Blackwater: de paramilitares norteamericanos a espías de Monsanto

October 5th, 201012:59 am @

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Xe Services LLC es una compañía militar privada, fundada como Blackwater USA en 1997 por Erik PrinceAl Clark. Con sede en Carolina del Norte, Estados Unidos, Xe utiliza, según la compañía, el campo de entrenamiento (36°27′N 76°12′W) más grande del mundo, en el que siguen cursos más de 40.000 personas por año (…)

Xe es actualmente la más grande de las tres contratistas de seguridad privada del Departamento de Estado norteamericano. De los 987 efectivos provistos por Xe, 744 son ciudadanos norteamericanos. Al menos el 90 por ciento de los ingresos de la compañía proviene de contraltos gubernamentales (…). Xe provee seguridad al gobierno norteamericano en Irak, en particular a la Agencia Central de Inteligencia (CIA). Ya no posee licencia para operar en el país: el nuevo gobierno iraquí ha intentado explusar a la empresa del país y le negó el permiso en enero de 2009. Sin embargo, como la compañía tiene contrado del Departametno de Estado, personal de Xe trabajó legalmente en Irak hasta, al menos, septiembre de 2009.

En octubre de 2007, Blackwater USA fue rebautizada como Blackwater Worldwide. Anunció el 13 de febrero de 2009 que operaría bajo su nuevo nombre, “Xe.” En un memorandum a sus empleados, el presidente Gary Jackson escribió que el nuevo nombre “refleja un cambio en el foco de la compañía” (…). Un vocero de la empresa indicó que ésta sentía que el nombre Blackwater estaba demasiado asociado con su trabajo durante la ocupación en Irak (…)

Texto original, aquí.

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Coffer Black

2007

JEREMY SCAHILL: Blackwater fue fundada, fue realmente registrada, a fines de 1996, y en realidad comenzó a aumentar sus operaciones en 1997. Originalmente, se trataba de una parcela de 20 kilómetros cuadrados cerca de Great Dismal Swamp en Carolina del Norte, y de la fortuna privada personal de su fundador, Erik Prince. Se cree que es, si no el más rico, uno de los más ricos que hayan servido jamás en los elitistas [grupos comando] Seals de la Marina de USA.

Tal vez deberíamos hablar un momento sobre de quién se trata y cuáles son sus antecedentes, porque todo tiene que ver con el éxito de la compañía. Erik Prince proviene de una dinastía cristiana derechista muy acaudalada de la ciudad de Holland, Michigan. Su padre fue un hombre llamado Edgar Prince, que era una especie de capitalista que salió adelante sin ayuda alguna. Construyó un imperio llamado Prince Manufacturing Corp. que fabricaba piezas para autos, aprovisionaba a la industria automovilística. Y, en realidad, el motivo por el que tal vez se conoce mejor a la compañía es por la creación de la hoy generalizada visera contra el sol en los automóviles. Y cuando bajas la visera en tu coche y se enciende la luz, es una invención de la familia de Prince. Y fue un negocio muy rentable.

Y así, el joven Erik Price creció en esa atmósfera muy embriagadora que mezclaba una especie de evangelio de mercado libre con el evangelio cristiano literal. Sus familiares eran calvinistas estrictos. Y Erik Prince fue político desde muy joven y vio cómo su padre utilizó su compañía como una máquina para generar dinero a fin de alimentar el ascenso de lo que ahora conocemos como la derecha religiosa en este país, así como la Revolución Republicana de 1994, Su padre dio el dinero inicial a Gary Bauer para fundar el Consejo de Investigación de la Familia. El joven Erik Prince estuvo en la primera cosecha de pasantes que sirvieron en el Consejo de Investigación de la Familia. James Dobson y su grupo Foco en la Familia –que ahora es la red de organizaciones evangélicas más importante de este país, los “guerreros de la oración” – dieron un financiamiento importante.

