Aún el Buda compasivo podría haberse perturbado al recibir las diatribas que William Lawrence Cassidy está acusado de postear en Twitter.
Ciertamente pusieron nerviosa a Alyce Zeoli, la líder budista con base en Maryland. Usando una serie cambiante de seudónimos, dicen las autoridades, Cassidy publicó miles de tuits acerca de ella. Algunas eran descripciones bizarras, tipo película de horror, de lo que le ocurriría; otras eran más de este tipo: “Hacé un favor al mundo y andá a matarte. PD: Que tengas un buen día”.
Esos tuits implacables depositaron a Cassidy en la cárcel, bajo el cargo de acoso informático, y lo colocaron en el centro de un inusual caso federal que plantea la pregunta: ¿Postear un mensaje público en Twitter es equivalente a hablar desde un cajón o puede ser también considerado un medio de comunicación personal directa, como una carta o un llamado telefónico?
Los posts de Twitter (tuits) han desatado demandas por difamación en tribunales civiles de todo el mundo. Pero este es un caso criminal, que invoca una ley rara vez utilizada, referida a ciberacoso. Y cruza una nueva y fina línea entre comunicaciones online que pueden ser perturbadoras —incluso atemorizantes— y las salvaguardas constitucionales referidas a la libertad de expresión.
Las autoridades federales dicen que los mensajes de Cassidy provocaron a Zeoli una “aflicción emocional sustancial” y la llevaron a temer por su vida, tanto que no dejó su casa durante 18 meses y contrató guardias armados para protegerla.
En un documento presentado ante el tribunal federal de Maryland, el Federal Bureau of Investigation (FBI) concluyó que Cassidy había publicado 8.000 posts en Twitter, casi todos acerca de Zeoli y su grupo budista, además de posts similares en varios blogs.
Los abogados de Cassidy de la oficina de la defensoría pública argumentaron que incluso el discurso ofensivo y emocionalmente angustiante está protegido por la Primera Enmienda cuando es transmitido por una plataforma pública como Twitter. Los expertos en Derecho dicen que el caso es significativo porque lidia con lo que se puede decir acerca de una persona, en particular una persona pública como un líder religioso, versus lo que se puede decir a una persona.
Eugene Volokh, profesor de Derecho en la University of California, Los Angeles, ofreció una analogía: la diferencia entre el acoso telefónico y despotricar desde un púlpito en la calle. “Mientras el gobierno restringe el discurso dirigido a una persona, el orador sigue siendo libre de hablar al público en general”, argumentó Volokh.
Ciertamente, las anteriores infracciones de Cassidy no lo han ayudado. Tiene un prontuario de asalto, incendio y violencia doméstica. De acuerdo con un documento federal, también fue condenado por llevar un “arma peligrosa” no especificada a un avión en 1993.
Pero la defensa se ha esforzado por señalar que, en Internet, la gente postea cosas que pueden causar aflicción emocional a otros: una reseña poco amable de un libro en Amazon, incluso una afirmación no pulida de un estudiante universitario en RateMyProfessors.com. Señalan, además, que Cassidy vivía al otro lado del país, en California, y no está acusado de acercarse en lo más mínimo a Zeoli. Está ahora en una cárcel de Maryland esperando el juicio.
En apoyo a la petición de la defensa de que se retiren los cargos, la Electronic Frontier Foundation, un grupo de activistas con sede en San Francisco, apeló ante el tribunal para proteger la expresión online.
“Si bien no todo discurso está protegido por la Primera Enmienda, la idea de que las cortes deban hacer de policía de cada palabra exaltada online no sólo congela la libertad de expresión, sino que carece de sustento en las décadas de jurisprudencia sobre la Primera Enmienda”, escribió.
Nacida en Canarsie, Brooklyn, Zeoli es considerada un maestro reencarnado en la tradición religiosa del budismo tibetano y es conocida por sus seguidos como Jetsunma Ahkon Lhamo. Es una ávida usuaria de Twitter, con 23.000 seguidores. Un representante de Zeoli indicó que ella no quería ser entrevistada para este artículo.
De acuerdo con el F.B.I. y el abogado de Zeoli, Cassidy también afirmaba ser un budista reencarnado cuando se unió a la organización de aquella, Kunzang Palyul Choling, en 2007. Se registró usando un nombre falso y afirmó haber tenido cáncer de pulmón, dijeron. La organización de Zeoli se ocupó de él y lo nombró, por poco tiempo, en su equipo ejecutivo. La relación se agrió después de que comenzaron a dudar de su reencarnación y descubrieron que su relato sobre el cáncer era falso. Cassidy se fue. Luego vinieron los tuits implacables, dijeron.
“Mil voces llamaron a (Víctima 1) y ella no pudo callar el grito silencioso”, decía uno en el verano de 2010, según fue reproducido en la acusación.
“¿Te gusta el haiku? Acá hay uno para vos. Pierna larga, sierra afilada, caída dura”, decía otro.
Shanlon Wu, un ex fiscal federal que representa a Zeoli, comparó los tuits con “”notas manuscritas”. Cada vez que Zeoli bloqueaba los mensajes, aparecían más en una cuenta de Twitter diferente. Durante algún tiempo, Zeoli dejó de usar Twitter por completo.
“Se sintió constantemente atacada y vigilada por esta gente anónima, y los ataques continuaron estuviera o no online”, indicó Wu por e-mail.
En respuesta a una orden judicial, Twitter reveló la dirección de la computadora utilizada para postear los mensajes. Las autoridades encontraron a Cassidy en su casa en una pequeña ciudad del sur de California llamada Lucerne Valley. Diatribas similares fueron posteadas en blogs que las autoridades dicen haber rastreado hasta él. Twitter no respondió a un pedido de comentar los hechos para este artículo (…)
Temas similares han aparecido en cortes estatales: un chico que había hackeado una cuenta de Facebook de un conocido fue acusado de robo de identidad y un estudiante que bombardeó a un profesor con e-mail malicioso fue acusado de perturbar la paz (…)
Twitter es una herramienta nueva y especialmente irritante. Lleva a la gente común que lo utiliza a crearse una personalidad pública y puede poner a las celebridades, incluyendo a los líderes religiosos, en contacto directo con una gran –y a veces descontrolada– masa de seguidores, que incluyen a aquellos que insisten en utilizar seudónimos.
“¿Cómo lidiar con ellos?”, se preguntó Eric Goldman, profesor de Derecho en Santa Clara University, de California. “¿Sólo se los bloquea? ¿O se los convierte en un caso federal?”.
Aquí, versión original de este artículo, en inglés.
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En Internet, he visto y conocido todo tipo de personas y Trolls, pero hasta ahora jamás me había encontrado con una persona capaz de urdir semejante cúmulo de mentiras y maldades.Hace unos meses conocí a través de la redes sociales a M.F.T (cuando mis abogados lo estimen tendrá aquí su nombre completo) es conocida como @wini_m en twitter, aunque tb ha sido o es @wini_mini @Mona_Moore, @Caotika_Violeta, @Soledad, @Jvdit (antes Judlt). En facebook también tiene múltiples personalidades creadas además de la suya, y vaya usted a saber qué mas….
El personaje en cuestión inició contacto conmigo a través de las redes sociales y tras conversaciones se ofreció a ayudarme a organizar un evento, lo cierto es que además de necesitar ayuda (ando de la mierda con los dineros), me pareció una persona interesante, incluso llegamos a cachondearnos a través de la red. Maldita la hora.
Al margen del cachondeo al que por otra parte los que me conocen saben que soy muy dado, y de que me hiciera 2 favores, contados, mi relación con esta persona nunca ha tenido mas visos que los de una amistad que andaba comenzando, de hecho en repetidas ocasiones le dije vistas sus intenciones que se olvidará de tener relaciones conmigo, TAXATIVAMENTE NO quería tener nada mas que una ¿sana? amistad. Lo cierto es que al margen de que conociera al mas mínimo detalle mis movimientos no me molestó en exceso, lo malo fué cuando se enteró de que estaba saliendo con otra chica. En ese momento estalló en cólera y decidió que yo NO tenía derecho a vivir feliz. Mails plagados de insultos, luego otros pidiendo perdón. Mails reclamándome dinero por los favores prestados, a continuación mails pidiendo perdón y reconociendo que en realidad ella me debe dinero a mi.
Mi política, visto lo visto, y tras el primer insulto fue la de cortar toda vía de comunicación con ella. Nunca más le daría la opción de insultarme.
A partir de ahí el acoso llega ya a limites de autentica locura. Escribe a la chica con la que salgo para interesarse sobre sus quehaceres profesionales, la acosa a ella, y manda mails con supuestas conversaciones nuestras sesgadas con la intención de causar el máximo daño. A continuación me acosa por todos los medios online, redes sociales, con las decenas de personajes que tiene en la red (incluido en WOW donde acosa a otra persona)
Si, amig@s, NO soy el único, hablo de una ACOSADORA PROFESIONAL, en twiter he conocido otra persona (@4….. me guardo su identidad, dado que tb anda de litigios con ella por lo mismo) que sufre el acoso de esta mala persona desde ¡ENERO de 2009! mas de 8 meses de continuo acoso….. Maldita sea, como voy a callarme y aguantar meses de locura y mentiras..
Anda malmetiendo, mintiendo, acosando, habla con todo el que quieres escuchar diciendo que la debo dinero… ¿pretendía pagar con 2 favores mi sexualidad? Además me debe ella a mi, como ella misma reconoce en sus mails.
¿Cuantas personas han sufrido o sufren del acoso de esta persona? ¿cuantos somos? ¿Por cuanto tiempo? Yo de entrada abro la escotilla y que se vea todo lo que hay, además dado que está mintiendo y entrando no solo en mi parcela personal sino también en la profesional, he decidido poner esto en manos de mis abogados, que tasen el daño que anda haciendo y que pague por su maldad, que es mucha.
No voy a entrar a descalificar a esta persona, poco me importa que ande ofreciendo su pena y se haga pasar por una pobrecita… Tampoco voy a entrar sobre lo que pueda inventar acerca de mi relación con ella, ni aunque fuera la madre de mis 8 hijos tendría derecho a acosarme.
La única realidad es que está intentando hacerme daño en lo personal, en lo profesional, y en todos los sitios donde se le ocurre puede hacer mella, vale, pues que sepa:
Que soy pobre, pero solo porque no tengo dinero, de amig@s y relaciones profesionales que confían profundamente en mi tengo mas de lo que puedo imaginar, gracias a ellos tengo referencia de lo que este personaje anda malmetiendo sobre mi.
Si alguien (allegado) quiere saber que me pregunte, no tengo nada que ocultar. Al contrario, que se haga la luz y este personaje oscuro de meta en el agujero que quiera, pero no en el mío.
Como decimos los guarrilleros ¡DEJA YA DE JODER Y PONTE A FOLLAR! Pero no conmigo, a mi ni te me arrimes.
Aquí, publicación original de este post.
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Ciudad de México.- Muchas veces, las celebridades han pedido a usuarios que se llaman como ellos o que iniciaron un club de fans sobre ellos bajo su nombre en una red social, que por favor cedan su cuenta en Facebook o Twitter para ser encontrados fácilmente. Pero estos intercambios de mensajes se hacen de manera privada y pacífica. Excepto en el caso de Belinda, pues sus fans acaban de iniciar una guerra pública para que una chica poseedora del username “@Belinda”, le otorgue su cuenta, y así la cantante no tenga que usar más “@Belindapop”.
La poseedora de la cuenta “@Belinda” es una joven californina que ya ha sido objeto de ataques verbales por parte de los fans de la cantante que le exigen que le entrege esa cuenta a la intérprete. Luego de que una de sus fans le propusiera a la artista bloquear a la Belinda californiana del Twitter, la intérprete mexicana aceptó y pidió apoyo. “Hermosa! Qué opinas de que todos bloqueemos a ‘@Belinda’ para que te quedes con su username?!”, preguntó una de las seguidoras de la actriz, a lo que ésta respondió: “siiiiiiii porque además no lo usa!!! Ayúdenme todos plis! Vamos todos por el username!!”. Y ha sido tal el acoso sufrido por la dueña de la cuenta, que incluso le envió un mensaje a la protagonista de la telenovela “Camaleones” y le advirtió que se quedará con su nombre original. “¡Hola a todos! Por favor, no necesitan molestarme para dar esta cuenta a ‘@Belindapop’, porque no voy a hacerlo. Lo siento mucho, pero es mi cuenta y no tengo ninguna obligación de dársela a nadie”, escribió la joven. “Por favor detente. Habla con cualquier abogado y te dirá que lo que estás apoyando que hagan tus fans es acoso y es ilegal”. Posteriormente, Belinda , la cantante, rectificó y le pidió perdón a su tocaya. “Nunca he cuestionado los derechos que tiene cualquier persona de llamarse Belinda, lo único que expresé fue el deseo de poder utilizarlo y eso no es delito. No quise ofender a nadie, pido una disculpa en nombre mío y el de mis fans. Simplemente pedí ayuda para hablar con ella, pero se salió de mis manos… Les pido a mis queridos fans que no molesten a esta persona, que tiene todo mi respeto y cariño. Gracias”.



Graciela León
8 mess atrás
A esta altura hay que hacer un”parate”y primero reflexionar y luego legislar.-