Cesare Battisti escribe novelas policiales mientras huye de la justicia italiana

March 4th, 20116:52 pm @

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Cesare Battisti (18 de diciembre de 1954) es un ex miembro de Proletari Armati per il Comunismo – PAC, un grupo de extrema izquierda que impulsaba una revolución violenta en Italia durante el período conocido como “Años de plomo”. Más tarde se convirtió en autor de ficción y escribió 15 libros.

En 1976, se mudó a Milán y tomó parte en las actividades de PAC, un grupo marxista autonomista que hacía acciones armadas y estaba organizado de modo horizontal, en una estructura descentralizada, opuesta a la organización centralizada de las Brigadas Rojas. La organización, que contaba con unos 60 miembros, tenía sus raíces en un distrito del sur de Milán llamado Barona. Cuatro asesinatos fueron cometidos por PAC: Antonio Santoro, un guardiacárcel acusado por PAC de maltratar a los prisioneros (el 6 de junio en Udine), el joyero Pierluigi Torregiani (el 16 de febrero en Milan), Lino Sabadin, un carnicero (en la misma fecha, cerca de Mestre), y al agente de DIGOS Andrea Campagna, que había participado en los primeros arrestos del caso Torregiani (el 19 de abril en Milán). También cometieron algunos robos (que el grupo llamaba “expropiaciones a la burguesía”).

PAC decidió matar a Torregiani y Sabbadin porque ambos habían, a su vez, matado a miembros del grupo que habían intentado robar en sus negocios. Torregiani fue asesinado en frente de su hijo de 13 años, que recibió un disparo. El hijo sobrevivió, pero quedó parapléjico. Los medios reportaron que había recibido un disparo de los atacantes, pero otras fuentes, incluyendo al escritor Valerio Evangelisti, sostienen que quien disparó fue su padre, en un trágico error.

Battisti ha afirmado en varios textos que abandonó la violencia política después del secuestro y posterior asesinato del primer ministro Aldo Moro en mayo de 1978, cometidos por las Segundas Brigadas Rojas lideradas por Mario Moretti.

Battisti fue arrestado en Italia el 26 de febrero de 1979 y sentenciado a 12 años y medio de prisión por su participación en un “grupo armado” (“partecipazione a banda armata”). Fue sentenciado sobre la base de evidencia material y testimonios provistos por dos “colaboradores de la justicia” (acusados que testificaban contra un ex cómplice), que, a cambio, obtuvieron condenas más leves. El estatus de “colaborador de la justicia”, conocido popularmente como “pentito”, fue establecido por la legislación antiterrorista de la época.

Miembros del PAC organizaron su fuga el 4 de octubre de 1981 de la prisión de Frosinone. Battisti huyó a París y luego a Puerto Escondido, Oaxaca, México. Cuando estaba allí, fundó la revista literaria Via Libre, que todavía existe. También participó en el Festival del Libro en Managua (Nicaragua) y organizó la primera Bienal de Artes Gráficas de México. Battisti comenzó a escribir a sugerencia de Paco Ignacio Taibo II y colaboró con varios periódicos.

Pietro Mutti, uno de los líderes de PAC que había sido sentenciado in absentia por el asesinato del guardiacárcel Santoro, fue arrestado en 1982. Pidió el estatus de “colaborador de la justicia” y, en su testimonio, que le ayudó a reducir su sentencia, implicó a Battisti (y otra persona) en los cuatro asesinatos reivindicados por PAC. El juicio de Battisti fue reabierto en 1987 y él fue sentenciado in absentia en 1988 por dos de los asesinatos (Santoro y el agente Campagna) y por complicidad en la muerte de los otros dos. La corte lo sentenció, tras una apelación a cadena perpetua en 1995. Dos años antes, la Corte de Casación había anulado, por cuestiones procesales, el caso contra el presunto cómplice de Battisti, también acusado por Pietro Mutti.

Diez años antes, el presidente de Francia, Francois Miterrand, había establecido que “los activistas de izquierda italianos que no habían sido acusados de crímenes violentos y habían renunciado a la actividad terrorista no serían extraditados a Italia”. Esta política fue conocida como la “doctrina Miterrand”. Muchos acusados de crímenes políticos en Italia habían huido a Francia durante los años 70 y 80. Confiando en esta política, Battiste regresó a Francia en 1990, donde fue arrestado a pedido de Italia en 1991, cuando su sentencia fue confirmada por la Corte de Casación. Pasó cinco meses en la prisión de Fresnes y fue liberado luego de que el pedido de extradición fuera rechazado por la Corte de Apelación de París el 29 de mayo de 1991. La justicia francesa concluyó que la legislación antiterrorista establecida en Italia “va contra los principios legales franceses”, los que, acordes con la Corte Europea de Derechos Humanos, prohibía en particular la extradición de una persona sentenciada in absentia si esta persona no había estado en condiciones de defenderse adecuadamente durante el juicio.