Y lo que es interesante es que Betsy, la hermana de Erik Prince, se casó con otra familia importantísima de Michigan, tal vez el financista más importante de la Revolución Republicana: Amway Corporation de Dick DeVos. La hermana de Erik Prince se casó con Dick DeVos, heredero de la fortuna de Amway. Y Amway fue la compañía que vendió productos de uso doméstico y de cierto modo fue acusada no sólo vender sus productos, sino de vender su orden política del día: el ascenso de la derecha cristiana y de la Revolución Republicana (…)

Erik Prince creció en esta atmósfera, en la que su familia fue un verdadero factor de poder en lo que sería la Revolución Republicana de 1994. Erik Prince trabajó de pasante en la Casa Blanca de George H.W. Bush, pero se quejó de que no era suficientemente conservadora para su gusto en los temas relacionados con los gays, respecto al presupuesto equilibrado, sobre el ambiente. También fue un pasante con el congresista conservador de California, Dana Rohrabacher, un hombre que, después de abandonar el equipo de Reagan como asesor y escritor de discursos, se sumó a los mujaidines en Afganistán antes de comenzar su período en el Congreso. Y así, Erik Prince…

AMY GOODMAN: A combatir a los soviéticos.

JEREMY SCAHILL: A combatir a los soviéticos, y él… sabes, alardeó de haber ido allá para estar junto a los combatientes por la libertad, los mismos combatientes por la libertad que ahora son los que han declarado la guerra al gobierno de Bush y, ya sabes, el gobierno de Bush pretende ser el centro de la así llamada guerra contra el terror. Y esos fueron los inicios del joven Erik Prince.

Y luego fue a unirse a los Seals de la Armada de los Estados Unidos. Y no creo que haya querido abandonar a los Seals de la Marina, pero su padre falleció en 1995, y su mujer tenía cáncer, y ya no era una opción ser un Seal de la Marina. Prince había estado en Bosnia. Había estado en Haití. Había servido en el Mediterráneo. Y así, de alguna manera volvió a casa a mediados de los años noventa para ayudar a la familia a ordenar sus asuntos y también a cuidar a su esposa enferma.

Y la familia terminó, después de mucha deliberación, por vender Prince Manufacturing por poco menos de 1.500 millones de dólares en efectivo, y Erik Prince tomó su experiencia política, su compromiso religioso y la experiencia que obtuvo de observar cómo su padre se convertía en un importante manipulador en política y negocios, y abrió Blackwater. Y formó un equipo con otros antiguos sujetos de las Fuerzas Especiales. Blackwater fue fundada sobre la base del principio de anticipar la acelerada subcontratación por el gobierno del entrenamiento y la capacitación relacionada con armas de fuego. Supuestamente iba a ser algo como un paraíso/centro de entrenamiento de deportistas en los páramos de Carolina del Norte.

AMY GOODMAN: Comienzas tu libro hablando sobre un discurso de Donald Rumsfeld el día antes de los ataques del 11 de septiembre.

JEREMY SCAHILL: Correcto. El 10 de septiembre de 2001, Donald Rumsfeld hizo uno de sus primeros discursos de importancia como Secretario de Defensa, y reunió en su presencia a una manada de ejecutivos corporativos que habían sido elegidos por el gobierno de Bush para que compusieran el máximo liderazgo civil en el Pentágono. En el Pentágono había una especie de mezcla de gente. Por una parte, había gente de USA corporativo, de todos los fabricantes de armas y productos para la defensa, y luego también estaban los ideólogos neoconservadores, gente como Paul Wolfowitz. Y así, Rumsfeld hizo un discurso en el que literalmente declaró la guerra a la burocracia del Pentágono. Y dijo: “No he venido a destruir el Pentágono, sino a liberarlo. Tenemos que salvarlo de sí mismo.”

Y luego, literalmente el día siguiente, el Pentágono fue atacado. Pero la visión que Rumsfeld describió ese día sería conocida como la Doctrina Rumsfeld: cuando se utiliza alta tecnología, fuerzas de base pequeña y un uso creciente y acelerado de contratistas privados para librar las guerras. Y también, en el centro de la Doctrina Rumsfeld, estaba el cambio de régimen en naciones estratégicas centrales. Tanto Rumsfeld como Cheney habían sido firmantes del Proyecto por un Nuevo Siglo Norteamericano, que preveía un nuevo Pearl Harbor como acelerador de la orden del día, la orden del día neoconservadora. Y, por cierto, el día después de que Rumsfeld presentara ese plan, fue atacado el Pentágono, y de repente el mundo se convirtió en un lienzo vacío en el que Rumsfeld y Cheney y Bush podían pintar su visión.

AMY GOODMAN: Jeremy Scahill, dedicas todo un capítulo a otro funcionario dentro de Blackwater, Cofer Black.

