Rally Dakar: 500 idiotas en la línea de partida

January 11th, 20114:26 pm @

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“Me doy cuenta de que mi situación es incómoda, difícil. Dos días después no tengo ni brújula ni reloj, que se estropearon en una caída mientras trataba de hallar la ruta perdida. [...] Son ya dos días y dos noches perdido en el desierto, bajo un sol que comienza a hacerme perder la razón. La total ausencia de sombra es una sensación opresora, que engendra un sentimiento parecido al de la claustrofobia. Entonces decido alejarme de mi moto. En calcetines y succionando las piedras para provocarme saliva, comprendo que mi vida vale cada vez menos. Y es entonces cuando prometo que si salgo con vida de esta experiencia barreré cuanto de superficial contenga mi existencia”. (…)  “El desierto me marcó profundamente y desarrolló en mí un instinto y una sensibilidad muy particulares. Y, sobre todo, unos deseos insuperables de volver. Pero, desde luego, ¡jamás volveré solo!”.

De Thierry Sabine, en “París-Argel-Dakar”, fundador en 1979 del target=”_blank”>Rally París-Dakar

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El Rally Dakar es la carrera más difícil del mundo. Lo dicen los miles de aventureros que la han disputado a lo largo de más de 30 años, tanto en África como en Sudamérica (…) En enero de 2011 correrá su tercera edición en Argentina y Chile, lo que la hace “local”. Sin embargo, hay mucha gente que todavía no sabe de qué se trata. Mundo D te da las 5 razones para seguir al Dakar.

1. Es la carrera más difícil del mundo. Ha tenido 20 participantes muertos en competencia, otros tantos accidentados, miles de vehículos rotos y las historias de tipos que juraron no volver a correrla nunca más. Sus 9000 kilómetros, en 15 días (con unas 5 horas de sueño promedio, por día) hacen que el raid no sea para cualquiera.

2- Cada día es un desafío contra la muerte. Cada día, al llegar al bivouac, los pilotos tienen una nueva anécdota que contar, que va desde la reflexión filosófica en el desierto hasta la casi deshidratación bajo el sol del mediodía (…)

Texto original, aquí.

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Video compilado de accidentes :


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“En el Dakar, se producen tres muertes por competencia. No quiero ser morboso, pero ojalá que algunos de los accidentes fatales se produzcan acá (en La Pampa)” (…)

Del coordinador general de la Subsecretaría de Turismo, Oscar Folmer. Versión completa de sus declaraciones, aquí.

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Luc Alphand es un hombre feliz. Ganó la 28ª edición del rally París-Dakar, que terminó el 15 de enero de 2006 a orillas del Lago Rosa en Senegal. Tanto quería esta victoria que no se dejó vencer por el desánimo tras ocho intentos fallidos. Para este ex campeón mundial de esquí, la victoria no es sólo una consagración en la categoría “coches”, sino que significa también una gran notoriedad y le permite llenar su cuenta bancaria con comodidad.

Por lo tanto, le resulta molesto escuchar a gente que le recuerda que este año el rally ha matado a dos adolescentes, Boubacar Diallo y Mohamed Ndaw, de 12 años y 14 años, respectivamente, culpables de salir a los caminos a admirar el espectáculo de la carrera.

(…) Los que denuncian el carácter criminal de la París-Dakar ¿qué saben realmente de África? ¿Saben que “en todos los pueblos y países de tránsito, es una fiesta? ¿Qué la gente canta, baila, corre de tan genial que es para ellos el rally? ¿Qué, para ser honestos, “son un poco inconscientes” estos africanos?

(…) Luc Alphand y sus compañeros no tienen que preocuparse. Siempre encuentran en el continente a los dirigentes políticos y administrativos complacientes, y autorización para cruzar el país de su elección a pesar del riesgo tan alto de ampliar la lista de víctimas de este horrible espectáculo, que ha matado a casi 50 personas desde 1978, incluyendo 17 espectadores. ¡Sin contar la exhibición de riqueza que hacen y como si las víctimas hubieran pasado a formar parte de la decoración!

Claro, el rally todavía tiene un futuro brillante por delante, especialmente en las asociaciones y organizaciones no gubernamentales que participan activamente en campaña a favor de su eliminación han dado por vencidos. En dos ocasiones, en diciembre de 1984 y julio de 1985, los diputados franceses habían solicitado la prohibición de la competencia. En vano. Llegaron a la conclusión de que sólo la acción de las autoridades de los países africanos lograría la eliminación de la manifestación.

En diciembre, vamos a ver de nuevo en las cámaras de la televisión pública France Télévisions, patrocinador del Dakar, “500 cabrones en la línea de partida”, en las palabras del cantante francés Renaud. Y aún a más africanos “inconscientes” correr, cantar, bailar, incluso lastimarse, porque, para ellos, el rally es muy grande.