Después de su liberación, en 1991, Battisti vivió en París, donde escribió su primera novela, Les Habits d’ombre (en italiano, “Travestito da uomo”, es decir “Disfrazado de hombre”), dos thrillers, L’Ombre rouge (“La sombra roja”) y Buena onda, que tenían como trasfondo el mundo parisino de los fugitivos italianos de la justicia. Otra importante novela, titulada Dernières cartouches (“Los últimos cartuchos “), tenía lugar en Italia durante los “años de plomo”.

En 1997, junto con otros izquierdistas italianos que habían huido a Francia y estaban acusados de participar en crímenes violentos, solicitó, sin éxito, una amnistía al presidente de Italia de entonces, Oscar Luigi Scalfaro (democristiano).

Por años Italia reclamó a Francia el arresto y la extradición de los italianos. El 11 de septiembre de 2002, la extradición de Battisti y otros fue requerida de nuevo durante un encuentro en París entre el ministro de Justicia italiano Roberto Castelli y su par francés, Dominique Perben.

El 10 de febrero de 2004, el gobierno francés arrestó a Battisti a pedido italiano, con idea de extraditarlo. El 30 de junio de 2004, la Corte de Apelaciones de París se pronunció a favor de la extradición. Este dictamen fue apelado ante la Corte de Casación y se presentó otro recurso ante el Consejo de Estado (Corte Suprema de Justicia en materia administrativa). El presidente Jacques Chirac afirmó el 2 de julio de 2004 que no se opondría a la decisión judicial de extraditarlo. Perben confirmó la nueva posición francesa: “No hay ambigüedad. Ha habido un cambio de actitud de Francia, y yo la apoyo”, entre otras cosas “por la construcción europea”.

Para 2007, de los 200 italianos involucrados en casos judiciales relacionados con violencia política, solo Paolo Persichetti, ex miembro de las Unità Comuniste Combattenti, había sido extraditado (en agosto de 2002). Persichetti fue sentenciado a 22 años de prisión (…)

Todavía proclamando su inocencia, el 21 de agosto de 2004, Cesare Battisti no se presentó en la estación local de policía, como establecía su libertad condicional y pasó a la clandestinidad.

El 18 de marzo de 2005, el Consejo de Estado francés ratificó la extradición de Battisti (…) Battisti huyó a Brasil y fue arrestado en Rio de Janeiro el 18 de marzo de 2007 (…)

En julio de 2005, la prensa italiana reveló la existencia del Departamento de Estudios Estratégicos Antiterrorismo (DSSA), una “policía paralela” creada por Gaetano Saya, líder del partido neofascista Destra Nazionale, y Riccardo Sindoca, ambos dirigentes de la Unión Nacional de Fuerzas Policiales (UNFP). Ambos firmaron ser miembros de Gladio, la organización paramilitar “encubierta” creada por la OTAN e involucrada en la estrategia de tensión en Italia. De acuerdo con Il Messaggero, fuentes judiciales declararon que las escuchas telefónicas sugerían que miembros del DSSA habían estado planteando el secuestro de Cesare Battisti.

El gobierno de Brasil concedió a Battista el estatus de refugiado político mediante una decisión del ministro de Justicia, Tarso Genro. El presidente italiano Giorgio Napolitano escribió al presidente brasileño Luiz Inazio Lula Da Silva sobre las “emociones y comprensibles reacciones” suscitadas en su país en la opinión pública y las fuerzas políticas por la “grave decisión” (…) Lula respondió que la decisión de Genro se basó en la constitución brasileña y en la convención de 1951 de las Naciones Unidas sobre Estatus de los Refugiados, y que se trataba de un acto soberano de Brasil (…)

La Corte Suprema de Brasil comenzó a tratar el caso en septiembre de 2009. Por cinco votos contra cuatro, la corte anuló la decisión de Genro el 18 de noviembre. Pero la Corte también decidió por cinco contra cuatro que la constitución brasileña otorga al presidente el poder de negar la extradición si así lo elige, lo que, de hecho, colocó la decisión final en manos de Lula. (…) El anuncio oficial (de la negativa de Lula a conceder la extradición) tuvo lugar el 31 de diciembre de 2010, horas antes del fin del mandato de Lula (…)

Aquí, versión completa de este artículo en inglés.

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Terminó su primera novela, publicada por un amigo que firmó como autor –o, al menos, esto es lo que dijo el propio Battisti en un artículo aparecido en Paris Match el 22 de julio de 2004 (…) En 1993, Gallimard publicó en su Série Noire su novela “Travestito da uomo”. Luego vinieron libros en los cuales unió sus análisis sobre la oposición radical, el más significativo de los cuales fue “Orma rossa” (…)

Un movimiento de solidaridad con él se desarrolló en Francia a raíz del segundo pedido de extradición, aceptado por las autoridades francesas. Adhirieron varios intelectuales y personalidades del mundo de la cultura y la política francesas, entre los cuales Bernard-Henri Lévy, que escribió el prefacio a su último libro (“Ma Cavale”), y los escritores Serge Quadruppani y Daniel Pennac.