JEREMY SCAHILL: Correcto. (…) La baraja está realmente amañada a favor de Blackwater. En los tiempos en los que vivimos ahora mismo, tenemos a varios antiguos altos funcionarios del gobierno de Bush, como del gobierno de Reagan, si no del actual gobierno de Bush.

Entre los más destacados, está J. Coffer Black, tal vez el mayor manipulador del poder en el arsenal de Blackwater, quien es un veterano de treinta años en la Agencia Central de Inteligencia, que comenzó su carrera en los años ’70 en África, cuando Estados Unidos – bueno, hay quien diría que apoyaba el régimen del apartheid, otros dirían que no hacía nada por detenerlo. Así que Coffer Black fue uno de los personajes centrales de la CIA en África durante todos los años ’70 y ’80. Y llegó a Sudán a comienzos de los años ’90, y con cobertura diplomática. Estuvo allí como una especie de diplomático, pero en realidad era de la CIA.

Mientras Black estaba allí, un joven multimillonario saudí llamado Osama Ben Laden estaba construyendo su red internacional. Para cuando Black abandonó Sudán, unos pocos años después, la CIA se refería a esta última como la Fundación Ford del terrorismo islámico. Y así, Coffer Black y Osama Ben Laden operaron ambos simultáneamente en Jartum en Sudán en los años ’90. En un momento, hubo un complot para matar a Coffer Black, una vez que el grupo de Ben Laden supo que en realidad era de la CIA. Estaban como controlándose mutuamente. Uno de los agentes de Black en Sudán preparó un complot para matar a Ben Laden y lanzar su cuerpo por sobre la reja de la embajada iraní, para que pareciera como que los iraníes lo habían matado. Pero en esos días, no lo consideraban muy importante. El que era importante en Sudán, era Carlos el Chacal, el famoso terrorista internacional. Y así, Coffer Black se destacó en los años ’90, no por algo relacionado con Osama Ben Laden, sino por el hecho de que fue visto como el hombre que capturó a Carlos el Chacal.

Black partió de allí a servir en Latinoamérica, y justo antes del 11 de septiembre fue elegido para dirigir el centro de contraterrorismo de la CIA. Cuando ocurrieron los ataques del 11 de septiembre, Cofffer Black fue llamado a la Sala de Situación en la Casa Blanca el 13 de septiembre de 2001, para presentar al presidente Bush el plan de la CIA para perseguir a Ben Laden. Y se dijo que lanzaba papeles al suelo mientras describía cómo iban a introducir Fuerzas Especiales en Afganistán. Y dijo al presidente Bush que le llevaría la cabeza de Osama Ben Laden en una caja con hielo seco. Y, en realidad, esas fueron las órdenes que dio a sus agentes de la CIA que entraron con el equipo Jawbreaker [Rompe mandíbulas] en Afganistán después del 11 de septiembre. Y uno dijo a Coffer Black: “No sé lo que vamos a hacer en cuanto al hielo seco en el terreno, pero ciertamente podemos conseguir una caja de cartón”.

Coffer Black se hizo famoso en el gobierno como el individuo de las moscas en los ojos, porque hablaba en esa especie de términos mesiánicos sobre la misión que estaban a punto de emprender: “Cuando hayamos terminado con ellos, tendrán moscas caminando sobre sus ojos”. Dijo a diplomáticos rusos: “Vamos a clavar sus cabezas sobre picas en el campo”. Este es el sujeto que llegó después del 11 de septiembre a acelerar realmente el uso de entregas extraordinarias, la captura de personas, colocándoles capuchones, colocándoles pañales, enviándolas a esos largos vuelos a terceros países donde les hacían numerosas preguntas suministradas por interrogadores norteamericanos y donde fueron torturados, humillados y quebrantados (…)

AMY GOODMAN: Coffer Black forma ahora parte del nuevo esfuerzo de Blackwater, una nueva compañía llamada Total Intelligence Solutions [Soluciones Totales de Inteligencia].

JEREMY SCAHILL: Correcto. Es realmente la próxima especie de generación de la privatización: la privatización de las operaciones de inteligencia. Y están mercadeando sus servicios a las 500 compañías de Forbes. Y por lo tanto, no se trata sólo de Coffer Black. Es otro tipo de la CIA que fue a trabajar en Blackwater, Robert Richer, que fue Director Adjunto de Operaciones en la CIA.