Texto original, aquí.

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Juan Manuel “El Pato Silva” hace su debut en el Dakar y queda solo en la noche del desierto (audio):

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Quinientos idiotas en la línea de salida

Quinientos mamíferos sobre sus motos

Son demasiadas narices

En las puertas del desierto

Un montón de cabrones

Al viento del Ténéré

El rally mecánico

Los Mad Max de bazar

De nuevo empezaron su circo

Al sol de enero

Van a atravesar África

Con sus pies en el faro

Manchando las pistas

Y volviendo bronceados

Encantados de este obsceno

Y lamentable juego

“Bella aventura humana”

Dicen los periodicuchos

Quinientos idiotas en la línea de salida

Quinientos pendejos en sus camiones

Son demasiadas narices

En las puertas del desierto

Un montón de cabrones

Al viento del Ténéré

Pasa la caravana

Y los perros ya no ladran más

Bajo las ruedas de las motos

Hay sangre derramada

El de unos pocos salvajes

Que han querido cruzar

Las calles de sus pueblos

Cuando ustedes pasaron

Como pequeños Rommel

Todos en cuero y acero

Escupiendo sus decibeles

Sobre niños diezmados

Quinientos idiotas en la línea de salida

Quinientos títeres en sus coches

Son demasiadas narices

En las puertas del desierto

Un montón de cabrones

Al viento del Ténéré

Cuántos años más

Esta sarta de cretinos

Harán su campo de deportes

En un continente entero

Cuántos años por fin

Estos bueyes patrocinados

Tomarán el suelo africano

Por su patio de recreo

En sus juguetes odiosos

Los bombones bien calientes

En el fondo de sus deliciosas

Vestimentas fluorescentes

Quinientos idiotas en la línea de salida

Quinientos mamíferos sobre sus motos

Son demasiadas narices

En las puertas del desierto

Un montón de cabrones

Al viento del Ténéré.

Texto original, aquí. Video, target=”_blank”>aquí, o al fin de este post.

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El Dakar sigue cobrándose víctimas año tras año. Treinta ediciones y más de medio centenar de muertos es el trágico balance que acumula el rally más duro que existe en la actualidad. Desde Patrick Dodin, en 1979, hasta Pascal Terry, la historia de la carrera se ha teñido de negro con numerosas muertes, incluido la de su propio fundador, Thierry Sabine, en 1986.

El número de pilotos que han muerto durante la disputa de alguna de las ediciones del Dakar se eleva, tras el reciente fallecimiento del francés Terry, a dieciocho. Cifra que supera la media centena si se añaden las muertes de otras personas, desde niños y mujeres de localidades por las que se disputaba la carrera, a copilotos, mecánicos o periodistas que cubrían el evento.

Texto completo: aquí

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La organización del Rally Dakar Argentina-Chile 2009 reconoció que existió “un problema en la cadena de información” durante la desaparición del motociclista francés Pascal Terry, encontrado muerto tres días después de que se perdiera su pista en la provincia de La Pampa.

“La muerte de Pascal se produjo en días anteriores. Hubo un problema en la cadena de información entre el día 4 de enero y el 5 de enero. Hay cosas que no se pueden explicar”, admitió Etienne Lavigne, director del Dakar 2009 y máximo responsable de Amaury Sport Organization (ASO).

Texto completo: aquí

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Todos los años, el rally Dakar (París – Dakar en sus inicios) ha dejado un número no despreciable de muertes tras su paso. Pilotos de motos, autos y camiones, que saben a lo que van, pero también niños que se cruzan en el trayecto, curiosos a los que les cayó un auto encima o periodistas que se acercaron demasiado a la ruta en un helicóptero. Este año ya ha cobrado tres víctimas: un motociclista y dos civiles Esta es la lista del total de muertes que acumula la competencia.

Texto completo: aquí

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Cuando el fiscal de Río Cuarto Walter Guzmán archivó la investigación por la muerte de Natalia Sonia Gallardo –una cordobesa de 28 años que miraba el paso del Rally Dakar– y decidió ni siquiera imputar al piloto alemán Mirco Schultis, la Argentina toda pareció no darse cuenta de lo que esto significa.

“La conducta del corredor es la propia de una carrera” –determinó Guzmán– y la joven “estaba en un lugar donde no era permitido ubicarse”.

Algo así como “algo habrá hecho” la víctima, descartando olímpicamente que el motociclista se salió del camino y atropelló e hirió a varios espectadores, y que había una enorme organización detrás de él.

La joven Gallardo no es la primera víctima del Dakar en Sudamérica. Ya el año pasado tres personas perdieron la vida: el motociclista francés Pascal Terry, encontrado muerto tres días después de desaparecer, y dos ciudadanos en Chile, en un accidente sugestivamente silenciado.

