Facebook entra en la tupida oferta de correo electrónico para los internautas. Su fundador, Mark Zuckerberg, anunció [en noviembre de 2010] la apertura de un servicio de correo vía web gratuito y “minimalista” porque la gente joven encuentra demasiado lentas y formales las soluciones existentes. De momento se precisará invitación y en unos meses será accesible a todos. La dirección será @facebook.com y para activar la cuenta será preciso estar en Facebook. Los mensajes no llevarán asunto, se podrán adjuntar varias fotos y agrupará los mensajes de un mismo remitente. Facebook no habla de correo. Habla de conversaciones.
El rey del sector es Hotmail (Microsoft) con más de 350 millones de cuentas. Le siguen Yahoo! (220) y Gmail, de Google, con 145. El paso de Facebook ha de preocupar a todos ellos, pero la maniobra va dirigida especialmente a perjudicar los pasos que está dando Google más allá de su popular buscador. Zuckerberg aseguró que su oferta no quiere “asesinar” al resto y recomendó que nadie se borre de Hotmail o Gmail. Pero sin que nadie se lo pidiera aclaró que su propuesta no va contra Gmail, que calificó de un buen servicio. Lo cierto es que el anuncio se produce en mitad de una pelea entre Facebook y Gmail porque la red social importa los contactos del correo de Google y no permite la maniobra inversa. Una pelea que tiene más frentes.
Los desafíos de Facebook a Google tienen cada vez más envergadura. Su ventaja es que nació en la red social, ya está instalado en ella, liderándola. Los intentos de Google por dar una dimensión más social a sus servicios no han tenido un especial éxito. La mala gestión de la privacidad de Gmail a través de Buzz le ha costado ya a la compañía 8,5 millones de dólares de indemnizaciones. Curiosamente, Facebook no ha padecido reproches tan dañinos a pesar de que solo ha ido restringiendo el libérrimo acceso de terceros a los datos de sus miembros después de que los internautas hicieran sonar las alarmas.
Ahí está con sus más de 500 millones de miembros y con un horizonte optimista: este año, el tráfico de las redes sociales ha superado al de los buscadores y es en aquella actividad donde los internautas pasan más tiempo. En marzo, Hitwise publicó que Facebook había sido el destino de Internet más visitado durante una semana, por encima de Google, algo que, salvo en fechas muy señaladas, no le había sucedido a Google desde 2007 y por culpa de otra red social ahora un tanto marchita, MySpace.
Otro frente está en la compra de empresas y puja por los salarios. Google ha subido el salario de su personal para evitar fugas, particularmente a Facebook, y a algún ingeniero ha tenido que recompensarle muy especialmente para que rechazara un contrato que le ofrecía la red social. A Facebook se le acaba de escapar el ingeniero Paul Buchheit. Buchheit trabajó en Google hasta 2006. Es uno de los creadores de Gmail. El ingeniero abandonó Google para lanzar FriendFeed, que en 2009 fue comprada por Facebook. Un indicio de que algunas de las compras que hacen tanto Facebook como Google no son únicamente para quedarse con una tecnología sino para incorporar a su plantilla un equipo humano.
En el portafolio de las compañías hay algunas curiosidades. Google, por ejemplo, ha invertido unos 100 millones de dólares en Zynga, cuyo juego, Farmville, suministra un importante caudal de tráfico a Facebook. La empresa del buscador también ha comprado recientemente Slide, un desarrollador de juegos sociales. Ambos movimientos se han interpretado como los preparativos de la empresa para dotarse de recursos en el mundo de los juegos comunitarios ante el lanzamiento de su propia red social, Google Me, una intención reiteradamente desmentida por la compañía. Google no pretende, según sus ejecutivos, lanzar otro Facebook porque su concepto de lo social en Internet es distinto, dicen, a la de Zuckerberg. Falta conocer en qué consiste esta idea diferente.
Por otra parte, Microsoft, accionista minoritario de Facebook, suministra la tecnología de búsqueda a la red y, además, ofrece en su buscador Bing resultados en tiempo real de lo que se está diciendo en Facebook, servicio que Google no puede ofrecer.
