STANWELL, England — La noche comenzó bastante pacífica en el Long Lane Recreation Park de los suburbios occidentales de Londres, perturbada solo por el retumbar ocasional de un avión distante que aterrizaba en el aeropuerto Heathrow. Pero justo antes de que el Sol se pusiera, cinco misiles de un verde brillante cruzaron el aire hacia una hilera de álamos en el borde del parque.
En pocos minutes, otros cientos de pájaros chirriantes –en formaciones de
10, 20, 30— habían pasado sobre las pulcras casas y el club de cricket, zumbando hacia su percha nocturna.
Individualmente, cualquiera de esos periquitos de anillos rosados (cotorra de Kramer) podría ser la estrella una película de DreamWorks, verdes con picos de un rosa brillante y personalidades volubles que han convertido hace mucho a esta especie tropical en una mascota popular. Pero para la gente que frecuenta el parque o vive cerca, la experiencia visceral es más como “Los pájaros” –aunque con más color y una banda de sonido más ruidosa que los de la película de Hitchcock.
Nativas del subcontinente indio y del África subsahariana, las cotorras de Kramer están disfrutando de una explosión demográfica en muchos suburbios de Londres, convirtiendo lo que alguna vez fue un ave exótica en una peste notoria que despierta a los niños, monopoliza los comederos de aves de los jardines y podrían incluso amenazar las cosechas británicas.
Una estimación aproximada ubica a la población de estas cotorras en Gran Bretaña en unas 30.00 hace unos pocos años, de apenas 1.500 en 1995. Investigadores del Imperial College London están tratando de realizar un censo más científico a través de su Project Parakeet, que recluta avistadores de aves voluntarios en todo el país para hacer un recuento simultáneo en la noche de un domingo reciente.
“Estaba encantado cuando vi uno en mi patio, pero cuando uno tiene una bandada de 300 es algo diferente”, observó Dick Hayden, un jubilado que se ofreció como voluntario en Long Lane Park. “Se comen todas las moras. Se comen toda la comida de mi comedero en un solo día; es absurdo. Tuve que dejar de ponerla porque resultaba demasiado caro”.
Hay un amplio consenso en que los adanes y las evas detrás del actual boom poblacional no volaron desde Asia o África, sino que escaparon de jaulas británicas o fueron intencionalmente liberadas por sus propietarios. El gran misterio es qué permitido a los periquitos procrearse con un éxito tan fenomenal en la última década.
Durante la mayoría del siglo XX, hubo avistamientos ocasionales de periquitos escapados en Gran Bretaña; son suficientemente resistentes como para sobrevivir en las laderas del Himalaya. Pero su cantidad permanecía baja, y la mayoría de los científicos asumían que no se adaptaban suficientemente como para procrearse en abundancia.
Abundan las teorías. ¿Acaso los jardineros están plantando más ejemplares ornalmentales exóticos, con lo que proveyeron comida importada que correspondía a especies de aves que también son importadas? ¿O la gente de los suburbios está instalando más comederos y colocando en ellos más semillas? La exitosa industria de la jardinería británica resguarda sus números de ventas y provee poca guía al respecto.
Algunos científicos sugieren que un clima ligeramente más caliente ha ayudado a alterar el balance, quizás incrementando el metabolismo de los periquitos durante su temporada de reproducción, en febrero, al favorecer el crecimiento de algunas de sus comidas favoritas o al matar algún depredador.
“Siendo tropicales, están acostumbrados a un clima más templado, y han llegado durante un largo period de años calurosos”, señaló Grahame Madge, vocero de la Royal Society for the Protection of Birds. Sin embargo, los periquitos también pasaron bien los últimos dos inviernos, que fueron extraordinariamente fríos.
“El jurado no se ha decidido”, reconoció Madge. “No sé de ningún depredador eliminado. No sé de ningún disparador ambiental que haya iniciado esto. No estoy convencido de que el clima esté jugando un papel”.
Quizás la respuesta yace en el juego de número que prevalice en cualquier lugar de citas; una vez que la población pasa cierto umbral, es más probable que cada periquito encuentre pareja y haga un nido en los suburbios.
El nuevo censo de pájaros puede contribuir a echar luz sobre la tendencia. Científicos, avistadores de pájaros y legisladores están “esperando con la respiración acelerada estas últimas cifras”, dijo David Leech, investigador ecólogo senior del British Trust for Ornithology. “Es absolutamente fascinante tener una especie que llega y prolifera de este modo; no habían visto eso antes. Pero necesitamos saber mucho más para entender cómo se propagan”.
Funcionarios británicos vigilan las tendencias de cerca, dado que los periquitos se han demostrado como una gran peste para la agricultura en otras partes, devastando cosechas en lugares como la India. Hasta ahora, han mostrado escasa predilección por abandonar las ciudades y suburbios de Europa para ir a las áreas agrícolas (Bandadas mucho menores de periquitos de cuello rojo han llegado también a otras ciudades europeas, como Bruselas y Amsterdam).
También hay preocupación por la posibilidad de que el hábil periquito sobrepase a más contenidos pájaros británicos como el trepador, dado que ambas especies anidan en agujeros de viejos árboles.
Hasta ahora, los científicos británicos no han documentado problemas de este tipo, aclaró Hannah Peck, una estudiante graduada que trabaja en el Project Parakeet, pero la vigilancia continúa.
“Ví a un periquito enfrenta una vez a un grajo”, contó, refiriéndose a un cuervo británico que tampoco se achica. “El grajo perdió”.
(Aquí, versión original de este artículo, en inglés)



Laura | Venta de loros
2 mess atrás
Yo tengo dos cotorras en casa, y para mi son una bendición porque son preciosas y nos alegran muchísimo, pero tiene que ser muy molesto que haya tantas cerca de casa, incluso peligroso para los niños…
Isabel
4 mess atrás
Me sorprende que esta noticia sólo apareciera en el 2011… en el 2009 a finales del otoño recuerdo cuando por primera vez vi cotorras viviendo libres en Londres, fue en Battersea Park. Mi novio quedó sorprendido de ver tales aves en el parque (por lo general las crían como mascotas). “Esto es inusual”, me dijo. O.o