El mismo silencio cubre la historia negra de esta carrera originalmente llamada Rally París-Dakar, que fue prácticamente expulsada de Europa y de Africa, y a la que Francia exigió incluso que se le quitara el nombre de su capital. Salvo aquí, el mundo entero sabe del desprestigio de un “espectáculo” que no es más que la aventura de unos pocos privilegiados, que ha producido ya más de 50 muertes y que por doquier deja desastrosas consecuencias ambientales.

El Rally se hizo famoso por el desafío que era unir en coche Francia con Senegal. En los primeros años no se pensaba en los daños ecológicos que se producían y tampoco se cuestionaba el trato inhumano hacia los habitantes de los países africanos, entonces poco menos que bestias de carga en los campamentos. El Rally era un “safari” y con el tiempo muchos empresarios fueron descubriendo el filón que significaba el concurso de las más famosas marcas de vehículos, bebidas, tabacos y otros artículos de consumo de ricos, más los derechos de televisión.

Pero tuvieron que irse de Africa cuando los países africanos se convirtieron en “inseguros”. Un poco por hartazgo ante el daño ecológico, otro por circunstancias políticas y algunos atentados, el Rally Dakar, con el nombre reducido y nulo prestigio en Europa, debió buscar otros horizontes. Parece que hubo intentos de hacer la carrera en los Estados Unidos (Cañón del Colorado), Canadá y Australia. Pero fracasaron porque esos países, cuando depredan, lo hacen hacia fuera: en sus territorios son rigurosamente conservacionistas.

Entonces apareció la opción sudamericana, donde hay buena rentabilidad, cero rigor ambiental y funcionarios con reputación de coimeros. Argentina y Chile, dos países con reconocida distracción ambiental y nulo combate a la corrupción, eran ideales. Y encima, el cholulismo del poder y de los medios les facilita conseguir subsidios estatales, de manera que buena parte del enorme costo lo terminan pagando los contribuyentes depredados.

Los daños son tremendos, porque en los paisajes andinos, como en los desérticos, la vida vegetal y animal está siempre en delicado equilibrio, que se rompe ante el rugido de cientos de motos, autos y camiones, a grandes velocidades y consumiendo miles de litros de combustibles (…)

Versión original de este artículo,  aquí.

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La empresa organizadora Amaury Sport Organisation (ASO) está obligada, por tratarse de una actividad que puede afectar el medio ambiente, de acuerdo a la ley general del ambiente y de presupuestos mínimos, a realizar estudios de impacto ambiental y presentarlos en cada provincia por donde se desarrolla la carrera. Horacio Esberg, director de derechos sociales de la Defensoría del Pueblo de la Nación, explicó en el Informativo FARCO el procedimiento legal que deben respetar los organizadores y que no se cumplió en las ediciones anteriores: “La ley, y la organización del evento, obliga a la empresa a realizar dos grandes acciones. La primera es la evaluación de los impactos ambientales de manera previa a la realización del rally. Tiene que decir cuales son los impactos que se van a producir por el rally y esos estudios son evaluados por cada una de las provincias por donde atraviesa. La segunda etapa, una vez que el rally sucedió, obviamente ha habido impactos ambientales, la empresa tiene la obligación de remediar los pasos que se hubieran producido.”

Según el representante de la Defensoría del Pueblo de la Nación, los organizadores del evento nunca respetaron los pasos legales: “Nosotros pudimos observar que en las ediciones anteriores estas tareas no se iban haciendo. No se realizaban los estudios de impacto ambiental previos a la realización del rally. Y luego encontramos que provincias como Mendoza y Catamarca se quejaron duramente a la Nación porque la empresa no realizó los estudios a los que estaba obligada.”

Texto original, aquí.

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El Rally Dakar tiene lugar en Argentina y Chile por tercer año consecutivo. Pese a los desastres en el patrimonio que denunció el Colegio de Arqueólogos, con la vulneración a la ley que los protege, éste continúa su marcha. Aun cuando existen voces que atribuyen el término de las ediciones en Europa por el daño ambiental y las muertes que provocan los autos y motos a su paso, Sudamérica, al parecer, lo acoge con los brazos abiertos.

(…) En el mismo sitio web del Rally Dakar, la organización manifiesta su compromiso con el medio ambiente por medio del detalle de la “huella de carbono” que deja el evento a su paso. Aunque en el título del apartado se lee “una carrera responsable” y se define como “muy comprometida con el respeto de los lugares que atraviesa”, en la versión sudamericana, y en nuestro país, el rally pasa por sitios arqueológicos que tiene más de 4 mil años de antigüedad y son “irrecuperables”. Así lo explica el Colegio de Arquéologos de Chile, en una carta enviada al diario La Tercera el 30 de diciembre, con título “el impacto del Rally Dakar”.