Una de las ventajas de Facebook, ante los clientes publicitarios, es que conoce muchos más detalles sobre la vida y milagros de sus miembros que el buscador. Al margen de las reiteradas polémicas sobre episodios de falta de protección de estos datos por parte de la red social, la tenencia de esta información es vital para el modelo de negocio. Facebook no solo tiene su propia moneda (Facebook Créditos) sino que aspira a ser el portero de Internet con su Facebook Connect. Se trata de que los datos de registro e ingreso del internauta en su sitio puedan servir en otros y evitarle el engorroso trámite de darse de alta nuevamente. Pero también se trata de ser el amo de la llave. Microsoft lo intentó con Passport, pero la desconfianza de los internautas lo hizo fracasar. Facebook Connect ofrece a terceros su sistema de identificación. Quien lo acepte permitirá la entrada a su sitio con la identidad y contraseña de la cuenta de Facebook. Se trata, como explicaron en la nota de lanzamiento en 2008, de poder llevarte a los amigos de Facebook allí donde vayas en Internet. A cambio, Facebook da visibilidad del sitio en su red. La réplica, más humilde, de Google, es Friend Connect. Es una plataforma abierta, a diferencia de la de Facebook, y no organiza una base centralizada de datos. Se basa en la instalación de una ventana (widget) que solo exige pegar código en la página receptora. para seguir la actividad de los amigos en Gmail.
Texto original, aquí.
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Facebook, pues: 35.000 millones de valuación; 600 millones de usuarios; 25 por ciento de todo el tráfico en la web de los Estados Unidos –y todo ellos con menos cantidad de empleados que de ofertas de trabajo tiene Google. El inventor de la World Wide Web recientemente advirtió que la web puede ser puesta en peligro por el colosal jardín cerrado de Facebook. Un ingeniero de Google recibió recientemente 3.5 millones de dólares para no abandonar el barco e irse a trabajar allí. Facebook parece un monstruo imparable. Y yo como que quiero que muera.
No por sus políticas. Han sido razonablemente sensibles a los deseos de sus usuarios y dispuestos a admitir cuando estaban equivocados (¿se acuerdan de Facebook Beacon?) Ha habido preocupantes señales últimamente; por ejemplo, su actitud dual respecto de la portabilidad de los datos y su apropiación de la palabra “Face”, pero (todavía) no objeto lo que hacen.
Me disgusta Facebook porque son mediocres. Tienen la plataforma y una oportunidad como nadie ha tenido jamás –¿y qué hacen con ellas? Nada. Ninguna de sus denominadas innovaciones son realmente eso, ni siquiera remotamente. Copiar a Twitter fue inteligente, pero difícilmente nuevo; recordar Foursquare. Llaman innovación a Facebook Groups; es un recurso que deberían haber implementado años atrás. Ahora están, risiblemente, tratando de afirmar que integrar un email en su sistema de mensajes es una revolución que sacudirá al mundo.
Como es habitual, William Gibson lo definió mejor: “Facebook se siente como un shopping. Twitter se siente como la calle”. (Lo que, supongo, hace de Zynga el arco del shopping). Una cosa es ir a comprar allí ocasionamente, pero otra muy diferente es ser una rata de shopping completa –y, de acuerdo con las estadísticas, eso es en lo que nos hemos convertido. Quiero creer que eventualmente despertaremos, maduraremos y nos daremos cuenta de que cosas nuevas e interesantes ocurren mayormente en otro lado.
(…) Esta es una hipótesis comprobable. La estadística clave es la relación entre cuándo tiempo uno ha sido usuario de Facebook y cuándo tiempo pasa en el sitio. Sólo Facebook sabe estos números, claro, y no hablan. Hasta que lo hagan, podría aferrarme a esa esperanza… Pero he aquí la desilusión: eso no importa. Aún así, Facebook no puede ser detenido.
Aún si mis profecías apocalípticas de un surgimiento global de auto actualización iluminada llegaran a ocurrir y nuestra obsesión colectiva con Facebook comenzara a desvanecerse, éste permanecería siendo un poderoso titán (…) Ya no es solo un sitio: como Amazon o Google, Facebook se ha convertido en un servicio público. No es una metáfora.
(…) Facebook se ha convertido, para la red social, en lo que Microsoft es para el escritorio: gargantuesco hasta el aturdimiento, implacablemente mediocre y casi siempre inescapable. Como Microsoft hace veinte años, triunfarán porque un mal estándar es mejor que ninguno: y, como Microsoft hace diez años, ellos “innovan” copiando torpemente –y luego tratando de aplastar—a los verdaderos innovadores (…)
(Aquí, versión original de este artículo de Jon Evans, novelista, periodista, viajero de aventuras e ingeniero de software, cuyas novelas han ganado un Arthur Ellis Award y han sido traducidas a varios idiomas, tras recibir elogios de The Economist, The Times y The Washington Post. Ha escrito para Wired, Wired UK, Reader’s Digest, The Guardian, The Globe and Mail, The Walrus y Maisonneuve, y es un colaborador habitual de TechCrunch)
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Para Google, es apenas una serie de mejoras nuevas, relativamente menores, para una de sus muchas aplicaciones. Para Facebook, es una declaración de guerra. Google quiere entrar en lo “social” y el gigante de los buscadores puede tener el tamaño, peso y poder como para ocuparlo.
Pero una batalla de tierra arrasada por nuestras redes sociales puede dejar bajas tras de sí, especialmente si empezamos a mirar a nuestros amigos del modo en que lo hacen ambas compañías.
Google anunció esta semana que está colocando unos pocos silbatos y campanas nuevas en su programa Friend Connect. Los usuarios que visiten sitios que posean la aplicación instalada serán capaces de llenar pequeños perfiles de sí mismos y ver los perfiles de otros que han estado allí. Presumiblemente, visitantes regulares de los mismos sitios se buscarán en base a opiniones y preferencias comunes. Y se harán amigos. Piensen en esto como una funcionalidad de Facebook sin Facebook.
Por supuesto, Facebook ha estado trabajando en básicamente lo mismo, Facebook Connect, durante más o menos el mismo período de tiempo. Y mientras que Facebook no puede afirmar que ha inventado la idea de poner una cubierta social sobre sitios de otro modo no sociales de la web, la compañía se sentía relativamente segura como la líder social de Internet. Lo social es su territorio, un reino en el cual Google todavía tiene que dejar su marca. Google puede poseer nuestra información, pero Facebook posee nuestras redes sociales.
Cada servicio tiene sus ventajas. El de Google es más fácil de instalar –de hecho, la compañía lo instaló para cada sitio que usa Blogger. La versión de Facebook es un poco más transparente en su política de privacidad y se siente como un poco menos extraña de usar porque Facebook ya es el lugar y la marca a través de la cual tantos de nosotros hacen relaciones sociales. Permitir a la gente ser las personas que son en Facebook en otros sitios de la web tiene sentido, intuitivamente.
La diferencia real entre los dos servicios es la intención de las compañías que están detrás de ellos. Facebook ha extendido su funcionalidad sobre la web para llevarnos de regreso a Facebook. Cuando más usamos las aplicaciones de Facebook para encontrar y conectarnos con otras personas en la web, más comprometidos nos volvemos con nuestros perfiles, muros y posts en Facebook. Google no tiene un centro de relaciones sociales hacia el cual atraernos; ¿qué hay, entonces, en esto para el gigante de los buscadores?
Por supuesto, como en todo lo que Google hace, el verdadero objetivo es más y mejor publicidad paga. En verdad, la más importante (pero última en ser mencionada) mejora del Friend Connect de Google es el recurso que permite a los sitios web dirigir avisos a individuos en base a sus perfiles de Friend Connect. No, Google no está realmente proveyéndonos acceso mutuo. Está proveyendo a los avisadores un mejor acceso a cada uno de nosotros.
Entonces, ¿quién ganará? Google, por supuesto. Y no porque la compañía es mejor en lo social. Es porque Google es mejor en producir dinero y en ayudar a otros a hacerlo.
Poner la aplicación de Facebook en el sitio de uno sólo ayuda a los nuevos visitantes a conectarse con otros que ya han visitado. Si uno está vendiendo o publicitando algo, y tiene suerte, puede que ellos hablen, incluso, de qué buenos son los productos de uno y luego publiquen partes de su conversación en sus muros de Facebook.
Poner la aplicación de Google en el sitio de uno significa que los avisos de uno pueden trabajar menor y uno ganará más dinero.
¿Qué creen que hará la mayoría de los blogueros?
No se confundan: los bloqueros y los operadores de sitios web son los objetivos reales en lo inmediato. Deben ser convencidos por una o ambas compañías de que los visitantes a sus sitios no son gente con la que relacionarse, sino un recurso a ser utilizado. Bajo el disfraz de dirigir unos usuarios hacia otros, los operadores de los sitios web ganan el acceso a un arsenal de análisis gráfico de sus consumidores y herramientas de marketing directo que haría sonrojar a Lester Wunderman.
Todos nos convertimos ya en expertos en estadísticas de los consumidores, masajeando nuestro contenido para crear mayor cantidad de visitas y manipulando a nuestros visitantes para buscar amigos en los lugares equivocados. ¿Por qué deberían ser los sitios pequeños los únicos en sacar ventaja de esto?
Esa es la razón por la que, más allá de quien gane o pierda, ambos servicios –y la acalorada batalla entre ellos—amenaza con degradar la poca actividad social genuina que podría estar teniendo lugar online. El objetivo de este programa no es conectarnos entre nosotros, sino utilizar nuestra necesidad de una conexión social para conectarnos con un producto o un aviso.
Cuanto más enérgicamente Facebook o Google peleen para convencer a la gente que está creando sus sitios web de que esto es así, el objeto de Internet será más y más convertir nuestras conexiones humanas en lealtades a marcas, y nuestras amistades –o falta de ellas—en vulnerabilidades explotables.