Pero, en realidad, el que está tras todo el asunto es Erik Prince, el jefe de Blackwater. Está adquiriendo rápidamente, por ejemplo, un centro de formulación de políticas, el Terrorism Research Center [Centro de Investigación del Terrorismo], y otras entidades de inteligencia, y juntándolas. El gran ímpetu de Blackwater en la actualidad no es sólo por obtener contratos del gobierno, sino también contratos de las corporaciones. Y así, forma parte de esta orden del día radical de privatización. Y que haya un hombre dirigiendo todo eso que dijo abiertamente al Congreso: “Hubo un antes del 11 de septiembre y después del 11 de septiembre nos sacamos los guantes” – es un tipo que dirigió esencialmente el programa de entregas extraordinarias, que trabaja ahora de vicepresidente de Blackwater e inicia su propia compañía privada de inteligencia.

(…)

JEREMY SCAHILL: Hay 100.000 contratistas privados en Iraq. Sabemos de la Oficina de Responsabilidad Gubernamental [GAO] que hay 48.000 empleados de firmas militares privadas, compañías mercenarias, operando en Irak. 180 firmas están registradas como operando en Irak, y Blackwater es algo como el líder de la industria. Y operan en un clima de total impunidad. No hay una ley efectiva que rija a esas fuerzas mercenarias en Irak.

Técnicamente, el derecho del país es algo llamado la Ley Militar de Jurisdicción Extraterritorial – es un trabalenguas – que fue aprobado en el año 2000, y dice que cualquiera, cualquier contratista que trabaje para o acompañe a las Fuerzas Armadas debería ser sometido a enjuiciamiento bajo la ley norteamericana por crímenes cometidos en el campo de batalla. Ahora bien, uno de los principales defectos de eso – quiero decir, existe un defecto mucho mayor, que explicaré en un segundo – uno de los principales defectos de eso es que Blackwater, por ejemplo, no trabaja para las Fuerzas Armadas. Tiene un contrato con el Departamento de Estado en Irak. Así que desde el punto de vista técnico no trabaja para el Departamento de Defensa. Así que podría argumentar que realmente no está sometido a esa ley. Sólo el Departamento de Estado ha pagado a Blackwater ,desde junio de 2004, 750 millones de dólares. Es sólo uno de los contratos de Blackwater.

Y así, lo que sucede ahora mismo es que el representante David Price, y por casualidad proviene de la tierra de Blackwater, Carolina del Norte –es demócrata– está presentando legislación para expandir esa ley, a la que me refería anteriormente, para que incluya a todos los contratistas, así que desde el punto de vista técnico cubriría a Blackwater.

Pero el principal problema no es lo bien que se ve en el papel. El principal problema es que ahora mismo hay 100.000 fuerzas privadas operando en Irak -¿quién va a hacer las investigaciones? Porque según esta ley, serían fiscales de los Estados Unidos. ¿Así que un fiscal federal de Estados Unidos iría de Virginia a Bakuba? ¿Y quién los va a proteger? ¿Y quién va a entrevistar a las víctimas iraquíes? ¿Y cómo funcionaría todo esto? Y cuando le pregunté esto al representante David Price, dijo: “Bueno, es una excelente pregunta. No dije que fuera algo simple.” Pero el hecho es que la industria mercenaria apoya esa legislación porque no es aplicable. Y así, se ve muy bien en el papel. Los mercenarios pueden ir al Congreso y decir: “Bueno, existe esta ley. Podemos ser procesados.” Pero la realidad es que sólo una persona ha sido acusada, un solo contratista ha sido acusado en todos estos años de ocupación en Irak, y ni siquiera fue un contratista militar armado.

AMY GOODMAN: ¿Y otras leyes que miembros del Congreso y senadores están tratando de presentar?

JEREMY SCAHILL: A fines del año pasado pasó una cosa muy interesante. El senador conservador por Carolina del Sur, Lindsey Graham, él mismo ex oficial de los JAG [Judge Advocate General, abogados de las Fuerzas Armadas] en la Fuerza Aérea, actualmente abogado reservista de la Fuerza Aérea, agregó subrepticiamente a la autorización de defensa de 2007 que el presidente Bush promulgó como ley, que los contratistas serán colocados bajo el UCMJ, el Código Uniforme de Justicia Militar, el sistema de cortes marciales. Perdieron la chaveta con el asunto. Y es sólo un ejemplo en el que…

AMY GOODMAN: Eso fue aprobado.

