Dice Fernando Halperín, director de chequeado.com:
Chequeado.com surge a partir de la iniciativa de tres empresarios, gente de perfil bajísimo, sin ningún tipo de antecedente en la actividad pública, gente grande, que prefiere permanecer anónima. Dos son empresarios y el tercero, economista.
Son personas preocupadas por el deterioro de la democracia y de la calidad del debate público. Iniciaron este emprendimiento con la idea de hacer un aporte a ese debate. Sienten que los diarios mienten, que los políticos mienten. Y se inspiraron en algunos sitios, especialmente en un sitio norteamericano que se llama FactCheck, que está hace varios años y trata de hacer básicamente lo que tratamos de hacer nosotros: verificar las cosas que se dicen públicamente. Nosotros con más agilidad. Ellos se actualizan cada tres o cuatro días, nosotros tratamos de actualizar todos los días.
Estamos online desde el 1 de octubre. Somos cuatro personas: yo (de 39 años) soy el director y después están Olivia Sohr, socióloga, chilena (25 años), Alejandro Gaggero (32), también sociólogo, y Matías Di Santi (21), periodista. Los tres muy jóvenes. Yo llegué a través de una amiga mía que es amiga de la hija de uno de los empresarios. Ellos tenían la idea, el modelo, y primero tuvieron como jefe de redacción a Eduardo Blanco, que es uno de los editores de Barcelona. El estuvo al principio desarrollando el proyecto. Cuando yo llegué habían logrado armar una página, para mi gusto un poco fuera de foco. Eduardo había renunciado porque sentía que le quitaba mucho tiempo en su otro emprendimiento, que para él es más importante, Barcelona. Habían logrado subir una página y la estaban mostrando, muy restringida, con clave, a conocidos. Al llegar yo empezamos a actualizar todos los días, lo hicimos mucho más periodístico, más serio; la página anterior era más irónica y a mí me parecía que pararnos desde la ironía nos ponía en el lugar de “yo me las sé todas” y me parece que nosotros estamos tratando de contribuir al debate público, no de escrachar ni de jorobar a nadie. Lo empezamos a mostrar, tuvo muy buena repercusión, y decidimos adelantar los tiempos. Los dueños querían que revisaran el sitio, antes, quinientos referentes sociales y periodísticos y políticos, yo dije que creía que teníamos que abrirlo, logré convencerlos y el 1 de octubre, un poco a las apuradas, lo abrimos. En total silencio. Lo único que hicimos fue poner un perfil en Facebook. Y ya escribieron notas muy elogiosas Roberto Guareschi en Perfil, Robert Cox en el Herald, también [el periodista Juan Pablo] Varsky habló de nosotros en la radio, lo que nos hizo pegar un salto de lectores, y varios blogs también. Los dueños sostienen económicamente el sitio y están buscando donaciones entre conocidos y pidiendo subsidios de fundaciones, etcétera. No sé cuál es el presupuesto total. Son cuatro sueldos, el alquiler de la oficina, el servidor, que es muy barato, y un webmaster también muy barato, sitio muy simple. No hay otros gastos. Ellos están buscando apoyo entre sus amigos.
¿A quién nos dirigimos? Es un tema que no tenemos demasiado claro. Hay varias ideas. En el espíritu de la gente que inició esto está la gente joven. Dicen que es un legado para la juventud, en democracia. Te soy sincero: no tenemos un target definido. Esto se habló mucho, no lo tenemos claro. Es todo un desafío, por la temática y por el medio, porque Internet es un medio de gente joven, de 30, 40 años, para este tipo de cosas. Pero la verdad es que no tenemos muy claro cuál puede ser el lector de este sitio.
En el espíritu del emprendimiento está la idea de que sea un sitio muy participativo. No quisiéramos ser un medio que ofrece contenido a los lectores, sino que también esté hecho por la misma gente. En este momento, somos un medio más tradicional, que ofrece contenido más allá de que los lectores hagan algún comentario o nos pidan un chequeo, enviarnos algún chequeo incluso. Pero no tenemos en claro todavía cómo manejarnos con chequeos que nos envía la gente y que están mal. Y el apuro hizo que tuviéramos un diseño muy de diario tradicional, con lo que sentimos que el diseño todavía no refleja este deseo de que la gente tenga más participación. Estamos trabajando en un rediseño pensando en eso.
La agenda: más que nada trabajamos sobre los diarios en las historias que nos hacen ruido, o que no nos cierran del todo, o en las que hay datos exagerados, o si hay una declaración de un político que claramente dice algo que no es así. No es todavía una agenda de iniciativa. Va surgiendo en el día a día a partir de lo que aparece. En el futuro hay una idea de que podamos plantear una agenda propia pero por ahora está planteada por lo que hay en el día y está definida puramente por aquello que nos hace ruido.
Tenemos dos vías de llegada: una es con nuestros enlaces diarios en Facebook y Twitter, y otra es la gente que viene directamente, escribiendo la dirección. La idea es que esa gente encuentre todos los días algo nuevo.
El chequeo es sobre el discurso público: ya sea la declaración de un político o una editorial de un periodista en tanto consideremos que lo que dice es chequeable, por ejemplo. Nosotros no podemos chequear una opinión, pero creemos que a veces hay hechos que son disfrazados de opinión. Cuando [Mariano] Grondona dice que la muerte de Néstor Kirchner fue una mano del destino y la providencia para ayudar a la Argentina porque de esta forma se pone fin a la cuestión antirrepublicana de alternarse el poder entre él y ella: en realidad, está presentado como opinión una cosa que es un hecho, porque él no habla del espíritu republicano y es engañoso que hable de un hecho antirrepublicano porque las leyes de esta República no impiden que ella y él se alternen en el gobierno. O cuando [Joaquín] Morales Solá dice que la plaza que despidió a Néstor Kirchner era una marea de odio y rencor; ahí es un dato más objetivo que claramente puede ser chequeado: no era una marea de odio y rencor. A veces también es un terreno resbaladizo y complicado cuando los políticos dicen ciertas cosas como un obviedad. Cuando Lilita Carrió dice: hay que sacar los superpoderes porque como dice la Constitución el presupuesto debe ser fijado por el Parlamento. Es verdad, y es una obviedad, pero, en la práctica, Argentina no tiene una oficina de presupuesto, como los Estados Unidos, con datos independientes. O cuando Cristina dijo: tenemos el salario mínimo más alto de América Latina. Estrictamente, es verdad. Pero es un dato engañoso porque, en realidad, en Argentina el salario medio es muy cercano al salario mínimo, a diferencia de otros países de la región. No podemos ser tan ingenuos de poner ahí un “verdadero”. Por eso tenemos varias categorías.
Estamos aprendiendo a hacerlo y también nos interesa que los lectores aprendan a hacerlo junto con nosotros.
Lo que hacemos es contrastar los datos en lo posible con documentación, y si no la hay, por lo menos, aunque no existen las fuentes insospechables, con personas que sean serias o tengan un respaldo institucional. Siempre están citadas nuestras fuentes. Hoy tenemos un lindo desafío. Salió en Clarín una nota sobre que el vuelo de Cristina a Seúl fue en un avión privado, que gastó 500.000 dólares, y hay una serie de detalles del avión, presentándolo como muy lujoso, cuando en realidad ese avión cuesta menos que el Tango 01, es menos rápido, su autonomía de vuelo posiblemente sea parecida. Los datos están presentados de una forma que llevan al engaño. Pero nos está costando mucho determinar cuánto cuesta este vuelo y cuánto hubiera costado en el Tango 01. Entonces ¿qué hicimos? Llamamos a Presidencia: nadie quiere hablar. El único que habla es Scocimarro, que es el vocero de Cristina, pero está en Seúl y no se lo puede ubicar. Llamamos a la empresa del jet privado en Suiza y nos dicen que es información confidencial. Ahora estamos buscando por medios alternativos. Llamé a la Asociación de Pilotos de Líneas Aéreas, que el presidente era un ex piloto del Tango 01, para que diga cuánto cuesta mover ese avión, y estamos viendo cómo cuesta en un jet privado ir a Seúl. O vos decís: yo tengo derecho a acceder a esa información, y te contestan: tenés que mandar una carta documento con una solicitud y en diez días le contestaremos… y eso es antiperiodístico. El desafío es encontrar caminos alternativos.
