De cómo la dictadura militar entregó Papel Prensa a los diarios, por Graciela Mochkofsky (texto y audio)

August 4th, 20114:57 pm @

2


Audio clip: Adobe Flash Player (version 9 or above) is required to play this audio clip. Download the latest version here. You also need to have JavaScript enabled in your browser.

Audio clip: Adobe Flash Player (version 9 or above) is required to play this audio clip. Download the latest version here. You also need to have JavaScript enabled in your browser.

Audio clip: Adobe Flash Player (version 9 or above) is required to play this audio clip. Download the latest version here. You also need to have JavaScript enabled in your browser.

Con la publicación, hace una semana, de mi libro, Pecado Original. Clarín, los Kirchner y la lucha por el poder, que relata cómo Ernestina Herrera se adueñó del diario, cómo éste se convirtió en un auténtico imperio gracias a sus relaciones con el poder político desde la dictadura militar (1976-83) hasta los sucesivos gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner, y la posterior guerra entre éstos y el Grupo Clarín, que se extendió incluso a la investigación sobre la identidad de los hijos adoptivos de su propietaria, buscaba contribuir al debate sobre la relación entre la prensa y el poder en la Argentina.

La aparición del libro despertó, en lo inmediato, gran interés entre los periodistas y los medios. Este parece haberse concentrado en dos cuestiones que han estado en la agenda política como parte del enfrentamiento del gobierno con Clarín (aunque, se podría argumentar, ambas exceden, o deberían exceder, ese enfrentamiento).

La primero, por supuesto, son las revelaciones sobre los entretelones  de la investigación judicial de la identidad de los hijos adoptivos de Ernestina, Marcela y Felipe: cómo y por qué fueron adoptados, quiénes participaron de los trámites, por qué se sospechó que eran hijos robados a desaparecidas en la dictadura, por qué durante diez años se negaron a dar muestras de su sangre al Banco Nacional de Datos Genéticos y por qué, finalmente, aceptaron entregarla.

El segundo tema de interés ha sido la naturaleza del acuerdo que permitió la creación de la sociedad Papel Prensa, uno de los frentes de batalla entre los Kirchner y el Grupo Clarín. Papel Prensa ha sido la principal, cuando no la única, productora de papel de diarios en el país desde que la dictadura decidió asociarse con los diarios Clarín, La Razón y La Nación para ponerla en marcha. Para ello, la compañía, que entonces no poseía una planta productora, pasó de manos de la familia Graiver a los socios mencionados. La presidenta Cristina Kirchner denunció que la operación implicó la complicidad de esos diarios, y en particular de sus ejecutivos y dueños, en los secuestros y torturas de miembros de la familia Graiver y algunos de sus colaboradores por parte del Ejército. La denuncia abrió una investigación judicial, en la que se acumularon las acusaciones contra los directivos de los diarios. Como defensa, éstos afirmaron públicamente que el gobierno militar no intervino en la operación, que fue –dijeron– un acuerdo estrictamente entre privados.

Sin entrar en consideraciones sobre otros puntos del conflicto, puedo afirmar que esto último no es cierto. Como prueba, en Pecado Original se publican, por primera vez, los testimonios de dos protagonistas centrales de la venta de Papel Prensa: el general José Rogelio Villarreal, quien fue secretario General de la Presidencia durante la dictadura de Jorge Rafael Videla, y Patricio Peralta Ramos, uno de los dueños del diario La Razón y gestor del acuerdo entre el gobierno militar y los tres periódicos.

El domingo (31 de julio), el columnista del diario Página/12 Horacio Verbitsky dedicó su columna a esta segunda revelación de Pecado Original:

Tres cintas grabadas podrían dar un vuelco de campana a la causa que instruye el juez federal Daniel Rafecas por la presunta comisión de crímenes de lesa humanidad en la adquisición de la empresa Papel Prensa. Según el testimonio del más próximo colaborador del ex dictador Jorge Videla en la presidencia, el general José Rogelio Villarreal, la Junta Militar propuso a La Nación, Clarín y La Razón que se hicieran cargo de la fábrica de papel porque sabía que el banquero David Graiver administraba fondos de Montoneros. De acuerdo con Villarreal, la Junta se enteró de esta relación pocos días antes o después de la toma del poder por las Fuerzas Armadas, el 24 de marzo de 1976, es decir cuatro meses y una semana antes de que el avión que conducía a Graiver desde Nueva York estallara en el aire o chocara con un cerro en México, el 7 de agosto de 1976.

