Bild: cuando un diario se convierte en el partido popular de la derecha

2 marzo, 2011



Es el diario de mayor venta de Europa, con tres millones de ejemplares en circulación cada día y doce millones de lectores. Pero de acuerdo con uno de sus más poderosos rivales, el tabloide alemán Bild es una publicación “incendiaria” que “ocupa el rol del partido popular de derecha que Alemania no ha tenido”. Para esta historia, que fue la tapa de su última edición, la revista Der Spiegel destacó siete reporteros, que investigaron “la calidad periodística y los estándares morales” de Bild, una movida que marca una clara ruptura con la convención general de los medios alemanes de no criticar a los propios rivales en público.

La investigación llegó a tan calamitosas conclusiones que Der Spiegel decidió retener el artículo hasta que dos periodistas de Bild am Sonntag, la edición dominical del tabloide, fueran liberados, la semana pasada, de Irán, donde enfrentaban cargos de espionaje. Imprimir una crítica tan cruda antes de su liberación podría haber planteado un “riesgo diplomático”, explicó un editorial del Spiegel.

La principal preocupación del Spiegel es que Bild ejerce demasiado poder. “En los corredores del Reichstag (el parlamento), los ministerioes y también en la Cancillería, hay una pronunciada tendencia a tomar los titulares de Bild literalmente, sin mayor exploración, como una expresión legítima del humor popular”, escribió la revista.

Para los democristianos (CDU) de Angela Merkel, Bild funciona como la “facción de derecha” del partido, dijo Der Spiegel. Y adonde Bild va, Merkel lo sigue.

La prolongada campaña de Bild contra la inmigración –con títulos tales como “Uno de cada cuatro niños viene del exterior” o “La amarga verdad acerca de los extranjeros y los beneficios: 90% de los libaneses y 26% de los turcos son mantenidos por nuestro Estado”— han alentado al gobierno alemán, dicen los críticos, a adoptar una línea dura contra los migrantes, restringiendo sus beneficios en el proyecto de reforma del sistema de bienestar.

La opinion de Merkel sobre los rescates financieros en la eurozona, en términos generales contraria, tiene su origen en las tapas de Bild, sostiene Der Spiegel.

En la primavera pasada, cuando se pedía a Alemania que enviara dinero a Grecia, el tabloide publicó una serie de titulares, que incluía: “¿Grecia va a quebrar nuestros bancos?” y “Los griegos quieren nuestro dinero”. Incluso despachó a un reportero a entregar viejos billetes griegos en el centro de Atenas, bajo el título: “Bild devuelve sus dracmas a los griegos en bancarrota”.

Durante el fin de semana, Bild fue sometido a los ataques del cantando de una de las bandas más populares de Alemania. Judith Holofernes, líder de Wir sind Helden (Somos Héroes), escribió una cáustica carta abierta a la agencia de publicidad de Bild después de que le pidieran que protagonizara su última campaña.

“Bild no es un inocuo placer culpable”, escribió, sino “un instrumento político peligroso –no sólo un telescopio de gran magnificación sobre el abismo, sino una criatura maligna”.

Der Spiegel dice que los editors de Bild no se contentan ya con ser los “matones” del esquema de medios alemanes: ya no se consideran marginales, sino representantes de la opinión pública mayoritaria en el país. “No el paria, sino el alumno modelo”.

Pero Kai Diekmann, el editor en jefe de Bild, negó que su diario actúe como un “incendiario”, acicateando prejuicios. “Somos el número uno porque no sólo damos los hechos, (sino que) también hablamos sobre cómo hacen sentir a la gente: si nos leen, descubren qué mantiene al país unido, qué conmueve a la gente”.

Ochocientos periodistas trabajan para Bild produciendo 27 ediciones regionales. Aunque la circulación ha caído de sus 4.5 millones diarios de 2001, Bild es todavía un emprendimiento rentable. Además del ingreso de la publicidad y de los 60 centavos del precio de tapa, Bild ofrece una línea de “Volks-Produkte” (Productos del Pueblo) vagamente nacionalistas, que incluyen Volks-Jeans, Volks-Pizza y Volks-Pcs.