Cuando nuestros chequeos pegan dos o tres veces seguidas a la oposición, nos acusan de kirchneristas. Cuando son dos o tres seguidas al Gobierno, nos acusan de manipular la información para pegarle al Gobierno. Eso a nosotros nos hace bien, porque que no se pueda determinar qué somos es justamente lo que queremos. Acá cada uno tiene su ideología, pero tratamos de ser muy profesionales. En una sociedad que está hoy tan polarizada, a veces la agenda que uno elige para chequear y la calificación que hace, te para… Por ejemplo, pegarle a La Nación por cualquier cosas para la gente ya es una nota kirchnerista. Y señalar la declaración de un funcionario es ser anti-K. Está muy irritable todo.
Otro desafío es cómo agregarle un poco de pimienta. En los medios siempre está el equilibrio entre lo interesante y lo importante. Yo creo que este sitio nos está volcando mucho hacia lo importante, y no tengo claro que lo importante resulte muy interesante. Esos son otros desafíos que van surgiendo al andar.
El periodismo argentino está pasando por un momento muy interesante. A los ojos de la opinión pública, es un momento terrible para el periodismo. Es un momento de crisis, creo yo, pero es también un momento interesantísimo, en que se empiezan a tocar vacas sagradas, empieza a tambalear cierto castillo de naipes, y mi visión es optimista: de esto va a salir algo mejor, esto va a limpiar, a depurar, el periodismo. A los grandes diarios, especialmente Clarín y La Nación, los siento defendiendo intereses corporativos ya obscenamente. Nunca había visto algo tan obsceno. Pero no me molesta tanto eso como la incoherencia de considerarse periodismo independiente: si hubiese una postura coherente de esos diarios, que digan: nosotros nos paramos acá y defendemos esto, y hacemos periodismo desde acá, consideraría lógica cierta coherencia ideológica y de posición. Pero ponerse tan defensores de sus intereses corporativos y políticos y al mismo tiempo machacar con que son periodismo independiente, me duele, no encaja. Además, ha bajado muchísimo la calidad de los contenidos, lo vengo viendo desde hace años. Me parece que los diarios quieren ser masivos y creen que la gente lee poco y entonces los diarios tienen que ser cada vez más livianos, y los van frivolizando. Y esto se junta con la caída de los recursos humanos. Las redacciones se llenan de chicos muy jóvenes, con muy poca experiencia, creo que tiene que ver con que los diarios creen que no hace falta gente tan capacitada, y esto derivó en caída por varios lados, hasta la pelea con el Gobierno, que corporativizó a los medios y se pusieron a defender mucho sus intereses. Y creo que de toda esta crisis tiene que salir algo bueno.
Lo que estamos haciendo nosotros es periodismo puro: chequear. Una de las partes del periodismo puro. Tomar una información y chequearla, nada más que eso.
¿Para qué? A mi me interesaria que nuestros lectores aprendieran a encarar el discurso público. Darle herramientas a la persona que lee los diarios y le interesa estar informada, para que pueda encarar el discurso público que recibe permanentemente de los medios. Mostrarle: “La próxima vez que leas una nota sobre inflación, ojo, porque a veces cuando hablan de cifras no las actualizan por inflación, o siempre hay sitios oficiales en que uno puede consultar…” Es decir, el espíritu no es decir: “Mirá cómo todos te mienten”. No, no. Queremos que la persona sea escéptica y tenga herramientas para generar un sentido crítico propio.
Nosotros no intentamos saldar los debates. Lo que tratamos de ver es si los argumentos con que nos quieren convencer en el discurso público tienen respaldo. No te vamos a decir si se puede o no pagar el 82 o si se debe fumigar con glifosato. Sí queremos ver si los argumentos con que nos quieren convencer de una cosa o la otra son sólidos.
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Fernando Halperín estudió biología marina e hizo su carrera como periodista en el diario La Nación, entre 1994 y 2007, primero en la sección Salud y Ciencia, luego en Cultura y finalmente en Exterior. Entre 2007 y 2010, redactó enciclopedias de Ciencia e Historia.



telo
1 año atrás
No alcancé a leer esto pero parece otra cosa.
Intente con un programa de radio fm para decir cosas…la directora
de la emisora aún sin saber si yo tenía 10.000 dolartes en el bolsillo
me sugirio que podia hablar cualquier tema ..excepto de religión y política,… que me dejó. La única posibilidad , tratar de buscar, la palabra escrita. Intentare con udss. suerte con el emprendimiento.
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1 año atrás
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