con dos del grupo.
LARGOS, agitados minutos después, se corona la subida en una meseta fresca, con un bosque abajo ralo, pero de dosel cubierto. Los senderistas han armado ahí un campamento rústico, con toldos de plástico negro, bancas improvisadas y una cocina de fuego abierto junto a toldos que actúan como difusores de humo. El lugar está oculto y a la vez en una posición dominante. Los senderistas ya han distribuido vigías y ‘Artemio’ está listo para la entrevista, que se dará ese día hasta bien entrada la noche y el día siguiente desde temprano hasta pasado el mediodía.
Hace algunas semanas recibimos en IDL-Reporteros el mensaje de que ‘Artemio’ estaba interesado en dar una entrevista. Nosotros no dudamos en aprovechar la oportunidad de esclarecer actos y justificaciones del pasado y el presente, pero exigimos que no hubiera condicionamiento alguno en la entrevista. ‘Artemio’ aceptó y pidió a la vez reserva en cuanto a la ubicación precisa del lugar. Aceptado ello por nosotros, viajamos al Alto Huallaga y seguimos la ruta de aproximación que nos dieron antes de establecer contacto con nosotros. Apenas lo hicieron fue evidente el control oculto pero preciso que tuvieron en todo el largo tramo final de recorrido. En el terreno, la inteligencia senderista parece funcionar con eficacia, y sus medidas de seguridad y contrainteligencia se ven simples pero competentes. Ninguno daba la impresión de estar preocupado de que hubiéramos sido seguidos.
Y ahí estaba ‘Artemio’, memoria viva aunque no precisamente imparcial, de treinta años de violencia en el Huallaga, nacido en Camaná, licenciado del EP (sirvió en el BTQ 221, un batallón de tanques en el sur del país) que llegó al Huallaga entre 1980 y 1981 para zambullirse en la guerra que hasta hoy no acaba.
***
Son las diez de la noche del primero de diciembre y nos alistamos a dormir en el campamento del jefe senderista, ‘Artemio’, en la meseta que corona un cerro boscoso en un punto remoto del Huallaga.
(…) El campamento es rústico pero bien organizado. Toldos de tensado plástico negro en gradiente hacen las veces de carpas en el aire húmedo pero fresco de la meseta boscosa. El dosel de árboles coposos previene la observación aérea y otros toldos actúan como difusores de humo en la cocina a leña. Bancas de troncos delgados y bejucos, hechas en el momento por los senderistas a golpe de machete, sirven como todo mobiliario. El campamento, todo indica, se ha armado en corto tiempo y puede levantarse aún en tiempo menor.
De la paila emerge la cena cuando ya ha oscurecido: un tazón de arroz con leche por persona, pensado más como bebida que comida. Después, hacemos una primera entrevista a ‘Artemio’, iluminados por un rato por las lámparas de las cámaras, hasta que se acaban las baterías y solo queda el registro de las grabadoras y algún flash infrecuente.
Luego, a las diez de la noche de la primera línea, nos acostamos todos, lado a lado, dentro del tambo/toldo que nos han separado. Sobre una delgada cama de hojas, han echado unas mantas y colchas en el suelo y dormiremos ahí. Dormimos, ¿hay que decirlo? vestidos y hasta calzados, con el toldo encima pero con la visión del bosque y el cielo de noche entre los árboles. Mientras se espaciaban las conversaciones, las luces de linternas de los senderistas hacían un juego surreal desde la oscuridad en la que nos encontrábamos.
En medio de esa danza extraña de luces, dormimos ligero, vigilados a toda hora por los centinelas senderistas, unos apostados, otros en movimiento. En la mañana, después de algunas ceremonias marciales, que parecían más castrenses que guerrilleras, y un sobrio desayuno, tuvimos la entrevista principal con ‘Artemio’. Después, iniciamos el regreso mientras ellos desmantelaban con rapidez el campamento y nos acompañaban parte del trayecto.
***
‘Artemio’ nos da la bienvenida al ‘corazón del Alto Huallaga’. “Mi nombre oficial” dice “es José ‘Pepe’ Flores Hala, natural de Camaná, departamento de Arequipa”. Le preguntamos por su edad y nos responde que tiene 47 años. Según la investigación que hizo Óscar Castilla, de El Comercio, ‘Artemio nació el 8 de setiembre de 1961, lo cual suma 50 años. Pequeñas vanidades del monte, quizá. Sobre el nombre con el que figura en el registro: Florindo Eleuterio, lo desestima con un gesto despreocupado: antes obligaban a los padres a coger el nombre del calendario, dice.
‘Artemio’ se ve en buen estado de salud y no se le percibe ni el maltrato del monte ni el de la huida. Y la forma de contestar, concentrada pero calma, revela una larga familiaridad con la discusión política.
–¿Usted está de acuerdo, coincide, en que la guerra iniciada por ustedes el 17 de mayo de 1980 terminó en derrota para ustedes?
–Sí, eso es real. No vamos a negarlo.
–Entonces el tipo de acciones que usted lleva a cabo ya no son acciones de una insurrección que busca la victoria sino acciones meramente defensivas.
–El objetivo político sigue siendo el mismo con que nos levantamos en armas, aunque en la práctica hoy día eso no es posible. Creo que eso es fácil de entender. En segundo lugar, mantenemos una fuerza armada en aras de garantizar la postura nuestra en relación de nuestros camaradas que están presos; y creo que eso es fácilmente comprensible. No tenemos la mínima intención de blandir las armas de la guerra, de la lucha armada. No. Con sinceridad queremos plantear que nosotros queremos una solución política; queremos que termine, pero a través de los métodos de una mesa de negociaciones.
–Ustedes quieren desmovilizarse.
–Por supuesto. El tema es que pasa por una situación de tregua militar.
–Tregua. Que no es igual a desmovilización.
–Claro, pero son los pasos iniciales. Una tregua militar que dé los espacios y las garantías correspondientes en una determinada área a fin de que se pueda entablar por un proceso de conversaciones en pro de negociaciones; (…) Depende de la decisión que tome el Estado y el gobierno de turno.
–¿Es decir, la desmovilización y la entrega de armas como resultado final de la negociación?
–La desmovilización y la inutilización de las armas públicamente.
–¿Usted no piensa, se resiste a entregar o, si se quiere, a devolver las armas?
–Es una cuestión de principios, de postura. Más que entregarlas, inutilizarlas.
–¿Destruirlas?
–Destruirlas. Públicamente. Pienso que debe de haber organismos mediadores como la Cruz Roja Internacional, la Iglesia, que en estos casos donde ha habido conflictos deben de intervenir para hacer la verificación del caso. Pero todo requiere de … que haya la voluntad política del Estado y del gobierno en que sí realmente se quiera solucionar este problema de este conflicto armado y no nos estén paseando como ya sucedió antaño con anteriores gobiernos.
***
Pocos asuntos tan espinosos para Sendero Luminoso (y para otros) como su relación con el narcotráfico. Ese fue uno de los temas en los que nos pareció ver más defensivo a ‘Artemio’ durante la entrevista.
El trasfondo histórico de esta parte de la entrevista es el siguiente: el ingreso de Sendero Luminoso al Alto Huallaga coincide con la veloz expansión del narcotráfico en la región. Durante los primeros años de la década de 1980, las principales bandas armadas de narcotraficantes –sobre todo las basadas en Uchiza, Paraíso y Tocache– controlan sus zonas, pelean entre sí y aterrorizan al resto de la población. Desde 1984 Sendero empieza a emerger como un factor de poder en el Alto Huallaga y un año después ya es la principal fuerza ilegal en la región. Tiene enfrentamientos con algunos narcotraficantes hasta fines de 1987, como sucedió en el caso de ‘Machi’ (y más al norte, tal cual fue el caso de Campanilla, hasta mucho después), pero la mayoría de las organizaciones narcotraficantes aceptaron la hegemonía de Sendero y continuaron funcionando bajo su permiso. Coexistieron a la vez con las fuerzas de seguridad en un complejo y sangriento entramado de insurgencia, contrainsurgencia, narcotráfico y corrupción que se prolongó hasta fines del siglo XX.
Sobre ese período versó esta parte de la entrevista, realizada en la noche del 1 de diciembre y la mañana del día siguiente. La parte que concierne a la guerra de Sendero con el narcotraficante ‘Machi’, informa sobre hechos no conocidos hasta ahora. En la ilustración fílmica del caso, IDL-R agradece a la cineasta Sonia Goldenberg por habernos permitido reproducir el fragmento pertinente de su laureado documental “Memorias de Paraíso”, de 2003.
En la entrevista, ‘Artemio’ acusó a varias figuras militares y políticas de complicidad con el narcotráfico. IDL-R no reproduce esas acusaciones ahora, pues considera necesario investigarlas en mayor detalle.
–Durante los años de la guerra, usted pasó de militante de base a jefe del Comité Regional del Huallaga y miembro del Comité Central…, usted manejó el comité regional militar y económicamente más poderoso y eso coincidió … con el crecimiento explosivo del narcotráfico en esta zona, que ustedes llegaron a controlar. ¿Cuál ha sido la relación de Sendero Luminoso, específicamente la del Comité Regional del Huallaga, con el narcotráfico en esos años, en los 80, 90 y también ahora?
–Bueno, cuando nosotros aparecimos aquí en los primeros años del 82 y 83, ya existía el boom de la coca, del narcotráfico y el medio este de violencia cotidiana por parte de las mafias. Nosotros hemos venido … [para] poner orden en todo rincón del Alto Huallaga, a quitar este tipo de muertes innecesarias, desorden, donde estos señores vivían en el viejo oeste, hacían lo que les place [sic], donde la ley del más fuerte es la que manda. Creo que la mayoría de la gente reconoce nuestra labor política que hicimos en ese sentido, labor social, para poner cierto orden en las poblaciones y que se respete la vida de las personas, motivo por el cual nos hemos ganado mucho odio de estas firmas, que es distinto a los pequeños. Desde un principio no nos vieron con buenos ojos. ¿De qué alianza se puede hablar con estos señores? Jamás he tenido alianza con esta gente, al contrario, atentaron contra mi vida, coludidos con la Policía y el Ejército para asesinarme por no aceptar la pretensión que ellos querían de territorio o mercado para las drogas. Entonces, jamás podrán decir que me han visto en una cantina con un narcotraficante, o reuniéndome con narcotraficantes, no hay ningún hecho que pruebe. Que me presenten una prueba.
–Ellos [los narcotraficantes] operaban bajo la autorización de ustedes.
–Ellos operaban bajo el respeto político a mi Partido y al amparo de las fuerzas armadas y policiales, ellos son los que autorizan, no nosotros, puesto que ellos están más cerca de ellos que nosotros.
–Pero cuando ustedes dominaron el Alto Huallaga, ustedes tenían un control territorial muy superior.
–Sí, es verdad eso.
–¿Y ustedes les permitían actuar?
–Por supuesto, porque el objetivo no eran ellos, el objetivo era el Estado. Son tres objetivos: contra el imperialismo, contra el capitalismo burocrático y contra la semifeudalidad. Esos eran los objetivos, no podíamos pelearnos contra todos a la vez.
–¿Y [los narcotraficantes] qué tipo de impuesto pagaban para poder dedicarse a esa actividad sin que ustedes se lo impidieran?
–Particularmente, que yo sepa, no. A la Policía y al Ejército eso creo que todo el mundo lo sabe, por cada vuelo.
–¿Y a ustedes no les pagaban nada? ¿ni por kilo?
–No, no. Nunca hemos establecido ni por kilo ni por nada, nunca.
–Ustedes eran una de las fuentes principales de financiación de Sendero a nivel nacional. El Comité Regional del Huallaga aportaba continuamente y esos aportes si no salían de impuestos a la actividad cocalera y al narcotráfico, ¿de dónde salían?
–Pero están las estadísticas … que las tiene el Comité Central para verificar cuál es la cantidad de dinero que nosotros aportábamos, nunca ha sido tan voluminosa, nunca… Nosotros solo hemos trabajado con campesinos cocaleros, en ese tiempo estaban en buena posición algunos. Aportaban cocaleros u otros rubros, u otras fuentes, pero no directamente de narcotraficantes.
–¿Usted me dice que nunca han aceptado ningún tipo de impuesto, contribución, diezmo o lo que fuera de las firmas importantes del narcotráfico?
–No, mire, a mí se me propuso, como le dije, un tiempo, de colombianos y Machi una negociación por dinero para darles el mercado y golpear a la banda del Tigre, y nosotros no aceptamos, […]. A mis camaradas siempre les he dicho, nosotros guardamos un principio lineal, marxista, no somos fuerzas mercenarias al servicio de las mafias, ni para el trasteo, ni para el traslado, ni para cuidar avionetas ni para otra cosa. Tenemos que diferenciarnos nítidamente de otras fuerzas que sí lo hacen, nosotros no podemos hacerlo. No me consta lo que digan en Colombia o el VRAE, no puedo hablar por ellos, yo puedo hablar por lo que nosotros hemos vivido, jamás mi ejército se ha prestado para resguardar pozas de maceración, para resguardar el traslado de mercancía, ya sea por tierra, por río o por vehículo, o para resguardar aeropuertos o vuelos de avión…jamás lo he permitido.
