Mientras estaba sentado con Laura y Chris Amico en su departamento de la zona Adams Morgan de Washington D.C., él se enderezó súbitamente y comenzó a leer en voz alta un comentario que acababa de aparecer en el blog de la pareja, Homicide Watch.
“Suena como un trabajo policial bastante malo”, escribió el comentarista del post sobre un acusado de asesinato llamado James Speaks. El post informaba que el defensor de Speaks había sugerido que el asesinato de Shonell “Chris” Corriea había sido cometido por el difunto Kevin Washington. “Parece que la evidencia de todo es ‘él dijo, él dijo, él vio’”, advertía el comentario. “Deberían exigirse más altos estándares al Estado en un (caso de asesinato) serio. James ahora tiene que permanecer en la cárcel hasta el 8 DE JULIO, 77 días, antes de que puedan confirmar su coartada o conseguir testigos que puedan decir dónde estaba en la noche del asesinato de Shonell Corriea. El Estado debería recomponerse y dejar de confiar en soplones con prontuario criminal y personas con motivaciones egoístas”.
Chris levantó la vista de su laptop. “Hay mucho en este comentario”, dijo. “Hay un montón de simpatía hacia ambos lados. Es profundo”.
Comentarios como éste continuan llegando a medida que los residentes de D.C. navegan hasta Homicide Watch, un blog que ha llenado el vacío en la cobertura de los medios desde que fue lanzado en septiembre de 2010. Laura y Chris, que se casaron en el verano (boreal) pasado, han pasado días y noches desde su lanzamiento cumpliendo la misión delineada bajo su título: “Registrar cada muerte. Recordar cada víctima. Seguir cada caso”.
Esta es una tarea que hasta ahora no ha sido realizada por los medios tradicionales de Washington D.C.; a menos que un asesinato sea particularmente notable, las organizaciones noticiosas publican poco más que un refrito del comunicado de prensa de la policía, en el que se informa de un asesinato, un arresto o una condena. A fines del año pasado, Homicide Watch publicó un post sorprendente en el que revelaba que en 2010 hubo varios asesinatos de los que no se había informado en absoluto. Pero dado que Laura dedica todas sus horas laborales a escribir para Homicide Watch sin paga –y que Chris debe balancear su trabajo en el sitio con un empleo full time en la National Public Radio– ¿pueden crear un modelo sustentable a largo plazo para llenar los huecos en la cobertura de los homicidios en Washington D.C.? Y si fuera así, ¿puede copiarse el modelo en otras ciudades?
Ninguno de los dos es extraño al periodismo. Se conocieron en la universidad, donde trabajaban en el periódico estudiantil, y ambos comenzaron en el mundo profesional como reporteros de educación. En 2007, Laura se mudó a Santa Rosa, California, para trabajar como reportera policial para el Santa Rosa Press Democrat. Casi inmediatamente, comprendió que había encontrado su vocación. “Creo que cuando tomé el trabajo de reportera policial, lo enfoqué de un modo muy tradicional”, contó. “Era una área muy vieja en la redacción”. Había dos reporteros que trabajaban el turno matutino y Laura llegaba luego, a las 10 de la mañana, para seguir, a veces, hasta la noche. Un fotógrafo del periódico en el que ella había trabajado antes era un “adicto al scanner” y cuando ella comenzó en el Press Democrat descubrió que había heredado la misma adicción a los fragmentos de audio de la radio policial. “Cubríamos dos grandes condados, así que siempre estaba pasando algo”, explicó. “Si no era el departamento de Policía, eran los bomberos –choques, arresto de drogas, lo que fuera. Era cuestión de escuchar el scanner, responder, escribirlo muy rápido para la web y luego darle cuerpo para el periódico”.
Cerca del final de su estancia en el periódico, se tropezó con un caso que anticiparía sus técnicas de reportaje para Homicide Watch. Había ocurrido el asesinato de un hombre mayor, cometido por una persona llamada Aaron Vargas en Fort Bragg, California. Uno de los otros reporteros del Press Democrat ya había escrito un artículo noticioso sobre el asesinato, pero Laura había pasado una noche en vela buscando en Internet cuando se encontró con una página de Facebook llamada “Save Aaron Vargas.” Al principio, estaba perpleja. “Había una cantidad obscena de seguidores de la página”, dijo. “Y pensé: ‘¿Por qué toda este gente quiere salvar a Aaron Vargas?’. En esta misma, pequeña ciudad, había, supuestamente, matado a alguien. ¿Por qué les caería bien?”. Según resultó, la defensa de Vargas era que el hombre que mató lo había molestado sexualmente por años, junto con varias otras personas de la zona. “Así que me tomé un par de semanas en las que hice lugar para estar historia en medio de todas las otras que estaba trabajando al mismo tiempo”, recordó Laura. “Pasé algún tiempo en Fort Bragg, llegué a conocer a las familias y lo escribí. Fue fascinante, porque había esta pequeña particularidad en el caso. No sólo por la página de Facebook a favor del acusado, sino porque había expuesto esta suerte de división en la ciudad”.
