Al Jazeera: la difícil independencia de la televisión estatal

September 21st, 20114:35 pm @

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El gobierno de Qatar ha reemplazado a Wadah Khanfar, director general de la cadenta de television satelital al-Jazeera, con un miembro de su propia familia real –un cambio súbito y dramático en un momento de conmoción sin precedentes en todo el Medio Oriente.

Khanfar, que porta el mérito de haber revolucionado el mundo de los medios de comunicación árabes, anunció su renuncia después de ocho años que consolidaron la reputación del canal y su posición como una de las figuras más poderosas de la región.

El nuevo director general, se dice, será Sheikh Ahmed bin Jassim Al Thani, un ejecutivo de Qatargas y miembro de la dinastía que gobierna el país.

El periodista, nacido en Palestina, dijo en su carta de renuncia posteada –característicamente—en Twitter que su objetivo desde el comienzo fue “establecer aal-Jazeera como un líder global de los medios” y que “este objetivo ha sido cumplido”.

Al-Jazeera, con base en Doha, capital de Qatar y propiedad del Emir de ese país, rompió el molde de otros medios de noticias árabes que son sostenidos por, y serviles a, gobiernos o intimidados por los censores, cuando fue lanzada en 1996.

A menudo técnicamente brillante y altamente partidista, se superó a sí misma este año, durante los levantamientos árabes, con el eslogan –que reflejaba el grito de batalla de las luchas revolucionarias—“la cobertura continúa”.

Khanfar escribió: “En 2011, los ojos del mundo vieron cómo se desataban las aspiraciones de millones mientras nuestras redacciones transmitían, tuiteaban y publicaban los acontecimientos que ocurrían en las Plazas Liberación de Sidi Bouzid a Jisr Al-Shughur. La cobertura de estas revoluciones prosigue y continuaremos reportando la lucha de los jóvenes por alcanzar la dignidad y la libertad de la tiranía y la dictadura” (…)

Aquí, versión original y completa de este artículo, en inglés.

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(…) Se considera que Khanfar se había vuelto demasiado independiente para los cataríes  y que había sido sometido a presiones. Recientemente, al-Jazeera fue acusada de contenerse en la cobertura del levantamiento de Bahrain, un país que se halla en un área donde Arabia Saudita domina la política regional. El jefe de al-Jazeera en el Líbano, Ghassan Bin Jiddo, renunció en abril, aparentemente disconforme con la cobertura de algunas de las revueltas.

Pero el martes (20 de septiembre de 2011) por la noche, Khanfar negó cualquier especulación sobre su partida en relación con presiones externas. Dijo al Guardian: “He pasado ocho años en la cadena. En esta parte del mundo, hemos hablado de cambio, de presidentes que permanecen por décadas en su puesto. Creo que quizás es bueno dar un ejemplo también, mientras la cadena está en su mejor momento. Es el momento justo”.

El periodista dijo que su renuncia “nada tiene que ver con ninguna especulación” de las que circulan por Twitter y afirmó que había acordado “un par de meses atrás” su renuncia con el directorio de al-Jazeera.

Tras describer la cobertura del canal este año como “increíble”, añadió: “Hemos estado con la gente y apoyado su libertad. Yo mantuve la independencia de la cadena sin importar toda la presión que recibimos. Creo que esto continuará”.

El personal de al-Jazeera staff contó que Khanfar parecía emocionado tras anunciar su renuncia, pero que rehusó divulgar la razón exacta de su partida. “La gente puede pensar lo que quiera”, les dijo.

“Es sísmico”, opinió un periodista del AJ en inglés. “Estamos todos en shock. Este era un tipo que había tenido una carrera meteórica y que estaba en su major momento”.

Fuentes árabes cercanas al gobierno catarí dijeron que la movida realmente había sido planeada seis meses atrás en forma discreta, pero demorada después de que una versión siria sugería que la remoción de Khanfar era inminente –para evitar dar la impresión de que se cedía a presiones de Damasco (…)

Confiado, encantador y articulado en inglés así como en su árabe nativo, Khanfar es una figura de alto perfil en el circuito de conferencias internacional. Sus críticos dicen que su simpatía por la Hermandad Musulmana se muestra en una cobertura a menudo favorable de los movimientos islamistas.

Pero, en diálogo con el Guardian, él rechazó esta crítica. Los grupos islamistas jugaron un rol importante en los levantamientos y fueron retratados en consecuencia, dijo.

En Libia, por ejemplo –que Khanfar ha visitado esta semana – al-Jazeera ha estado dando tiempo en el aire a un islamista prominente que se halla en el exilio en Qatar. Khanfar prometió dar una plataforma también a líderes de la opositora Conferencia de Salvación Nacional Siria.

No es sorprendente que tenga muchos enemigos. La OLP estaba furiosa con la revelación de al-Jazeera de documentos que exponían detalles embarazosos de sus negociaciones secretas con Israel. En Jenin, en Cisjordania, su hogar familiar, el hermano de Khanfar es un activista de Hamas (…)

Aquí, versión original y completa de este artículo, en inglés.

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(…) Un cable enviado por el embajador norteamericano, Chase Untermeyer, fechado en octubre de 2005, describe un encuentro oficial en la embajada con el director de noticias de Al Jazeera, Wadah Khanfar. De acuerdo con el cable, el funcionario entregó a Khanfar copias de informes críticos de la Agencia de Inteligencia de Defensa de los Estados Unidos sobre tres meses de cobertura de Al Jazeera sobre la guerra de Irak; Khanfar dijo que el Ministerio de Relaciones Exteriores de Qatar ya le había provisto dos meses de informes norteamericanos, de acuerdo con el cable, sugiriendo que existía un mecanismo de consulta cerrado de tres partes que involucraba a los dos gobiernos y la cadena.

También urgió a los funcionarios norteamericanos a mantener esta colaboración detrás de bambalinas en secreto. Objetó cualquier referencia por escrito en un informe de inteligencia a este “acuerdo” entre los Estados Unidos y Al Jazeera.

“El acuerdo era que se trataba de un non-paper”, dijo Khanfar, según el cable. “Como organización de noticias, no podemos firmar acuerdos de esta naturaleza y tenerlo de esta forma, por escrito, nos preocupa”.

Altos funcionarios de los Estados Unidos denunciario recurrentemente en public, durante la Guerra de Irak, que la cobertura de Al Jazeera exaltaba los sentimientos antinorteamericanos, pero en el cable Khanfar parece ansioso por convencer al funcionario norteamericano de que Al Jazeera estaba tratando de ser equilibrada. Dijo que preparaba una respuesta por escrito a los puntos planteados por los informes de inteligencia, según el cable.

En al menos una instancia, que involucraba un informe del website de la cadena, Khanfar declaró –según el cable—que había cambiado la cobertura a pedido del funcionario norteamericano. Dijo que había removido dos imagines que mostraban a niños heridos en un hospital y a una mujer con la cara gravemente dañada.

Cuando el funcionario planteó otras quejas, Khanfar “pareció reprimir un suspiro”, de acuerdo con el cable, “pero dijo que removería el artículo”.

“No inmediatamente”, aclaró, según el cable, “porque tendrá que ser conversado, sino en dos o tres días” (..)

Aquí, versión original y completa de este artículo, en inglés.

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(…) Khanfar quitó importancia a estas revelaciones y a la sugerencia de que lo habíán, en efecto, convencido de moderar la cobertura del canal. “Nuestras reuniones con los Estados Unidos tienen que ser puestas en contexto. Tuve reuniones con presidentes, reuniones con ministros del exterior, con representantes de los gobiernos de China, los Estados Unidos, Gran Bretaña, Sudán y otros países del mundo”.

“Siempre recibimos quejas. Si las quejas tienen algún mérito, las atendemos. A veces cometemos errores. Lo aceptamos. Pero si es politico, no lo tomamos en consideración ” (…)

Aquí, el artículo del que está tomado este fragmento.

