Los derechos humanos según Lukas Hüller, por Rosarlin Hernández

May 4th, 20119:35 pm @

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Todo empezó el día que el fotógrafo y artista visual Lukas Hüller y su colega Juliana Hauser vieron la película “Flow: for love of water”, que plantea que el agua es el elemento central de una industria que mueve 425 billones de dolares al año y concluye que el derecho al agua potable gratis debería de ser el artículo numero 31 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

“Empezamos a leer los artículos y a buscar imágenes en internet y constatamos que no había una interpretación fotográfica de los derechos, a pesar que en el mundo hay 900 millones de personas que no saben leer ni escribir”, comenta Hüller.

En el 2009, ambos artistas crearon the human rights project, un proyecto fotográfico multidisciplinario que combina vídeo, actuación e instalación con un solo propósito: que todas las personas sepan cuáles son sus derechos. Para lograrlo, Hüller, graduado de la Escuela Nacional Superior de Artes Visuales de la Cambre en Bruselas, Bélgica, invirtió un año de trabajo y convocó a un equipo de colaboradores especializados en arte dramático, pintura, maquillaje, efectos especiales y vídeo.

Johannesburgo en 360 grados

La cámara está en el trípode, lista para que empiece a girar. La representación del articulo 26 sobre el Derecho a la Educación ya esta montada y los niños solo esperan el aviso.

Uno, dos, tres segundos…Un salón de clases improvisado en medio de la comunidad al aire libre, un niño lee sentado en un banco, unos pintan el mapa de África, dos niños venden verduras con su madre, otros bailan, hay quienes hacen fila para recoger agua en recipientes, un hombre le pega a un niño, una niña cose ropa, un hombre apunta al cielo con un fusil, otro hombre pide empleo de rodillas a otro, dos jóvenes se emborrachan, otros asaltan a un estudiante. La cámara se detiene.

Todo ocurre en una misma fotografía panorámica real. Tanto las escenas sobre lo que establece el derecho, como las escenas de las situaciones que condicionan su cumplimiento: niños que estudian y otros que no lo hacen porque tienen que trabajar en casa, niños que estudian en medio de la violencia, niños que estudian y son maltratados físicamente, niños que antes o después de estudiar recogen agua, niños que estudian en condiciones de pobreza.

Hüller recuerda que durante la búsqueda de escenografías apareció en la lista Ithuba Skills College, un centro escolar fundado por un austriaco amigo suyo en un poblado muy pobre al sureste de Johannesburgo, Sudáfrica. La primera pregunta que hizo a los 50 alumnos del Ithuba Skills College fue: ”¿Cómo podemos representar el artículo 26 sobre el derecho a la educación sin hablar?” Y todos los niños hicieron sus propuestas.

“Grabamos en video las representaciones que hicieron, buscamos el lugar y luego los fotografiamos en acción…eran niños jugando a interpretar sus derechos”, recuerda Hüller.

Después del primer giro de 360 grados, los niños querían seguir posando frente a la cámara y Hüller tomo la decisión de producir los 30 artículos de la Declaración en Johannesburgo.

Durante ese año, África se convirtió en su segunda casa. “Lo mejor que me ha pasado en este proyecto ha sido trabajar con los niños, la frescura de sus ideas, la competencia sana de querer hacer bien las cosas… Pienso que en realidad son ellos los que pueden cambiar el mundo”, dice.

Cuando la exposición estaba lista, lo primero que hizo fue tomar un avión hacia África y dar una sorpresa para los protagonistas. “El fin de semana que los niños no estaban en la escuela pusimos tres imágenes, el lunes que llegaron, lo primero que hicieron fue correr alrededor de las fotos y decir una y otra vez ‘allí estoy yo’, ha sido una de las emociones mas grandes de mi vida”.

De la pintura clásica a la realidad

Los proyectos artísticos de Hüller han sido expuestos en los principales museos y galerías de arte de Europa. Sin embargo, él se desmarca del “mundo falso del arte” cuando afirma que un artista debe tener criterios políticos y humanistas, “por eso mi fotografía cuestiona el mundo real”.

El resultado de sus puestas en escena son fotografías panorámicas reales que narran por episodios una sola historia y que recuerdan, en dimensiones y en narrativa, los murales que pintaba el mexicano Diego Rivera. Aunque para Hüller, los pintores que han inspirado sus puestas en escena son Hieronymus Bosch con su obra Los siete pecados capitales y Pieter Bruegels con la pintura Juegos de Niños. Esta ultima fue recreada por el fotógrafo en Cabo Verde como una forma de reivindicar el Derecho al Juego.

“La pintura y el cine son la base de mi trabajo, porque tengo que contar historias en imágenes. Y en el caso de los derechos nosotros queríamos representarlos con personas de la comunidad, en sus escenarios de vida cotidiana y la suerte nos llevó a África”.

La cámara se prepara para un nuevo giro, esta vez para captar una de las representaciones fotográficas mas polémicas de este proyecto. Se trata del artículo 5, referido a la prohibición de la tortura.

Uno, dos, tres…segundos. Interior de una bodega vacía, en el centro una silla con rastros de sangre, una cuerda pende del respaldo de la silla, sangre derramada en el piso, un balde celeste tirado, a contra luz se distinguen dos hombres, cada uno sostiene de los brazos a un tercero que arrastran hacia fuera de la bodega. La cámara se detiene.

El fotógrafo austriaco comenta que la representación de la tortura resultó tan real que cuando iban a exponer esta fotografía en una plaza pública de Viena los organizadores le dijeron que esa imagen no. “Al final logramos ponerla”, dice con satisfacción.

Buscar dinero para exponer sus fotografías es un trabajo de 24 horas, toda la información es útil, dice Hüller: un nombre, un teléfono, un amigo influyente, un discurso, un cambio en la política exterior. “A veces me pregunto ¿por qué lo hago? Es tanto trabajo, tanto tiempo, no tenés un contrato comercial, no ganas dinero y las cuentas siguen llegando”.

Segun Hüller, exponer en una sala 25 fotografías en pequeño formato puede costar unos 6 mil euros y una instalación en exterior con fotografías de gran formato puede costar alrededor de 25 mil euros.

Exponer en Viena, Bruselas y Ginebra ha implicado hacer una lista de posibles socios y patrocinadores que financien el montaje. “La inversión para arrancar con el proyecto la hemos hecho nosotros con la esperanza de reembolsar ese dinero cuando nuestros socios depositen su aporte. Hasta ahorita nuestro principal apoyo ha sido el gobierno de Austria y las ventas de fotografías originales que hacemos en subastas y en colaboración con galerías de arte, en nuestro sitio web vendemos postales, pósters, camisetas, todo para recaudar fondos y poder continuar con esta misión artística”.

The human rights project, además de exponer, ha considerado impartir talleres artísticos y crear nuevos proyectos visuales sobre derechos humanos. Conseguir el financiamiento es la peor parte para Hüller: “Es un poco triste que para hacer este tipo de proyectos tengas que depender de la gente que tiene dinero. Yo no quiero ser esclavo de ellos y cuando les pido plata es para hacer mis proyectos sociales, en los que ellos también tienen responsabilidades… Para ellos es como financiar una campaña de publicidad muy barata”.

La ambición de los fundadores de este proyecto es llegar a crear una estructura capaz de realizar y producir obras de arte en colaboración con todas las personas y artistas que deseen involucrarse en la difusión visual de valores humanos y espirituales.

“Como fotógrafo y artista visual esta es mi manera de aportar, porque la fotografía es algo que queda, que puede viajar”.

Rosarlin Hernández, salvadoreña, periodista y productora de televisión, reside en Ginebra.

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