Tránsito en Buenos Aires: cómo acabar bajo las ruedas de un tren

14 septiembre, 2011

Pudo haber sido alguno de los autos que, a las 6.22 de ayer, cruzaron el paso a nivel de la calle Artigas –las luces de alarma brillaban, la chicharra sonaba, pero la barrera estaba a media altura–: fue en cambio un colectivo de la línea 92 el que, a las 6.23, cuando asomó la nariz, fue arrollado por un tren que venía de Once y que, entonces, descarrilando, embistió a otro tren en la vía opuesta. El conteo de víctimas se cerraba anoche con once muertos –entre ellos, el chofer del colectivo– y más de 200 heridos, tres de ellos con pronóstico reservado. La mayoría de las víctimas viajaba en el colectivo, y los maquinistas de ambas formaciones ferroviarias también resultaron heridos. En la madrugada de hoy continuaban los trabajos para retirar los vagones siniestrados. En cuanto a las causas posibles del accidente, la presunta imprudencia del conductor del colectivo fue advertida por varios de sus pasajeros, que le habían rogado no cruzar. Por otra parte, una cámara de seguridad muestra a un empleado que, durante la noche, autorizó a conductores a cruzar con luces de alarma y la barrera a media altura. Según vecinos de la zona, es habitual que las barreras no funcionen o que las alarmas no se tomen en cuenta, bajo la presión de las demoras y congestiones de tránsito generadas por la alta frecuencia de trenes.

La siniestra carambola se desarrolló en tres momentos: en el primero, el colectivo se asoma a la vía (aparentemente el chofer sólo prestó atención al tren detenido y no al que venía desde el Once); segundo, el tren embiste al colectivo y, tercero, la formación descarrilada se va sobre el segundo tren, detenido en la estación de Flores. Allí mismo murieron nueve personas, entre ellas el chofer del colectivo y un niño; dos de los cadáveres, atrapados entre los restos del vehículo, sólo pudieron ser retirados horas más tarde. Además de esos nueve, otros dos fallecimientos se produjeron cuando las víctimas ya habían sido trasladadas al Hospital Durand. Son los únicos muertos cuyos nombres se habían dado a conocer anoche: Alejandro Congett y Víctor Celaya Vergara. “Se presume que la mayoría de los fallecidos iban en el colectivo”, indicó un vocero de la Policía Federal.

Los pasajeros menos lastimados salieron por las ventanillas. “En el andén había personas con heridas, otras shockeadas, con convulsiones y ensangrentadas, hacíamos lo que podíamos hasta que empezaron a venir las ambulancias”, dijo Fernando, uno de ellos. Soledad, otra pasajera, contó: “Varios le pedíamos al chofer que no cruzara, pero no nos escuchó”.

Los heridos fueron 228, según el Ministerio de Salud de la Ciudad de Buenos Aires; entre ellos hay un nene de dos años. Fueron atendidos en los hospitales Alvarez, Piñero, Santojanni y Durand. Muchos se retiraron por sus medios y otros fueron trasladados a centros de salud de sus obras sociales. Anoche quedaban once en hospitales, tres de ellos con pronóstico reservado.

Ambos maquinistas resultaron heridos, y uno de ellos, atrapado, fue rescatado por bomberos; un helicóptero sanitario, que aterrizó en plena avenida Rivadavia, lo trasladó a un centro asistencial. Los restos del colectivo fueron removidos a las 20.30, y en la alta noche seguían operando las grúas para retirar los vagones descarrilados.

Juan Pablo Schiavi, secretario de Transporte de la Nación, sostuvo que la barrera “técnicamente estaba funcionando bien. Tenemos comprobación de que la barrera no estaba levantada, según testigos”. Agregó que, para tener imágenes del choque, “se necesita tener la comprobación de las cámaras” con las que cuentan los trenes. En cuanto al fallecido chofer del colectivo, “chequeamos sus antecedentes y tenía todo en regla”.

La empresa Trenes de Buenos Aires (TBA), a cargo de la concesión del servicio del ferrocarril Sarmiento, sostuvo ayer que “los tres mecanismos de seguridad inherentes al paso a nivel, lumínico, sonoro y físico, estaban en funcionamiento”. Agregó que está “colaborando” con la Justicia Federal, a la que aportó “la información necesaria para esclarecer las causas” del siniestro; anticipó que entregará “los videos pertenecientes a las formaciones ferroviarias involucradas” (ver aparte).

Un video registrado por una cámara de la Policía Metropolitana, difundido ayer, muestra una secuencia que comienza a las 2.37 de la madrugada: en ese momento la barrera está alzada a 40 grados, sostenida por un palo. Las luces de alarma se hallan encendidas. Hay un hombre con un chaleco fluorescente y provisto de una linterna, presumiblemente empleado de TBA, que dirige el tránsito. En ese momento cruza un camión de recolección de basura, a cuyos empleados él los saluda y les indica pasar. Puede advertirse que el camión, al pasar, rompe el extremo de la barrera.

A las 5.04 se halla presente el mismo empleado, la barrera está alzada por completo y no están encendidas las luces de alarma. Esto sugiere que la barrera, así capaz de levantarse en ausencia de alarma, no tenía fallas mecánicas.

A las 5.10, la barrera está nuevamente a 40 grados (todo indica que estaría totalmente baja si no la sostuviera el palo) y las luces de alarma encendidas, pero el empleado permite pasar a los autos. A las 5.20, la barrera sigue a la misma altura y esta vez los autos están detenidos. A las 5.41, la barrera sigue a 40 grados y los autos pasan autorizados por el empleado.

A las 6.07, el empleado todavía aparece, pero ya en actitud de retirarse. A las 6.21 no está el empleado. La barrera está a cuarenta grados, las luces de alarma encendidas, pasan un auto y una moto. A las 6.23 llega el colectivo de la línea 92: disminuye la marcha, como si el chofer intentara mirar a los costados, pero es arrollado por el tren.

Vecinos de la zona, en diálogo con Página/12, sostuvieron que “le ponen un palo a la barrera para que quede levantada” y que “los empleados de TBA se fijan si no viene ningún tren y abren ellos la barrera, pero esta vez no había ninguno” (ver nota en página 4).

La investigación está a cargo del juez federal Julián Ercolini y el fiscal federal Gerardo Di Masi, asistidos por la división Sarmiento de la Policía Federal.

El siniestro ferroviario de ayer es el quinto de consideración en los últimos meses. El 18 de agosto, hubo ocho heridos cuando un tren del Roca embistió a un colectivo en Lomas de Zamora. El 4 de abril, 70 personas quedaron heridas por el choque de una locomotora y un tren de Ferrobaires en Lezama. El 16 de febrero hubo cuatro muertos cuando un tren de Ferrobaires chocó contra otro en San Miguel. El 31 de diciembre de 2010, unas 50 personas fueron heridas por el choque de dos trenes del Mitre en Palermo.

Texto original, aquí.

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