JEREMY SCAHILL: Fue aprobado. Bush promulgó la ley. Así que ahora, Barack Obama, por ejemplo, presentó esa legislación aplastante que también trata de expandir ese procesamiento interior de contratistas al campo de batalla, y también pide al Pentágono que aclare cómo va a implementar el cambio hecho por Lindsey Graham, porque la ley del país ahora mismo es en realidad que los contratistas podrían ser colocados en el sistema de cortes marciales. Y creo que vamos a ver serios cuestionamientos constitucionales. Esto va a tardar años y años. Quiero decir, los contratistas están para quedarse. Quiero decir, no vamos a llegar a ninguna parte. Y sólo van a aumentar con la ‘elevación’ y con la salida de los británicos, sabes, de parte de sus soldados (…)

JEREMY SCAHILL: Uno de los incidentes más inquietantes que ocurrieron en Iraq con mercenarios fue el 4 de abril de 2004. Fuerzas de Muqtada al-Sadr del Ejército Mahdi participaron en un levantamiento, porque Paul Bremer había ordenado el arresto de uno de sus máximos lugartenientes, y hubo una masiva protesta en la ciudad de Najaf. Blackwater estaba protegiendo la oficina de ocupación en el lugar. También había algunos soldados salvadoreños, parte de la Coalición de los Dispuestos, así como algunos marines de Estados Unidos en servicio activo.

Y uno de esos marines, el cabo Lonnie Young – tengo el informe oficial de los marines de ese día. Mientras sucedía la protesta, Lonnie Young, ese marine en servicio activo, tenía su arma apuntada hacia la multitud, a un tipo que, dice, llevaba un AK-47. Y piensa, sabes: “Tengo que pedir órdenes para abrir fuego”, pero no había oficial a cargo en el lugar. Así que pidió a Blackwater permiso para abrir fuego. Y dijo: “Señor, tengo un objetivo con su permiso”. Y dice que Blackwater dio la orden.

Así que Blackwater ejerció el comando activo sobre un marine en servicio activo en una batalla que las fuerzas de Muqtada al-Sadr recuerdan como la masacre del 4 de abril de 2004. Los de Blackwater se refieren al caso como su Álamo. No está claro cuántas personas fueron muertas ese día, pero los de Blackwater y ese Marine dispararon tantas balas que tenían que detenerse cada quince minutos para permitir que sus armas se enfriaran. Lonnie Young, ese Marine, dice que cientos de personas fueron muertas ese día. El gobierno de USA dijo que fueron entre veinte y treinta.

Texto original, aquí.

2010

(…) El gobierno iraquí revocó la licencia de Blackwater para operar en Irak el 17 de septiembre de 2007, por un incidente altamente controvertido ocurrido el día anterior (…) Diecisiete (inicialmente se informó de once) iraquíes fueron asesinados. Las muertes ocurrieron cuando un grupo de seguridad de Blackwater escoltaba un convoy de vehículos del Departamento de Estado norteamericano hacia una reunión en el oeste de Bagdad con funcionarios de la Agencia Internacional para el Desarrollo. El Departamento de Estado declaró que “se perdieron vidas inocentes”. Una fuente militar norteamericana anónima dijo, según fue citada, que los guardias de Blackwater abrieron fuego sin provocación y que usaron fuerza excesiva (…) La licencia fue restaurada por el gobierno norteamericano en abril de 2007, pero los iraquíes anunciaron que se rehusaban  a extenderla a principios de 2009 (….)

En el New York Times del 19 de agosto de 2009, Mark Manzetti reportó que la CIA hgabía contratado a Blackwater “conmo parte de un programa secreto para ubicar y asesinar a altos miembros de Al Qaeda”.

El nuevo director de la CIA, Leon Panetta, ha reconocido recientemente la existencia de un programa secreto de asesinatos sustraido del control del Congreso. Las fuentes de Manzetti se negaron a dar sus nombres y vincularon el programa con Blackwater. (…) Jeremy Scahill informó en The Nation en noviembre de 2009 que Blackwater operaba con la CIA en Pakistán en operaciones de “secuestro y captura” de altos miembros de los Taliban y Al Qaeda. El informe cita una fuente innominada que trabajó en programa encubiertos militares de Estados Unidos; la fuente reveló que altos miembros de la administración Obama podían no estar al tanto de que Blackwater operaba con contrato norteamericano en Pakistán. Un ex ejecutivo de Blackwater confirmó que operaban de forma encubierta en Pakistán. Un vocero de Blackwater negó la afirmación (…)

Texto original, aquí.

2010

En los últimos años, entidades cercanas a la compañía privada de seguridad  Blackwater han provisto inteligencia, entrenamiento y seguridad a los Estados Unidos y gobiernos extranjeros así como a muchas corporaciones multinacionales, incluyendo a Monsanto, Chevron, the Walt Disney Company, Royal Caribbean Cruise Lines y los gigantes bancarios Deutsche Bank and Barclays, de acuerdo con documentos obtenidos por The Nation.

El trabajo de Blackwater para corporaciones y agencias gubernamentales se canalizó a través de dos compañías que son propiedad del dueño y fundador de Blackwater, Erik Prince: Total Intelligence Solutions y the Terrorism Research Center (TRC). (…) Ejecutivos de Total Intelligence, TRC y Blackwater (que ahora se llama Xe Services) no respondieron a numerosos pedidos de entrevistas para este artículo.

Uno de los más escandalosos datos contenidos en los documentos es que Blackwater, a través de Total Intelligence, buscó convertirse en el “brazo de inteligencia” de Monsanto, ofreciéndose a proveer agentes que se infiltraran en grupos de activistas opuestos a la firma internacional de biotecnología.

Entre los consumidores gubernamentales de los servicios de inteligencia y entrenamiento contraterrorista de las compañías de Prince, figuran el Reino de Jordania, las fuerzas armadas de Canadá y la policía holandesa, así como muchas bases militares norteamericanas –entre ellas Fort Bragg, hogar del Comando Conjunto de las Fuerzas Especiales (Joint Special Operations Command – JSOC), y  Fort Huachuca, donde son entrenados los interrogadores militares, de acuerdo con los documentos. Además, Blackwater trabajó, a través de sus compañías, para la Agencia de Inteligencia de la Defensa (DIA), la Defense Threat Reduction Agency y el Comando Europeo de los Estados Unidos.

El 3 de septiembre,  el New York Times informó que Blackwater había “creado una red de más de 30 compañías o subsidiarias para, en parte, obtener millones de dólares de contratos del gobierno norteamericano, después de que la firma de seguridad fuera sometida a intensas críticas por su comportamiento imprudente en Irak” (…)

El coordinador del negocio encubierto para la CIA de Blackwater, el ex oficial paramilitar de la CIA Enrique “Ric” Prado, montó una red global de agentes extranjeros, que ofrecía la “capacidad de desmentida” como “un gran plus” para posibles clientes de Blackwater, de acuerdo con documentos de la compañía. La CIA ha utilizado por mucho tiempo fuerzas ajenas para ejecutar acciones no legales o para crear un escudo ante posibles investigaciones sobre el papel del gobierno norteamericano en operaciones desagradables.

En algunos casos, estas fuerzas extranjeras “desmentibles” ni siquiera saben para quién trabajan. Prado y Prince construyeron una red de extranjeros de este tipo cuando Blackwater estaba en el centro del programa de asesinatos de la CIA, a inicios de 2004. Entrenaron a unidades de misiones especiales en una de las propiedades de Prince en Virginia con la intención de cazar sospechosos de terrorismo en el mundo, a menudo trabajando con agentes extranjeros. Un ex alto oficial de la CIA dijo que el beneficio de usar a los agentes extranjeros de Blackwater en las operaciones de la CIa era que “uno no querría que hubiera huellas digitales norteamericanas en ellas” (…)

En noviembre de 2007, funcionarios de las compañías de Prince desarrollaron una estructura de servicios de inteligencia y seguridad para empresas privadas y millonarios. Un ejecutivo escribió que Prado tenía la capacidad de “desarrollar infraestructuras” y conducir actividades de seguridad y en el terreno”. De acuerdo con la carta de precios, los eventuales clientes podían contratar a Prado y otros miembros de Blackwater para operar en los Estados Unidos y a nivel global: en América Latina, el Norte de África, los países francófonos, el Medio Oriente, Europa, China, Rusia, Japón y Asia Central y del Sudeste. Un equipo de contra-vigilancia de cuatro hombres, encabezado por Prado, en los Estados Unidos, costaba 33.600 dólares por semana, mientras que se podía montar “casas seguras” por 250.000 dólares, más costos operacionales. Servicios idénticos fueron ofrecidos a nivel global. Por 5.000 dólares diarios, los clientes podían contratar a Prado o a los ex altos funcionarios de la CIA Coffer Black y Robert Richer para representarlos ante “tomadores de decisiones” a nivel nacional. Antes de unirse a Blackwater, Black, un veterano con 28 años en la CIA, manejaba el centro antiterrorista de la agencia, mientras que Richer era el subdirector de operaciones de la agencia (Ni Black ni Richer trabajan actualmente para la empresa) (…)