Mientras tanto, Chris había estado probando su suerte como free lance en el área de la Bahía –“sin mucho éxito”. Había, incluso, solicitado trabajo de reportero en el Press Democrat, pero no lo consiguió. Además de sus habilidades periodísticas, también era adepto a los códigos informáticos, y su suerte cambió una noche de 2009 cuando se quedó hasta tarde escribiendo código para una herramienta periodística que había construido. Un empleado del NewsHour de PBS también estaba online tratando de rastrear a alguien en Islandia para un podcast cuando dio con los tweets de Chris acerca de su proyecto. NewsHour, según resultó, estaba buscando contratar a alguien que pudiera escribir código.
Chris se mudó a Washington D.C. poco después de aceptar el trabajo, que incluía construir productos para Internet, escribir código para visualizar información y simple trabajo de reportero. Varios meses después, Laura dejó el Press Democrat y se mudó a Washington para empezar una búsqueda de trabajo ardua y descorazonadora. Después de “unas semanas deprimentes”, tomó un trabajo part-time escribiendo para una publicación comercial que cubría los medios públicos, asistiendo a reuniones del consejo de la National Public Radio y las audiencias del comité del FCC. No pasó mucho tiempo, sin embargo, antes de que comenzara a seguir los casos policiales locales, especialmente los asesinatos.
A fines de 2009, un adolescente llamado Daquan Tibbs fue asesinado en un tiroteo en el noreste de la ciudad. “Comencé a dar vueltas a la idea para una beca (de la Knight Foundation) para rastrear crímenes de gangs en todos los Estados Unidos”, me contó. “Quería que la gente tuviera un lugar donde pudieran ir a ver qué gangs estaban activas en diferentes áreas y cuáles eran las similitudes en diferentes ciudades. Necesitaba un par de ciudades de prueba para empezar, así que pensé que podría muy bien comenzar con D.C., ya que vivía aquí”. En su búsqueda, sin embargo, descubrió que D.C. no producía mucha información relacionada con la actividad de las gangs –pero que esa otra información sobre homicidios estaba disponible. Los tribunales y las agencias policiales, según habían descubierto, ponían a disposición de quien quisiera buscarla sorprendentes cantidades de información. “Empezamos a hablar de eso. ¿Qué podíamos hacer con esta información? ¿Por qué es interesante?”.
Chris comenzó a construir una base de datos que registraría la información disponible –los nombres y edades de las víctimas, la ubicación de los asesinatos—para crear una página teóricamente pasible de búsquedas informáticas, con todos los hechos ordenados en un solo lugar. Pero todo esto ocurría en bambalinas; la pareja no sabía qué información sería relevante para la audiencia. Se hizo evidente luego que tendrían que hacerlo público –lanzando un blog.
En septiembre de 2010, poco después de que Laura dejara de trabajar para la publicación comercial, comenzó a postear en (la plataforma de blogs) WordPress. Para esos primeros posts no entrevistó a ninguna fuente en forma directa, sino que utilizó la información pública disponible que había estado organizando. Sus sospechas de que había una audiencia allí afuera con preguntas que los medios locales no respondían se probaron correctas muy pronto; casi inmediatamente, los residentes locales comenzaron a encontrar el camino al blog, mayormente via búsquedas de información en Google sobre homicidios que ella estaba cubriendo. Tuvo una audiencia casi instantánea. Homicide Watch ”permite a la gente mantenerse informada sobre el estatus de un caso y conectarse con otra gente que está siguiendo el mismo caso”, explicó. “Ha habido casos que he cubierto en los que alguien muere y montones de gente relacionada con la vida de esa persona comienzan a comentar sobre la historia… Para la familia, verlo es realmente algo que los legitima, o puede serlo. Y no había realmente un lugar en D.C., antes, donde eso ocurriera”.
Chris comparó la respuesta al blog con la que existe ante los websites de obituarios online como Legacy.com. Aun cuando la mayoría de los obituarios son relativamente cortos y genéricos, la gente sigue dejando comentarios públicos años después de la muerte de alguien querido. “La gente busca hacerlo en público”, indicó. “Y creo que hay un deseo de tener una conversación pública acerca de la violencia que está teniendo lugar en comunidades alrededor de D.C.”.
A veces, esos comentarios han ayudado a Laura en su tarea de reportera; una de sus primeras entrevistas para el sitio fue con el hermano de una víctima que había dejado un comentario en el post que anunciaba el asesinato. Laura le escribió un mensaje y, después de intercambiar números de teléfono, simplemente lo dejó hablar. “De ese modo me habló de su hermano y de cómo estaba allí cuando fue asesinado”, recordó. “Y yo estaba tomando notas y diciendo muy poco, porque él no necesitaba preguntas, dijo lo que necesitaba decir. Y al final dije ‘Gracias por su tiempo’, y él dijo ‘Gracias por escuchar. Sos la primera persona que ha preguntado qué paso’. Creo que hay una falta de reconocimiento de lo que pasa a un montón de familias con los homicidios en D.C.”.