A pesar de su circulación, Bild no es tan poderoso como los tabloids británicos, de acuerdo con el observador de los medios Lutz Hachmeister, director del Institute for Media Policy de Berlin: “No es tan poderoso como el Sun y Rupert Murdoch. Bild no puede producer un primer ministro del modo en que Murdoch hizo con Tony Blair en 1997. Trataron de voltear a Helmut Kohl en determinado momento, pero no funcionó”.

Aquí, la versión original de este artículo en inglés.

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Günter Wallraff (1 de octubre de 1942 en Burscheid, Alemania), nacido como Hans-Günter Wallraff, es un periodista de investigación encubierta y escritor alemán. Es conocido por los reportajes encubiertos en diversas grandes empresas, el tabloide alemán Bild-Zeitung y distintas instituciones con el método de periodismo de investigación, donde narra las condiciones de trabajo u ocupación en la sociedad industrial alemana. Sus métodos radicales de investigación periodística han dado lugar a un verbo en alemán wallraffen (wallraffear), donde el reportero se transforma, creando una identidad ficticia, un sujeto que vivirá todas las experiencias relatadas posteriormente, que de otro modo son difíciles de investigar. (…)

En 1977 Wallraff trabajó tres meses y medio en la redacción de Hannover del diario sensacionalista y de mayor circulación de Alemania el Bild-Zeitung. En el bestseller Der Aufmacher. Der Mann, der bei Bild Hans Esser war (La noticia de primera plana. El hombre que fue en Bild Hans Esser) donde detalla las omisiones y los métodos de investigación sucios del periódico sensacionalista Bild.

El Consejo de Prensa Alemán expresó seis reprimendas para el periódico Bild, pero al mismo tiempo expresa también una reprimenda a Wallraff por el método ilícito de investigación periodística encubierta.

A raíz de ello la poderosa casa editora de Bild, la empresa de medios Axel Springer AG, demandó en repetidas veces a Wallraff, de modo que en la segunda edición algunos pasajes debieron ser omitidos. Estas partes del libro, que se concentraban en citas textuales individuales de los redactores de Bild, fueron publicadas ostensiblemente ennegrecidas.

La emisión en televisión del reportaje documental Informationen aus dem Hinterland (Informaciones desde el interior) fue detenida por la editora Axel Springer AG al enterarse de la producción y encontrarse indignados. El documental fue presentado en algunos cines de repertorio.

En 1978 creó Wallraff el fondo de ayuda Wenn Bild lügt, kämpft dagegen (cuando Bild miente, lucha contra ello) para auxiliar jurídicamente las víctimas de la cobertura informativa del periódico Bild. En 1979 publicó Zeugen der Anklage. Die “Bild”-Beschreibung wird fortgesetzt(Testigos de cargo. La descripción de Bild continúa), en el que colaboradores afectados del periódico Bild (con muchos años trabajando en la empresa) se expresan por primera vez.

En 1981 continuó con “Bild”-Handbuch. Das Bild-Handbuch bis zum Bildausfall (El manual de Bild. El manual de Bild hasta el fallo de la imagen (Bild)) como un tipo de libro de consejería legal para afectados.

En el mismo año se terminó la serie de procesos legales iniciados por la editora Axel Springer AG, que tenían como finalidad la censura de la obra. La Corte Federal de Justicia de Alemania decidió ampliamente a favor de Wallraff (…)

Aquí, versión completa de este artículo.