(Aquí, versión original del artículo de Douglas Rushkoff, profesor de estudios sobre medios en The New School University y productor y corresponsal para el proyecto PBS Frontline Digital Nation. Es autor de numerosos libros, entre ellos Cyberia, ScreenAgers, Media Virus y, más recientemente, Life Inc.)
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(…) ¿Hay realmente una pelea? Por supuesto, ambos bandos desean ansiosamente controlar mi identidad. Pero existe un problema. Yo no poseo “una” identidad. Tengo muchas identidades, y me gusta así.
Facebook conoce a mis amigos
Con pocas excepciones, lo que Facebook conoce acerca de mí resulta de mi disposición a participar públicamente en su foro principalmente personal. Google y yo tenemos una relación mucho más privada. Yo no publico mis búsquedas en Twitter. Yo no expongo mi correspondencia privada en mi muro. Y mientras que yo no comparto mi ubicación en Facebook, Google sabe dónde estoy via sus Android, calendarios, motor de búsqueda y aplicaciones de mapas.
Cuando Facebook lance su plataforma de mensajes, ciertamente la utilizaré para algunas comunicaciones, pero no estoy listo para cruzar esta frontera con Facebook. He llegado a conocerlo como un foro de cara pública. He llegado a contar con que mi comportamiento en Facebook será seguido por otros que conozco (o no conozco, como es el caso a menudo). Cuando me engancho con Facebook, tengo mi identidad “personal pública” puesta. Porque sé que mi comportamiento puede ser visto por cientos, si no miles, trabajo para mantener el personaje.
Facebook es mi amigo divertido, charlatán, y cuando quiero decir algo acerca de algo, estoy más que listo para decírselos. A menudo bromeo con que Facebook me ha hecho más productivo en ser improductivo.
Google conoce mi verdadero yo
Facebook ciertamente no conoce todo sobre mí ni tiene mi completa red de relaciones. Muy lejos de ello. Esa red incluye miles de otras relaciones que son importantes para mí tanto en mi vida personal como profesional. De hecho, sospecho que Gmail, Android, iOS y Outlook saben mucho más acerca de ello.
Dado que he utilizado Outlook por más de una década y Gmail por más de cinco años como email, soy conciente de que Google conoce mucho más acerca de mí (sin siquiera considerar lo que sabe sobre mí en base a mis hábitos de búsqueda) que cualquier otra compañía en el mundo. Lo que Google ha descubierto, lo ha descubierto en transacciones privadas: cosas que hago sin la sensación de ser observado.
Por supuesto, hay muchas otras identidades que mantengo y que Google no conoce. Google me conoce mucho menos como “hijo”, “marido” o “padre”. Afortunadamente, muchas de estas interacciones reveladoras con mi familia ocurren fuera de la red… es decir, en persona. Tampoco sabe Google demasiado acerca de mi identidad como CEO de Xobni, excepto lo que haya publicado en la prensa o en blogs. Si alguien sabe acerca de esta identidad, deberían ser Microsoft o RIM, ninguno de los cuales parecen estar oyendo demasiado por ahora (…)
¿Cómo cambia la nueva plataforma de mensajes de Facebook todo esto? Obviamente, la respuesta más fácil es “veremos”. Pero Facebook enfrenta un gran desafío. Por citar algo, elijo activamente mantener muchas de mis identidades ocultas de Facebook y eso no cambiará, probablemente, en el corto plazo. Quizás más importante, es posible que si comparto algo de mi identidad con Facebook, arruinaría nuestra “productiva” relación social.
Esto es así porque mis identidades profesional y personal están a menudo en conflicto, y la persona que proyecto en Facebook es una combinación cuidadosamente montada de las dos. (…) De modo similar, Google no ha hecho un muy buen trabajo en inspirarme a compartir demasiado con él mi identidad pública. Con todo, hay mucho espacio para mejorar la relación que tenemos. Google está muy bien posicionado para mejorar su habilidad de escuchar las miles de señales pequeñas e implícitas que estoy enviando por mi computador, teléfono y tablet cada día. Google puede, todavía, ayudarme a hacer enormes avances en productividad y eficiencia.
Google es un competidor intenso y capacitado. Al final, la mayor amenaza de Facebook podría ser despertar en Google el distractivo deseo de ganar una confrontación directa. Veremos.



maria
4 mess atrás
la pregunta mas dificil de responder ¿que preferis: GOOGLE o FACEBOOK?
Tweets that mention Google y Facebook pelean por apropiarse de nuestros amigos y convertirlos en dinero -- Topsy.com
1 año atrás
[...] This post was mentioned on Twitter by Eduardo de Miguel, elpuercoespin. elpuercoespin said: Google y Facebook pelean por apropiarse de nuestros amigos y convertirlos en dinero http://bit.ly/gTlLDi #redessociales [...]
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1 año atrás
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