En particular, Battisti ha recibido el apoyo de la escritora francesa Fred Vargas, que lo ha mantenido estos años, hasta los días de su arresto en Brasil  (que ocurrió, justamente, porque las autoridades brasileñas rastrearon una llamada telefónica de Battisti a la casas de Vargas en Paris). Su libro La Vérité sur Cesare Battisti (La Verdad sobre Cesare Battisti) todavía no ha sido editado en Italia.

Otras manifestaciones de solidaridad vinieron del escritor colombiano Gabriel García Márquez y de otros 500 escritores, intelectuales y representantes de organizaciones no gubernamentales por los derechos humanos en Brasil, que firmaron un documento para que se concediera el estatus de refugiado político a Battisti.

La solidaridad también llegó de Italia. El website Carmilla Online organizó en 2004 una recolección de firmas que involucró a 1500 figuras del mundo político y cultural de Francia e Italia. Entre los firmantes estaba el periodista Roberto Saviano, autor de Gomorra, que, sin embargo, retiró su firma en enero de 2009 como señal de respeto hacia las víctimas (…)

Obras:

Travestito da uomo, Granata Press, Bologna, 1993 (Les habits d’ombre, Gallimard, Parigi, 1993)

Nouvel an, nouvelle vie, Ed. Mille et une nuit, Parigi,1994

L’orma rossa, Einaudi, 1999 (L’ombre rouge, Gallimard, Parigi, 1995)

Buena onda, Gallimard, Parigi, 1996

Copier coller, Flammarion, Parigi, 1997. Romanzo per ragazzi

J’aurai ta Pau, Balene, Parigi, 1997 (nella serie “Le Poulpe”)

L’ultimo sparo, Derive-Approdi, Roma, 1998 (Dernières cartouches, Joelle Losfeld, Parigi, 1998)

Naples, Eden Production, Parigi, 1999. Raccolta di cinque racconti di Cesare Battisti, Jean-Jacques BusinoCarlo LucarelliJean-Bernard PouyTito Topin

Jamais plus sans fusil, du Masque, Parigi, 2000

Terres brûlées, (curatore), Rivages, Parigi, 2000

Avenida Revolución, Nuovi Mondi Media, Ozzano nell’Emilia, 2003 (Avenida Revolución, Rivages, Parigi, 2001)

Le cargo sentimental, Joelle Losfeld, Parigi, 2003

Vittoria, Eden Production, Parigi, 2003

L’eau du diamant, du Masque, Parigi, 2006

Ma cavale, Grasset/Rivages, Parigi, 2006 (con prefazione di Bernard-Henri Lévy e postafazione di Fred Vargas)

Aquí, versión completa de este artículo en italiano.

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Preguntas de la escritora francesa de misterio Fred Vargas para el relator judicial Cezar Peluso

(…) ¿Por qué el ministro Cezar Peluso dice que Cesare Battisti tiró a Sabbadin?

El ministro Cezar Peluso afirmó que Battisti estaba presente en el alojamiento de Lino Sabbadin, que le disparó (…) y fue condenado como su asesino (…) En otra parte, dice que fue Giacomini quien tiró a Sabbadin.

Ahora, tal acusación no atiende la decisión italiana. En los autos del proceso italiano, se asiente que fue Giacomini quien tiró (…), de acuerdo con la confesión del propio tirador.

(…) El jefe arrepentido Pietro Mutti acusó a Battisti en su primera versión del asesinato. Posteriormente, Giamonini confesó haber tirado a Sabbadin; entonces, Pietro Mutti alteró su deposición(…)

En lo que respecta al homicidio de Antonio Santoro, ¿por qué el ministro no dice que la Policía acusó a Pietro Mutti?

Cezar Peluso no expresa duda alguna sobre la culpa de Battisti en lo que respecta al homicidio de Santoro. Pero ¿por qué el ministro no explicita que las dos investigaciones de la Policía, de la Digos de Milán y de los Carabinieri de Udine, acusaron al jefe Pietro Mutti de ese asesinato, con la complicidad de Giacomini y Migliorati? ¿Antes de que el mismo Pietro Mutti, una vez preso, acusase a Cesare Battisti en su lugar?

¿Por qué el ministro acusó a Battisti de haber disparado a Antonio Santoro por “venganza personal”?