Los medios locales se prendieron enseguida. Cuando Laura publicó su post sobre los asesinatos no informados de 2010, despertó a la mañana siguiente para encontrar que el Washington City Paper había levantado la historia y obtenido la reacción de la policía. Tanto el City Paper como el Washington Post han publicado artículos sobre Laura, y ella dijo que sospecha que los reporteros policiales locales usan su calendario público para rastrear casos en los tribunales.
La situación arroja luz sobre el complejo ecosistema de los medios en muchos mercados locales y también subraya algunas de las ventajas de ser un sitio para un nicho relativamente pequeño. Una de las razones por las que Laura es capaz, a menudo, de adelantarse a los medios locales es que monitorea de cerca las búsquedas en los “motores de búsqueda” que llevan a los lectores a su website. Y hay una súbita ráfaga de búsquedas en torno del nombre de alguien de quien no ha oído, googlea el nombre y esto la puede llevar al perfil de esa persona en Facebook donde varios mensajes recientes de “Descanse en paz” han sido colgados. Esta clase tan precisa de análisis del tráfico sería mucho más difícil en un lugar altamente concurrido como washingtonpost.com.
Pero ¿por qué hacer todo esto? Homicide Watch no obtiene ingresos, lo que significa que la pareja vive enteramente del salario de Chris en NPR. ¿Por qué Laura debería seguir trabajando sin pagar, en lugar de tratar de encontrar un empleo más tradicional como reportera? “Es un proyecto en el que creo”, sostuvo Chris. “Y estamos dispuestos a invertir tiempo y dinero para hacerlo funcionar. Creemos que es un proyecto que vale la pena hacer, que atiende una necesidad y, en última instancia, creemos que se puede convertir en un negocio sustentable”. Cómo funcionará ese negocio todavía no está claro, pero Laura habló de posibles asociaciones con compañías de medios locales, en la que varios pongan algo a cambio de alguna clase de sindicación de su cobertura. Este verano, ella planea asistir a un campamento de iniciativas periodísticas organizado por la Knight Foundation y ya ha contratado a un pasante para ocupar su lugar mientras no esté.
Mientras tanto, el tráfico del sitio continúa creciendo y la pareja ya está planeando cómo mejorar su cobertura. Chris todavía tiene que perfeccionar la base de datos, pero ahora que tienen varios meses de reporteo a sus espaldas, posee una mucho mejor idea de qué información es relevante. Dada la influencia que Laura ha reunido y su previo entusiasmo como reportera policial tradicional, le pregunté qué diría si un medio local –digamos, el Washington Post—le ofrece un trabajo.
“Si me pagan para manejar Homicide Watch”, respondió, riendo. “Quiero decir, amaba mi trabajo como reportera policial y fue muy duro dejarlo, pero lo que hago ahora y las conexiones que puedo lograr con gente que tiene una sensación de necesidad de esta cobertura y de que quieren esto –no sólo porque quieren ser parte de ello, sino también porque comentan y hablan entre sí –, es diez veces más gratificante que lo que hacía antes. Y amaba lo que hacía antes, así que esto es realmente grandioso”.
Aquí, versión original del artículo, en inglés.




ALFONSO
11 mess atrás
NECESITAMOS EN EL SALVADOR UNA PAREJA QUE SE ATREVA COMO LO HICIERON “LAURA Y CRIS ” HAY MUCHO SIN RESOLVER SIN ACLARAR Y NO SOLO EN LOS CASOS QUE SE DAN PUBLICAMENTE… SI NO EN AQUELLOS QUE NI SIQUIERA SE DAN A CONOCER.. EN ESTE DIA ME HE DEDICADO A LEER DETENIDAMENTE EL FARO Y ME DOY CUENTA QUE HAY MUCHA SED DE JUSTICIA Y POR SER UN DIA DEL CUAL CUMPLE DOS AÑOS EL SUPUESTO SUICIDIO DEL “CHELE TORREZ” LEAMOS LO QUE DICE ARRIBA DE “LAURA Y CRIS” COMO ES POSIBLE QUE NO SE EXIJAN ALTOS ESTANDARES A LA HORA DE CERRAR UN CASO PORQUE CERRAR UN CASO POR EL SOLO HECHO DE DECIR ” EL DIJO … EL LO VIO ” TENDRAN MAS VALOR ESTAS FRACES QUE UNA PRUEBA QUE DECIA QUE EL CHELE TORREZ NO POSEIA POLVORAS EN SUS MANOS… DESPUES SALEN CON UNA EXCUSA QUE SE LAS HABIAN LIMPIADO… ESTE ES UN CASO QUE HA QUEDADO EN EL SILENCIO Y NO SE LE HA DADO LA SERIEDAD QUE AMERITA… PORQUE SERA? TODO MUNDO CALLADO? DOS AÑOS SON DOS AÑOS… PERO LA JUSTICIA EN ESTE Y MUCHOS CASOS LLEGA TARDE PERO SEGURA…