–Pero solamente el hecho de que ustedes les permitieran trabajar era suficiente como para que … les dieran otro tipo de contribución o impuesto.
–No necesariamente desemboca en eso. El hecho que permitamos no quiere decir que nosotros los llamemos a que tengan que contribuir.
–Pregunta sobre un hecho concreto: en 1989 o 90 el periodista de Newsweek, Joseph Contreras, fue secuestrado por narcotraficantes cerca de Uchiza, y [el traficante que era] su jefe tuvo que pedir permiso al jefe de Sendero para saber qué hacía con él. Este, luego de un tiempo de espera, ordenó que [los narcotraficantes] lo dejaran libre y [eso sucedió]. Entonces, lo que eso indicó es que casi todo narcotraficante, antes de tomar una acción de implicancias mayores, como la de matar a un periodista, tenía que pedir permiso [a ustedes] y por eso le quiero volver a preguntar lo que le pregunté anoche. En el caso del secuestro de Todd Smith en Uchiza, que me parece fue en 1989, ¿qué pasó? Está claro que a él lo levantaron narcotraficantes. ¿Se comunicaron con ustedes? ¿Pidieron permiso [antes de matarlo]?
–Conmigo no, yo me enteré cuando lo asesinaron, porque seguramente vio más de la cuenta. Se supone que cubría un reportaje de narcotraficantes. En ese momento, Uchiza era una zona altamente convulsionada, llena de mafias, armas por doquier, bandas armadas. Barbita, Tigre, cuánta gente. Esa gente no obedecía, era rebelde.
–¿No les obedecían a ustedes? ¿No temblaban cuando pasaban cerca?
–Sí, pero por ejemplo, Machi se rebeló, Barbita se rebeló, esos hacían lo que querían allí. Esos pagaban a la policía y hacían lo que querían.
–Pero Machi quedó fuera de acción el 87.
–Después Vampiro, esa gente se rebelaron. Imagínese, esa gente estaba más coligada con la policía y algo que no les gustaba es que se descubriera lo que hacían, lo eliminaban.
–O sea, ustedes no tuvieron nada que ver con ese asesinato.
–No.
Artemio: –… Las mafias actúan independientemente. Por ejemplo, yo le cuento el caso de Machi, porque se dice que nosotros somos aliados del narcotráfico. Machi me propone a mí, llegando yo con el doctor Santiago [líder senderista en el Huallaga, en los 80] , que era médico de profesión, trabajaba conmigo, nos invita a su búnker, después de haber puesto orden en una asamblea. Y nosotros fuimos con el temor de que, bueno, qué puede pasar, que nos maten, vamos. Preparé a mis hombres y nos fuimos. Llegamos, entramos de frente. Se molestó Machi porque entramos de sorpresa. Lo vi a él allí y a dos colombianos. Al grano, me dijeron. Nosotros queremos el mercado de Uchiza, ustedes tienen armas y hombres, queremos que nos apoyen, queremos tumbar al Tigre, y aquí hay tres sacos de plata, dólares. Yo lo vi, lo pulseé. Lo miré a mi camarada, los miré a ellos y les dije: “Ah… Nosotros tenemos un principio, somos fuerzas revolucionarias no mercenarias y no entramos al negocio de ustedes. Si ustedes se disputan el territorio y el mercado, eso lo dejamos a ustedes, no intervenimos. Nosotros no podemos resguardar aeropuertos o cargamento de drogas, ni avionetas. Somos revolucionarios por principio, no nos metemos en los asuntos del narcotráfico, quédese con su dinero”.
–Bladimir Angulo.- ¿Cómo queda esa situación en la que [Sendero Luminoso] ponía las balanzas para …[regular] la compra de los intermediarios de firmas grandes?…
–No, mire, fue una demanda de los campesinos cocaleros, que, como usted sabrá, en esa época no había organización de cocaleros. […]. Entonces no había quien reivindicara sus demandas y quejas frente al abuso y explotación de los narcotraficantes en contra de los agricultores cocaleros. Entonces, ellos pidieron que … ellos, los propios campesinos, controlaran una balanza…
–¿De droga?
–De droga
–¿Entonces los propios campesinos desde ese entonces ya han estado elaborando pasta básica?
–Sí pues. Quizá no todos, pero ya había esa venta.
–Ahora, ¿el cupo que se cobraba? Decían un dólar, medio dólar por cada kilo. Que lo que se cobraba iba para el Comité Central.
–No, eso es falso. Eso lo hacían ellos, los agricultores hacían eso. Por ejemplo, en Paraíso los agricultores compraron su motor, compraron sus cosas para ellos. Nosotros jamás hemos puesto impuesto, ni a la coca ni a la droga .
–… para el despegue de los vuelos, que salían de las pistas clandestinas, había un impuesto.
–Pero fácil pues, preguntarle al jefe del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas o a los jefes policiales de dichas unidades que estaban cercanas, si eran los que cobraban por vuelo. Ellos saben.
–¿Sendero no cobró?
–No, nosotros no.
–¿Ustedes dónde y cómo lograban sus ingresos económicos, porque lo que yo entiendo es que ustedes también enviaban al Comité Central?
–La base campesina que había en ese entonces por el boom de la coca, entonces naturalmente había el apoyo de los agricultores, de ellos y de otras fuentes que no necesariamente son droga. Pero jamás hemos hecho alianza. Incluso hay una política paralela del partido para hacer frente al narcotráfico, desde los 80, […] Nosotros combatimos a Machi porque este señor se nos volteó a partir de que yo no acepté su propuesta de mercado y el territorio de Uchiza.
[…]
–Machi fundó el MAT (Movimiento Anti Terrorista) junto con Mantilla y Alan García para exterminar a los míos. En ese entonces nosotros atacamos, los arrinconamos y al día siguiente vinieron fuerzas helitransportadas de la policía, lo salvaron a Machi y se lo llevaron.
–Luego, como tenía deuda con los colombianos, yo pedí información dónde está. Ellos me dijeron, está en Colombia, en tal sitio. Correcto. A nosotros nos debe mucha plata nos dijeron. Muy bien, quédate con tu plata les dije, no queremos eso, lo queremos a él. Así que nos pusieron el avión, pusimos los hombres, lo ubicamos en Colombia y lo eliminamos.
–¿Por qué los narcos entregaron a Machi?
–Porque les debía mucha plata. Querían toda su mercancía allí en Colombia.
–¿Y con el Tigre qué pasó?
–Bueno, al Tigre. Fue un ataque de la gente de Machi al Tigre. Y el Tigre huyó, escapó.
[…]
–A partir del 84, todos ellos sabían que tenían que obedecerles a ustedes porque ellos no tenían ninguna fuerza que pudiera hacerles frente.
–Sí, entre nosotros pusimos el control, pusimos orden. Que las armas que tenían ellos las usen para su negocio pero no contra el pueblo.
–¿Por qué permitían que haya eso? El narcotráfico es una cosa ilícita y ustedes tenían un deslinde, si ustedes podían controlar, como dice, en ese momento.
–Mira, nosotros luchamos contra el Estado, no podíamos luchar contra todos a la vez, sabiendo que la gente, la población vive de esa fuente. No podíamos hacerlo. Nosotros sabíamos que en un determinado momento tenía que lucharse contra el narcotráfico, tiene que hacerse, tiene que eliminarse pero ese no era el momento, no solamente el narcotráfico, corrupción, delincuencia, prostitución, hambre, verdaderos males sociales que tienen por centurias.
–¿Qué opina usted del grupo senderista del VRAE que ahora es militarmente más fuerte que usted, que moviliza más gente, recursos y que ha llevado a cabo una gran cantidad de acciones cruentas que han ocasionado muchas víctimas de las fuerzas armadas?
–Claro. El Estado y los gobiernos de turno a través del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas y frentes policiales han determinado que primero deben tomar el Huallaga, destruirlo y después el VRAE. […] ellos consideran como prioridad destruirme. Destruir el Huallaga y entonces nos queda el Ene. Por eso es que están como están, En cierta forma los han dejado, militarmente hablando.
–¿Qué opina usted de ellos?
–Mi posición es de deslinde, de repudio, de rechazo y condena a este grupo mercenario del VRAE, liderado por estos dos mercenarios [los hermanos Quispe Palomino] […]. Han generado una posición anti jefatura, anti partido, anti maoístas, anti pensamiento Gonzalo, anti revolución, y anti pueblo.