(…) El Programa Chile Sustentable, en voz de su directora, Sara Larraín manifiesta su visión: “yo creo que hay un sector que pretende mostrar como deporte una situación abusiva en el cual un puñado de ociosos motorizados abusivos que está pisoteando el patrimonio nacional y cultural de Chile y Argentina y significa una gran propaganda para vehículos motorizados sobre terrenos prístinos”, dijo la ecologista.

Aquí, versión original de este artículo.

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Desde su origen, el Dakar lleva en él una pasión por los grandes espacios y los sitios naturales de excepción. Muy comprometida con el respeto de los lugares que atraviesa, la organización del rally busca en permanencia medios de atenuar su impacto sobre el medio ambiente. Por eso mismo, este año, se solicitó una segunda huella de carbono.

Preocupados desde hace varios años por conocer con precisión el impacto ambiental e intentar controlarlo, el Dakar se inscribió en la conducta de la huella de carbono, que se realizó por primera vez sobre la base de los datos de la edición 2007, que se desarrollaba en el continente africano, con la largada en Lisboa.

Tres años más tarde, las circunstancias geopolíticas llevaron al Dakar a desplazarse a América del Sur. Las nuevas obligaciones de organización y las diferencias de modo de vida observadas en los países de acogida invitaban en ese momento a reevaluar el impacto del rally en materia de emisiones de gas con efecto invernadero.

(…) El total de emisiones de gas con efecto invernadero evaluado para la edición 2010 del Dakar es de 42800 t.eq.CO2.

La mayor parte del aumento se debe a la parte “público”, es decir al desplazamiento de numerosos espectadores sudamericanos: el 22 % del total en el 2007 contra el 48 % en el 2010.

Las emisiones que dependen del perímetro “Rally”, que agrupa a la organización (viajes de reconocimiento, etc.), a los competidores (combustible, etc.) y la logística en torno a la carrera representan 15 500 t.eq.CO2.

La comparación con otros eventos deportivos de envergadura internacional también es instructiva. El Mundial de fútbol de 2010, que totalizó 2 700 000 t.eq.CO2, muestra un balance de 900 000 t.eq.CO2 restando los perímetros de “público”. Las emisiones generadas por una sola jornada de competencia en Sudáfrica representan entonces 1,4 veces la integralidad de las emisiones durante la edición 2010 del Dakar (21 400 t.eq.CO2 fuera del público).

Texto original, aquí.

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Once de los 33 mineros que quedaron atrapados durante 70 días en la mina de San José en esta ciudad visitaron hoy el vivac que albergó al Dakar y cada uno de ellos recibió una medalla por parte de la organización de la prueba, en un breve acto del que también participó el subsecretario de Deportes trasandino, Gabriel Ruiz Tague.

(…)  “Les queremos agradecer en nombre de los 33 esta distinción y a los corredores que hacen un gran esfuerzo de supervivencia y hermandad como nosotros lo hicimos en la mina”, dijo uno de ellos mientras sujetaba con las dos manos la caja plástica que contenía la medalla dorada con el logo del Dakar.

Quien no está muy de acuerdo con esta frase es Pablo Rojas, uno de esos hombres que pasó tres meses bajo tierra a 700 metros de profundidad y que lo único que conserva de aquel día en el que volvió a la vida son unos enormes anteojos negros espejados y sensibilidad que le penetró el alma cuando dejó de ver la luz.

“Esas son cosas que se dicen para el Dakar”, le dijo a Télam en un tono de voz casi inaudible pero con la firme convicción de un hombre que sabe lo que significa la vida y jugársela cada día.

“Ellos tienen un hobby y mi único hobby es pagar la casa, mantener a mi familia”, aseguró Rojas con resignación.

Texto completo: aquí

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(En el Dakar 2012, Jorge Martínez Boero hijo)… tampoco pudo acabar la competición en 2011, aunque las consecuencias de aquel accidente no fueron tan terribles. El piloto, hijo de un conocido corredor argentino de Turismo de Carretera, campeón en 1982, y del mismo nombre, tampoco había tenido mucha suerte un año atrás: el día que debía llegar a Iquique, a falta solo de un kilómetro para llegar al final de la etapa, quedó colgando de un precipicio. Y así estuvo durante ocho horas, a la espera de quien pudiera socorrerle. Tres días más tarde, gracias a la intervención de un helicóptero, pudo recuperar su moto. Y regresó a casa. Su segunda participación en el Dakar, que desde su estreno en 1979 se ha cobrado la vida ya de 20 participantes, 14 de ellos en la categoría de moto, seguramente los más vulnerables a los peligros de miles de kilómetros vírgenes, terminó antes de tiempo.

 (Versión completa del artículo, aquí)

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