A través de Total Intelligence y el Terrorism Research Center, Blackwater también hizo negocios con varias corporaciones multinacionales. De acuerdo con comunicaciones internas de Total Intelligence, el gigante biotecnológico Monsanto—el mayor proveedor del mundo de semillas genéticamente modificadas—contrató a la empresa en 2008–09. Las relaciones entre las dos compañías parecen haberse solidificado en enero de 2008, cuando el directivo de Total Intelligence Cofer Black viajó a Zurich a encontrarse con Kevin Wilson, el director de seguridad de Monsanto para asuntos globales.

Después de la reunión de Zurich, Black envió un email a otros ejecutivos de Blackwater, incluyendo a Prince y Prado a sus direcciones de email de Blackwater. Black escribió que Wilson “entiende que podemos abarcar desde recolección en Internet, a llegada, gente en el terreno sobre la legítima base de proteger el nombre de Monsanto (…) información y entendimiento/consejos es lo que busca”. Black agregó que Total Intelligence “se desarrollaría hasta actuar como brazo de inteligencia de Monsanto”. Black también apuntó que Monsanto estaba preocupada por los defensores de los derechos de los animales y que habían discutido cómo Blackwater “puede hacer que nuestra(s) persona(s) se integren en los grupos (de activistas) legalmente”. Black escribió que el pago inicial a Total Intelligence se convertiría en un ítem en el presupuesto anual de la compañía. Estimó el pago potencial entre 100.000 y 500.000 dólares. De acuerdo con los documentos, Monsanto pagó a Total Intelligence 127.000 dólares en 2008 y 105.000 dólares en 2009.

Consultado por teléfono sobre el encuentro con Black en Zurich, Wilson, de Monsanto, dijo inicialmente: “No voy a discutir esto con usted”. En un subsecuente mail a The Nation, Wilson confirmó que se encontró con Black en Zurich y que Monsanto contrató a Total Intelligence en 2008 y trabajó con la compañía hasta principios de 2010. Negó que él y Black hubieran discutido la infiltración de los grupos defensores de los derechos de los animales: “No hubo tal discusión”. Afirmó que Total Intelligence sólo proveyó a Monsanto “informes sobre las actividades de grupos o individuos que podían plantear un riesgo para el personal de la compañía o sus operaciones en el mundo, los que fueron desarrollados monitoreando informes de medios locales y otra información pública. Los temas de conversaciones fueron de información respecto de incidentes terroristas en Asia o secuestros en América Central al escaneo del contenido de los blogs y websites de los activistas”. Wilson afirmó que Black le dijo que Total Intelligence era “una entidad completamente separada de Blackwater” (…)

En agosto, Blackwater y el Departamento de Estado llegaron a un acuerdo por 42 millones de dólares por cientos de violaciones a las regulaciones sobre las exportaciones norteamericanas. Entre las violaciones citadas, se incluía la exportación no autorizada de información tecnológica a las fuerzas armadas de Canadá. A la vez, los tratos de Blackwater con funcionarios jordanos han colocado a cinco de sus ex altos ejecutivos bajo investigación de una fiscalía federal. El gobierno jordano pagó a Total Intelligence más de 1.600.00 de dólares en 2009.

(…) El verano pasado, Erick Prince puso en venta Blackwater y se mudó a Abu Dhabi, en los Emiratos Árabes Unidos. Pero no parece haber dejado el oscuro mundo de la seguridad y la inteligencia. Dice que se mudó a Abu Dhabi por su “gran proximidad a potenciales oportunidad en todo el Medio Oriente y la gran logística”, además que de tiene “una atmósfera amigable para los negocios, bajos o inexistentes impuestos, libre comercio y ningún abogado o sindicato fuera de control. Es pro-negocios y oportunidad”. Tampoco tiene tratado de extradición con los Estados Unidos.

Texto original, aquí.

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