–No compartimos en absoluto con su posición.
–En lo que respecta a la sustitución de cultivos en el Huallaga, ¿usted se identifica con la postura de las organizaciones cocaleras o usted como me parece haberlo visto en algún vídeo, está a favor de una sustitución de cultivos?
–La situación es bastante compleja… . Nuestra postura siempre ha sido en contra del proceso de la erradicación forzosa de cocales, porque no soluciona el problema de sustitución de cultivos por la forma cómo ejecuta USAID, Devida y las ONGs [sic] como Chemonic. La estrategia está mal planteada. Aquí se castiga … a la parte más débil. Creo que es una política equivocada y … está condenada al fracaso. […]. Y en lugar de reducir las áreas de cultivo han crecido. Se han duplicado. Lo que demuestra que la estrategia es equivocada.
–Pero siguen empecinados en eso porque les da buenos dividendos. Cada quinquenio o mediado de quinquenio viene un dinero de cooperación internacional y de otras entidades. Son millones de dólares. ¿Dónde va ese dinero? Si lo que llega supuestamente bajo los programas de desarrollo alternativo son bicocas, […] son los propios agricultores los que han podido salir con su propio esfuerzo y sacrificio.
–Eso no puede ser pues ningún modelo de Tocache. Yo admiro el sacrificio de los agricultores cacaoteros, palmicultores, cafetaleros. […]. A mí me consta con nombre propio cómo es que han comprado autoridades y sensibilizadores con dinero para firmar esos convenios marcos y así logra más del 80 por ciento de aprobación para que se dé el proceso de autoerradicación. Eso todo el mundo lo sabe.
–¿Usted está a favor de la sustitución de cultivos?
–Si es política de Estado que va a seguir la erradicación, no se va a poder detener, entonces tiene que haber una verdadera alternativa de producción y esta se refleja en una cuestión muy simple: una verdadera política agraria que determine el gobierno. Y se dé un verdadero proceso en donde el agricultor realmente pueda vivir de lo que va a producir. Si yo fuera el ministerio de Agricultura le dijera: señor usted es cocalero, ¿cuántas hectáreas tiene? Una hectárea, entonces lo vamos a ayudar y sus tierras, de acuerdo al suelo, produzca usted cacao. Lo vamos a apoyar con cinco hectáreas de cacao, desde el comienzo que se prepara la tierra hasta que se produzca. Eso más o menos son cuatro años en que usted va a vivir de cacao. Luego que se reglamente la política de sustitución o reducción gradual y concertada de la hoja de coca. Que se le respete pues mínimo a media o una (hectárea de hoja de coca), depende del acuerdo, por familia, que sirva como su caja chica. Y que Enaco pueda comprar a un precio más o menos rentable, porque sesenta soles la arroba no alcanza para nada. Y no se les satanice, pues.
–Creo que si la gente encuentra una sostenibilidad, un buen mercado, precios justos, mercado interno y externo que garantice la sostenibilidad de su supervivencia, creo que poco a poco va ir dejando de sembrar más coca.
–Está la salida en el cacao, el café, la palma aceitera, arroz, ganadería u otras líneas agrarias, el plátano, la papaya. […]. El Estado no hace nada para recuperar sus suelos.
–Pero la expansión descontrolada de cocales es a su turno un gran depredador de suelos…
–Claro, pero imagínese quién empuja eso. ¿Quién es responsable de eso? ¿Los agricultores o es el Estado que los mira de espaldas? Ya no tenemos solamente tres cuentas cocaleras, son más de quince cuencas cocaleras a nivel nacional. Se ha nacionalizado [expandido] el tema de la coca. ¿Y cómo vamos a resolver eso? Con verdaderas políticas agrarias, que haya la intención y la voluntad política del Estado, pero no la tiene. No la quiere hacer. Obedece a políticas de Estados Unidos. A reprimir, a reprimir, erradicar. Y esa no es la solución. Lo único que se está generando es que se expanda más. Estamos 30 años acá, ¿y qué se ha logrado? La expansión de cocales, el mayor crecimiento del narcotráfico. ¿Quién es responsable de eso? Nosotros no; es el Estado. ¿Lo cambiará? No lo creo, porque hay intereses muy fuertes.




December 8th, 2011 → 10:26 am @ elpuercoespín
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