“No era un rumor, era un dato que se manejaba concretamente. Y éste fue uno de los elementos que llevó a buscar una solución rápida al tema de Papel Prensa”, le dijo Villarreal a la periodista Graciela Mochkofsky, autora de Pecado Original. Clarín, los Kirchner y la lucha por el poder. Esa solución, agrega el militar, consistía en “buscar a quién adjudicárselo” (…)  Villarreal (murió) en 2007 y Peralta Ramos en 2010, pero Mochkofsky conserva en su poder las cintas grabadas de las entrevistas con el militar y el accionista de La Razón. Sería recomendable que las pusiera a buen recaudo y que fuera cuidadosa con sus movimientos personales en estos días siguientes al lanzamiento de su explosivo libro. 

Desde la aparición de esta columna, no he dejado de recibir llamados de los medios afines al gobierno –diarios, canales de TV, programas de radio–. Y este lunes, 1 de agosto, me enteré por uno de ellos que el secretario de Derechos Humanos, Eduardo Luis Duhalde, querellante en la causa judicial abierta por la denuncia de la Presidenta, pidió al juez que me citara y me pidiera las cintas grabadas con las entrevistas a Villarreal y Peralta Ramos, como había recomendando Verbitsky. En su edición del martes, el diario Tiempo Argentino aclaró:

Rafecas se reincorporará hoy a su despacho tras la feria judicial que concluyó el viernes pasado. Si bien formalmente la causa penal por Papel Prensa está en su juzgado, hay una cuestión de competencia pendiente con el Juzgado Federal de La Plata, a cargo del magistrado Arnaldo Coraza. Rafecas le envió las actuaciones a Coraza cuando el expediente promovido en la Capital Federal por denuncia de un juez en lo Comercial tenía unas 40 páginas. El juez platense se declaró incompetente cuando la causa acumulaba ya 70 cuerpos, es decir unas 14 mil fojas. Todo parece indicar que tratándose de jueces de igual jerarquía y sin un tribunal de alzada común, la que deberá resolver la cuestión será la Corte Suprema.

Al día siguiente, sin embargo, el mismo diario publicó que “Rafecas no aceptará la causa penal por la apropiación de la empresa“:

La Cámara Nacional de Casación Penal será la encargada de determinar si la causa penal por el traspaso de Papel Prensa a los diarios Clarín, La Nación y La Razón en los albores de la última dictadura deberá ser investigada por el juez federal porteño Daniel Rafecas o por su colega de La Plata Arnaldo Coraza. El voluminoso expediente, de más de 70 cuerpos, llegará al máximo tribunal penal del país después de que Rafecas rechace la declaración de “incompetencia” de Coraza, lo que podría ocurrir en los próximos días, tal vez semanas.

(…) La “cuestión de competencia” se convierte, de hecho, en un obstáculo para el avance de la causa, pese a las revelaciones de la periodista Graciela Mochkofsky, en su libro Pecado Original. Clarín, los Kirchner y la lucha por el poder. Ni Rafecas, ni Coraza, convocarán por ahora a la autora de la investigación, ni ordenarán el secuestro de las cintas con las entrevistas a un ex funcionario de la dictadura y a un integrante de la familia Peralta Ramos. Fuentes vinculadas con la investigación opinaron que “no hay razones de urgencia para llevar adelante esas medidas. Son grabaciones que tienen más de diez años y no hay razones objetivas para suponer que están en riesgo de destrucción o de que alguien las robe.”

***

Pero ¿qué contienen las cintas? Entrevisté a Villarreal y Peralta Ramos entre 1998 y 2002 en sus respectivos hogares, mientras llevaba adelante la investigación para la biografía de Jacobo Timerman que publicaría en 2003. Villarreal vivía en un departamento de Avenida Santa Fe y Bulnes, frente al shopping Alto Palermo. Lo visité, largamente, tres veces; durante el primer encuentro tomé notas, y en los siguientes grabé. A diferencia de otros altos funcionarios de la dictadura a los que logré entrevistar, Villarreal no tenía problema en hablar on the record, es decir, sin resguardo de su identidad.