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(…) una fuente del canal dijo a Foreign Policy que esta clase de encuentros entre el más alto nivel de la gerencia de Al Jazeera y funcionarios norteamericanos es una práctica común y continúa actualmente. Detalló que representantes de numerosas misiones diplomáticas llevan regularmente listas de quejas a Al Jazeera, pero que esto no significa que sean atendidas o se les conceda una importancia indebida.

En realidad, el cable polémico respalda este comentario hasta cierto punto, al detalles cómo discute Khanfar algunos argumentos del informe del gobierno norteamericano que le presentó el representante de la embajada. “Algunos son simples errors que aceptamos y atenderemos”, dijo. Otros, como dar voz a ciertos puntos de vista desfavorables a los Estados Unidos, están tomados fuera de context, dado que las opiniones opuestas tuvieron su lugar en una nota posterior, aclaró. Khanfar también dijo al representante (norteamericano) que algunas quejas no podían ser atendidas, incluído la salida al aire de “grabaciones terroristas” (NdT: por ej., los mensajes de Al Qaeda), que, insistió, son parte de la política de la cadena en tanto sean noticia. Y, obviamente –afirmó–, no podía evitar que invitados o entrevistados utilizaran un lenguaje que el gobierno norteamericano consideraba “incendiario” (…)

Más allá de este, WikiLeaks ha publicado más de 30 cables de la embajada norteamericana en Doha con la etiqueta Al Jazeera, y mucho más que la mencionan, entre septiembre de 2005 y febrero de 2010. Pero el retrato que pintan los cables no prueba ningún tipo de conspiración, sino a un medio luchando por mantener sus estándares profesionales (…)

“De acuerdo con Abbas (NdT: editor de Al Jazeera dedicado a mejorar la calidad), el esfuerzo por profesionalizar Al Jazeera es cuesta arriba”, dicen los cables, e indican que el más grande problema que enfrenta es que “los viejos hábitos tardan en morir”. Continúa:

Aunque AJ comenzó con un número significativo de reporteros que provenían de la BBC (británica), éstos se han reducido a lo largo de los años, atraídos por otros canales como Al Arabiyya, explicó Abbas. Añadió que sólo permanece un puñado de ellos.

La mayoría del resto del staff son, por tanto, reporteros que vienen de la TV estatal. Pueden ser brillantes, pero la cultura periodística que han absorbido es diferente de la que AJ trata de cultivar, indicó Abbas.

Al menos un expert que ha estudiado la cadena en profundidad dice que la cultura de Al Jazeera puede ser la razón misma que hay detrás de las diferencias de calidad en su producto.

“[Mi] investigación académica muestra que la influencia no es algo que viene de arriba hacia abajo –hay que mirar a los individuos que trabajan allí”, indicó Mohamed Zayani, profesor de la Georgetown University en Qatar y co-autor del libro The Culture of Al Jazeera: Inside an Arab Media Giant (La Cultura de Al Jazeera: Adentro de un Gigante Mediático Árabe).

“Lo que vemos una y otra vez es que hay un gran margen de libertad… y los periodistas se sienten con poder en ella”, me dijo. Pero eso vuelve a Al Jazeera más susceptible a los puntos de vista subjetivos de sus empleados, añadió (…)

Aquí, versión original y completa de este artículo, en inglés.

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La súbita renuncia, el martes por la mañana, del director general de Al Jazeera, Wadah Khanfar, causó olas de shock en todo el mundo periodístico árabe y desató intensas especulaciones sobre la posibilidad de que la relativa libertad de que ha disfrutado la cadena esté por acabarse.

En sus ocho años al timón de la cadena, Khanfar la convirtió en un poder mediático del Medio Oriente y fuera de él, enojando a los Estados Unidos y a casi todos los regímenes árabes y –se puede argumentar—ayudando a voltera a algunos de ellos. Estuvo al frente de la apertura de Al Jazeera en inglés, la ampliamente elogiada subsidiaria internacional que recientemente logró entrar en el mercado de cable norteamericano que durante años la había boicoteado en los hechos. Los corresponsales de Al Jazeera en árabe, en particular, han tomado audaces riesgos para reportear las noticias, y no sólo durante la Primavera Árabe. Algunos de ellos han pagado por ello con sus vidas.

Khanfar está en su mejor momento. ¿Por qué, entonces, renuncia? En su mensaje de despedida al personal, dijo solo que se debía a que había decidido “pasar a otra cosa” y que había estado discutiendo su “deseo de renunciar” desde hace algún tiempo.

“En el momento de mi designación”, escrbió, “el Presidente y yo establecimos el objetivo de imponer a Al Jazeera como un líder mediático global y estamos de acuerdo en este objetivo ha sido alcanzado y la organización está en una posición saludable”.

¿Pero es esta la historia completa? Hay un par de teorías dando vueltas, ninguna de las cuales parece estar basada en información interna. Así que lo que sigue es pura especulación.

Una pista potencial es el reemplazante de Khanfar: Ahmed bin Jassim Al Thani, un miembro de la familia real. Al Thani no es periodista; es ejecutivo de QatarGas, una productora de gas natural afiliada con el Estado. Dado que el presidente es Hamad bin Thamer Al Thani, otro miembro de la familia real, esta designación podría no ser un gran tema. Pero la perspectiva no luce muy bien.

Siempre hubo Fuertes razones para cuestionar qué tanta independencia editorial tiene realmente la cadena. El Departamento de Estaedo claramente ve a Al Jazeera como una herramienta de la política exterior de Qatar; un cable de noviembre de 2009 afirma que el Estado del Golfo Pérsido usa el canal “como un arma de negociación para reparar las relaciones con otros países, particularmente aquellos resentidos por las transmisiones de al-Jazeera, incluidos los Estados Unidos”. Al Jazeera dedica, sospechosamente, poco tiempo a cubrir la política del Golfo; por ejemplo, después del acercamiento de Qatar y Arabia Saudita, las críticas a la familia real saudita cayeron dramáticamente.

En semanas recientes, los detalles de las conversacfiones entre funcionarios norteamericanos y ejecutivos de Al Jazeera, incluyendo a Khanfar, han sido tema de conversación en el mundo árabe (…) El cable (filtrado por Wikileaks) fue sacado de context y utilizado por los críticos de la cadena como evidencia de una conspiración entre la CIA y Qatar para manipular a los árabes en beneficio de objetivos de la política exterior norteamericana.

En todo Internet del Medio oriente circula el titular “WikiLeaks tumba al director de Al Jazeera”. Pero si Khanfar tuvo que renunciar de algún modo por la polémica desatada por el cable, que ha herido la credibilidad de Al Jazeera en algunos sectores, no cierra que su reemplazo será un miembro de la familia real catarí (…)

Así que quizás hay algo más en marcha. Mi impresión, por mirar la cobertura de la cadena árabe durante los pasados meses, es que ha bajado, casi, su pretensión de independencia y a veces parece la cadena oficial de la Cancillería catarí. Por ejemplo, su cobertura de Libia era claramente exagerada, hinchando entusiastamente por los rebeldes –y justo ocurre que Qatar está seriamente comprometida en derribar a Muammar al-Gadafi. Cuando Qatar cerró un acuerdo de paz entre las facciones en conflicto en Darfur, Al Jazeera salió de su cobertura normal por dos horas para mostrar el anuncio final. Y, como muchos han notado, la agresividad usual del canal árabe ha estado notablemente ausente cuando se trataba de Bahrain.

Es difícil imaginar a un tipo duro como Khanfar –quien claramente tienen sus propias inclinaciones ideológicas – soportando esta clase de cosas durante mucho tiempo. Así que quizás no quiso seguir la línea de nadie. Cualquiera sea la razón, los árabe estarán mirando de cerca parav ver si su sucesor corta las alas de Al Jazeera.

Aquí, versión original de este artículo, en inglés.

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