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El ex canciller Gerhard Schröder dijo en una ocasión que “en Alemania se puede gobernar sin Bild Zeitung, pero no se puede gobernar contra Bild Zeitung”. Y sabía de lo que hablaba porque a día de hoy sigue casado con la que fuera periodista de Bild Zeitung, Doris Schröder-Kopf.Pues bien, el semanario Der Spiegel, sin duda celoso por esa posición de poder mediático de Bild, se ha propuesto cuestionar y tumbar ese axioma de la política alemana y hoy ha salido a la calle con una portada contra Bild, con cuyo nombre ocupa físicamente toda la primera plana, y al que acusa de “pirómano”. Es una declaración de guerra en toda regla, un pulso que enfrenta a dos poderosas editoriales alemanas en el que Der Spiegel pretende terminar con la hegemonía de Bild derribando al que considera su candidato a la Cancillería para la era post Merkel, el actual ministro de Defensa Karl Theodor zu Guttenberg. Ha comenzado la guerra de los medios, quizá la guerra de los mundos (…)

Aquí la historia no va de platillos volantes, sino de una acusación de plagio a la tesis doctoral del ministro más brillante y popular del gobierno Merkel, Karl Theodor zu Guttenberg. Precisamente su figura de político impecable, inteligente, fresco y divertido fue la gasolina que hizo arder los primeros comentarios, vertidos en internet, sobre párrafos que aparecían en su tesis sin la cita correspondiente. La prensa contraria a Merkel encontró un inesperado filón y la tesis, que zu Guttenberg defendía y defiende como propia, acabó digitalizada y metida en una página web en la que internautas de todo el mundo se entretienen comparándola, párrafo a párrafo, con la bilbiografía mundial sobre “Constitución y Tratado Constitucional: desarrollos constitucionales en EE UU y la UE”, dando como resultado que un 20% de su texto puede ser atribuido a otros autores.

Muchos pensaron que tras la petición pública de disculpas de zu Guttenberg, su renuncia voluntaria al título de doctorado y una humillante comparecencia parlamentaria en la que reconoció haber hecho un flaco favor al academicismo alemán, la semana pasada, la tormenta tendería a amainar. Pero en cuanto el rostro de zu Guttenberg, mustio y sin su habitual resplandeciente bronceado, había comenzado a aparecer en las portadas, los medios impresos vieron como se multiplicaban sus ventas en kiosco en una proporción que Paperball llega a cifrar alguno de los días en 5 veces más. Quizá para no matar a la gallina de los huevos de oro, que corría el peligro de dimitir y dar fin a la historia, un grupo de diarios, encabezados por Bild Zeitung, comenzaron una campaña de apoyo, al tiempo que otro grupo, encabezado por Der Spiegel, declararon abiertamente que no pararían hasta ver a zu Guttenberg fuera del gobierno. El hasta entonces “Todos contra Guttenberg” se convirtió en un todos contra todos y dio lugar a una guerra mediática que enmascara todo un pulso por el poder sobre la opinión pública.

Allí donde Bild Zeitung publicaba encuestas a sus lectores, que siguen apoyando muy mayoritariamente la permanencia del ministro en su cargo, Der Spiegel, reclutaba doctorandos que expresaban su repulsión por los hechos. Allí donde el diario constataba que el Ejército alemán seguía siendo fiel a su ministro (¿sugiriendo quizá que los defenderían con las armas?), el semanario advertía sobre una oleada de inmigrantes del este que exigirían la convalidación de sus títulos ante el exigente sistema universitario alemán (acaso sean estos la invasión de serie B que buscábamos en el párrafo anterior). Allí donde Axel Springer sacaba a sus intelectuales de banquillo a declarar que, si fueran sometidas a un despiojamiento tan exhaustivo, muchas de sus obras podrían ser tomadas también como plagio sin serlo, Ders Piegel situaba en el escaparate las tesis de personajes conocidos que ponían la mano en el fuego de sus propios trabajos y presumían de que en su tesis doctoral no hay una sola frase que pueda encontrarse, tal cual, en la red.

Pero la portada de Der Spiegel da un paso más allá (…)

Aquí, publicación original de este artículo.

 

 

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