El tema central de estas entrevistas fue Timerman y su compleja relación con la dictadura militar. La cuestión que ahora es motivo de interés político y judicial surgió entonces lateralmente: Papel Prensa no era parte del debate público de esos años y Timerman no había tenido participación ni en su gestación ni en su administración. Mi interés, en aquel momento, giraba en torno de las vinculaciones entre Timerman y el banquero David Graiver, capitalista oculto del diario La Opinión  y, como mencioné más arriba, dueño de la compañía Papel Prensa hasta su muerte, en agosto de 1976 –justo antes de que se planteara la transferencia de la empresa de sus herederos a los diarios. Más tarde, Timerman sería secuestrado por el mismo grupo del Ejército, comandado por el entonces coronel Ramón J. Camps, que tendría a su cargo “investigar” el llamado “caso Graiver”. Me interesaba aclarar, entonces, cómo veían los jerarcas militares no sólo a Timerman sino al grupo Graiver en su conjunto, los conflictos internos del régimen en torno de estas relaciones e intereses, y su resolución –todos ellos cruciales para entender lo ocurrido con Timerman.

Entre muchas otras cosas, Villarreal me contó que la Junta que presidía Videla y gobernaba el país supo que Graiver manejaba fondos del grupo guerrillero Montoneros desde poco antes o poco después del golpe del 24 de marzo de 1976, y que fue por eso que se resolvió, a iniciativa del entonces ministro de Economía José Alfredo Martínez de Hoz, buscar “una solución rápida”, entregando la papelera, de la que el Estado era socio en un 25 por ciento, a una sociedad formada por Clarín, La Razón y La Nación.

Cuatro meses después de mi última entrevista con Villarreal, entrevisté a Peralta Ramos en su chalet de zona Norte. Había sido dueño de La Razón, y me interesaba su relato sobre el período de 1984 y 1985, en que Timerman, regresado del exilio, había dirigido su diario. Papel Prensa surgió en su relato porque Peralta Ramos recordó los días amargos que llevaron a vender el diario al controvertido empresario José Pirillo, quien se interesó por La Razón en quiebra porque sus acciones en Papel Prensa tenían gran valor. En medio de una larga charla, le pregunté sobre la compra de la papelera y, en una breve respuesta, me confirmó que fue el gobierno militar el que ofreció la sociedad a los diarios.

Villarreal murió en diciembre de 2007; Peralta Ramos, en septiembre de 2010.

Los testimonios de ambos sobre el origen de la sociedad Papel Prensa no fomaron parte de la biografía de Timerman, porque no eran relevantes para ese relato. El año pasado, al encarar el libro que acaba de publicarse, los recuperé y son ahora parte de la historia sobre la relación de Clarín con los gobiernos y el poder político que cuenta Pecado Original.

***

Los interesados pueden escuchar aquí el audio de esos fragmentos de mis entrevistas con Villarreal y Peralta Ramos. Notarán que el sonido es imperfecto, tomado por un grabador de periodista en microcasetes, con ruido ambiente. Las voces, sin embargo, se distinguen perfectamente. El lector puede seguir lo que escucha con la lectura de las transcripciones que acompañan cada audio.

General Rogelio Villarreal 1 (audio – cliquee sobre el enlace para escuchar)

-Bueno, entonces le pregunto las cosas que me parecieron a mi. ¿Ustedes sabían… en la época de Videla ¿no?, sobre la relación de La Opinión a través de Graiver con los Montoneros?

-Bueno, eso se comentaba mucho…Eso se comentó, y ese fue… No es que “se comentaba”, había datos concretos de la relación de Graiver con Montoneros, incluso el dato que había era la administración por parte de Graiver de fondos Montoneros.

-¿Eso ya temprano, durante el gobierno…?

-Si, si, si. Eso, yo diría que casi casi, no sé si antes del 24 de marzo o a poco de producido el 24 de marzo, esto no era un dato tipo rumor, era un dato que se manejaba concretamente. Y este fue uno de los elementos que llevó a buscar una solución rápida al tema del Papel Prensa…

-Ah. ¿Por qué?