¿Por qué el ministro no informó a sus colegas que el propio Pietro Mutti declaró: “Fue Cavallina quien primero mencionó el nombre de Santoro. Debo decir que fue Cavallina quien insistió en que el sargento fuera muerto”? (16 02 90, f. 122). La condena italiana no habla de venganza personal. Al contrario, reconoce las motivaciones políticas de los cuatro asesinatos y condenó esas reivindicaciones políticas como propaganda subversiva.

En lo que respecta al homicidio de Torregiani, ¿por qué el ministro Cezar Peluso defendió la espantosa idea de que Cesare Battisti, simple miembro del grupo, planeó los dos homicidios de Torregiani y Sabbadin, si en el proceso italiano está registrado que las reuniones de la organización tuvieron lugar en el domicilio mismo de Pietro Mutti, jefe del grupo, y de Bergamini, el durísimo ideólogo del grupo, favorable, con Cavallina, a la violencia? ¿Será posible creer que el fundador y jefe del grupo, Pietro Mutti (que fue uno de los últimos en deponer las armas y creó otro grupo armado, el COLP, después del fin de PAC) no haya participado ni planeado ninguno de los homicidios de su propio grupo?

En lo que respecta al homicidio de Andrea Campagna, ¿por qué el ministro Cezar Peluso no informó a sus colegas que el arma que mató a Andrea Campagna pertenecía a Giuseppe Memeo, arma que éste ya había utilizado para matar a Torregiani? ¿Y que este hecho fue confirmado por un examen de balística? (13 12 88, f. 154)

¿Por qué el ministro Cezar Peluso no dijo también a sus colegas que Giuseppe Memeo dio a entender al testigo Pasino Gatti que él mismo había tirado en Campagna?

([Gatti] indica que fue Memeo quien le dijo esto y que de sus palabras pudo aprehender que él mismo había tirado. Dice también en esa ocasión que el arma era la misma que había sido usada contra Torregiani; 90, Tribunal de Milán).

¿Por qué el ministro no dijo a sus colegas que las víctimas Torregiani y Sabbadin eran hombres politizados de extrema derecha que habían matado a otros hombres?

Es cierto que Pierluigi Torregiani y Lino Sabbadin eran comerciantes y es cierto que nada, nunca, justificará su asesinato. Pero ¿por qué el ministro Cezar Peluso no explica también a sus colegas que Pierluigi Torregiani era un hombre de extrema derecha, constantemente armado, y que Lino Sabbadin, igualmente armado, pertenecía al partido fascista neo-mussoliniano, o MSI? En su primera presentación del homicidio de Torregiani (f. 53), el ministro Cezar Peluso no habla sobre la violencia mortal de Torregiani, que anteriormente había causado la muerte de dos hombres. Este hecho permite comprender la naturaleza política de los asesinatos cometidos por Torregiani y Sabbadin, además de la naturaleza política de sus propias muertes como “represalia contra los agentes de la contrarrevolución” (…)

Es verdad, igualmente, que Torregiani reivindicó su acción fijando una fotografía del ladrón muerto en la vitrina de su tienda. Este gesto provocativo causó conmoción, al punto de ser comentado en el diario La Repubblica. Es verdad que los relatos de ese drama son, generalmente, muy imprecisos y afirman que dos personas “murieron en un tiroteo”. Pero el propio hijo de Torregiani no niega que su padre abrió fuego (ver su libro: “Ero in guerra ma non lo sapevo” –Estaba en guerra, pero no lo sabía–, 2006).

Los disparos de Torregiani y Sabbadin contra ladrones (recrudecimiento de violencia típico de ese período) son características de las acciones de los militantes de extrema derecha en el contexto político de la época, incentivados por el nuevo partido de extrema derecha “Mayoría silenciosa”. Tales actos provocaron represalias igualmente mortíferas por parte de algunos militantes de extrema izquierda. Los homicidios de los dos hombres, Torregiani e Sabbadin, fueron reivindicados en el mismo día por PAC, con una formulación inequívoca en cuanto a su carácter político: “Somos los Proletarios Armadados por el Comunismo. Hemos golpeado (…) a los agentes de la contrarrevolución Luigi Pietro Torregiani y Lino Sabbadin (reivindicación, Venecia, 16 02 79)

(…) ¿Por qué el ministro Cezar Peluso no cita al propio Tribunal italiano, que registra en 1993, a propósito de las mentiras de Pietro Mutti: “Este arrepentido es afecto a los juegos de prestidigitación entre sus diferentes cómplices, como cuando implica a Battisti en el asalto de Viale Fulvio Testi para salvar a Facone o a Battisti y Sebastiano Masala en lugar de Bitti y Marco Masala en el asalto a la tienda de armas “Tuttosport”, o aún a Lavazza o Bergamin en lugar de Marco Masala en los dos asaltos en Verona”? (Corte de Milán, 31/03/1993)

En este sitio de defensa de Cesare Battisti, versión completa de las 13 preguntas de Fred Vargas para el relator, en portugués.

 

 

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