-Claro porque Graiver era… no Graiver precisamente, pero estaba en manos de un grupo que se le había adjudicado inicialmente Papel Prensa, que… había la presunción firme de que parte del capital de eso, que no me acuerdo que el primero que compra Papel Prensa, creo que abandona el proyecto y si no se hace cargo Graiver, por ahí cerca andaba la cosa, entonces es cuando se toma la decisión de… el Estado retomar, porque el Estado siempre conservó parte de Papel Prensa, de retomar esto y buscar a quién adjudicárselo. Y ahí empezó si, como de costumbre, la interna, porque el almirante Massera tenía como candidato a Trozzo, para adjudicar. Y Martinez de Hoz propuso que le parecía mejor adjudicarle a los tres diarios más importantes, La Nación, Clarín y La Prensa… no, y La Razón. Nación, Clarín y La Razón, para lo cual empezaron los contactos, se habló, hubo un largo trámite porque Massera alternativamente iba planteando problemas contra los distintos diarios, hasta que una vez Videla se animó a decirle en una reunión de Junta, utilizando la terminología común de Massera… Massera cuando no quería algo decía: “La Marina no está de acuerdo con tal cosa”. Entonces Videla en esa reunión le dijo: “Bueno, mirá Massera, terminemos con esto porque desde ya te adelanto que el Ejército no está de acuerdo con Trozzo, de modo que ni se te ocurra proponerlo a Trozzo para hacerse cargo de esto”. Bueno, y ahí terminó el tema, y una o dos reuniones después se le adjudicó al consorcio que formaban los tres diarios. Pero, por eso, yo no me acuerdo quien fue inicialmente el titular del proyecto Papel Prensa, y luego si, yo por lo que recuerdo de aquella época, me parece que Graiver estaba metido dentro de esto, y como ya se daba como un hecho que Graiver era el administrador de los fondos de Montoneros, ahí con mayor razón se buscó separarlo totalmente de la posibilidad de que llevara adelante este proyecto.

(20 de mayo 1998)

***

General José Rogelio Villarreal 2 (audio – cliquee sobre el enlace para escuchar)

-Volviendo a esa primera reunión que usted me dice que tiene con los directores de los medios, ¿la idea de hacer ese acuerdo con los medios por Papel Prensa, fue una idea del Proceso o de los medios?

-No, no. De Martínez de Hoz. Martínez de Hoz sugirió que era una buena alternativa. La propuso y dijo: “Señor, son los tres diarios más importantes de la Argentina, los que mayor consumo de papel, de modo que son los que van a tener más interés en que esta planta funcione, hacer inversiones”, etc, etc.

-¿Había allí una intención de tener a los diarios…?

-(Interrumpe) No, no.

-Porque la Prensa se niega. La Prensa la invitan y se niega porque le parece que eso… había una objeción moral, me parece.

-Este… yo no…

-Porque en realidad eran socios del Estado, ¿no?

-Bueno, lo que pasa es que el Estado después vende la parte de… Ah, no…

-No, se queda…

-Se queda con un pedazo, si, que tenía un director ahí. Pero yo no me acuerdo, francamente, de que en algún momento haya hablado o haya negociado con La Prensa, o hacer el ofrecimiento. Mire que yo tenía buena relación con Gainza Paz. De modo que no… Realmente Graciela, no recuerdo. Siempre fue lo de los tres diarios. Si es que Martínez de Hoz sondeó y La Prensa le dijo que no, no le puedo asegurar. Pero la propuesta concreta fue siempre la de los tres diarios. Yo siempre me acuerdo de haber hablado desde la primera vez, porque primero hablaban conmigo y recién al final hablaron con el Presidente, mientras se iba haciendo todo.

(5 de abril de 2002)

***

Patricio Peralta Ramos (audio – cliquee sobre el enlace para escuchar)

-(…) Bueno, nosotros le compramos casi todo a Graiver.

-¿Cómo fue la operación esa, por la cual… la del 76, por la cual ustedes, los tres diarios, se quedan con (Papel Prensa)?

-La operación es esta: nosotros hicimos un proyecto propio que se llamaba Fapel. Razón, Clarín y Nación. En una de las tantas conversaciones, me acuerdo que, no sé, del gobierno militar nos dicen: “¿Para qué van a seguir con esto si pueden continuar esto?”. Y ofrecieron la colaboración que después nos retaceó, nos volvió locos, Massera.

(28 de agosto de 2002)

Posts relacionados: