Retrato de los más antiguos habitantes del planeta que aún están entre nosotros, por Rachel Sussman

September 23rd, 201012:00 am @

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Todo comenzó con un viaje a Japón. Rachel Sussman, fotógrafa de New York, había viajado para tomar fotografías de paisajes, pero durante su visita escuchó, una y otra vez, una misma cosa: “Tenés que ir a ver el Jomon Sugi”. Todos se lo decían. Era un misterioso cedro que crecía en la isla de Yakushima, en el extremo sur de Kyushu. Se decía que tenía mil años de antigüedad.

Y así fue como un viaje se convirtió en otro. Sussman encontró el puerto y tomó el ferry hasta la isla, sólo para enterarse de que el árbol estaba en el interior montañoso, a dos días de caminata. Una familia la alojó, le prestó el equipo para la caminata y hasta fue con ella. Dias más tarde llegaron. El árbol, único y retorcido, la cautivó.

Cuando Sussman, de 35 años, regresó a los Estados Unidos, el viaje a Yakushima adquirió un nuevo significado. Se convirtió en la semilla de un proyecto artístico que combinaría fotografía y ciencia. Desde que la idea cristalizó, hace cinco años, Sussman se ha dedicado a viajar con una sola meta: fotografiar los seres más antiguos del mundo.

Sussman sigue sólo dos criterios: el organismo debe tener más de dos mil años (una cifra arbitraria, dice) y haber vivido ininterrumpidamente. Hasta ahora, ha fotografiado más de veinte organismos, desde arbustos y hongos predatorios hasta bacteria siberiana y corales abovedados que parecen gigantescos cerebros.

brain coral #0210-4501 (2,000 years old; speyside, tobago)

La colección ofrece una extraña perspectiva sobre la vida en la Tierra. Algunos de los organismos capturados por Sussman parecen seres extraterrestres. Muchos ya estaban vivos en la Edad de Bronce. Otros peleaban por sobrevivir mucho antes de que los humanos modernos migraran fuera de Africa.

Sussman, que creció en Baltimore, ha viajado a lo alto de los Andes para fotografiar la Llareta, una planta de tres mil años, un perejil extraordinario que parece musgo y crece sobre rocas alisadas y redondeadas. El arbusto es una masa densa de miles de ramitas diminutas, cada una rematada en un racimo de hojitas verdes. Es tan duro que uno puede pararse sobre él.

la llareta #0308-23b26 (up to 3,000 years old, atacama desert, chile)

En un viaje por tierra desde Cape Town hasta Namibia, rastreó una planta welwitschia de dos mil años, una variedad de conífera que sólo tiene dos hojas que se retuercen en una masa de lazos con las tormentas de arena.

welwitschia mirabilis #0707-22411 (2,000 years old; namib naukluft desert, namibia)

En el Niels Bohr Institute de Copenhagen, fotografió una actinobacteria de 500 mil años que fue sacada del permahielo siberiano.

siberian actinobacteria #tv-26 (400,000 - 600,000 years old; neils bohr institute, copenhagen)

Sussman dice que el proyecto tiene un doble mensaje. Primero, el aspecto existencial, humilde, que la longevidad de la vida a nuestro alrededor arroja sobre toda nuestra historia humana. Segundo, la advertencia ambiental. “Estos organismos han perseverado silenciosamente por una cantidad de tiempo inconmensurable pero están ahora en peligro”, dice. “La actinobacteria siberiana tiene medio millón de años y vive en el permahielo. Si el permahielo no es permanente, los seres más antiguos del planeta morirán”.

Sussman trabaja muy de cerca con biólogos. Detrás de cada viaje hay una búsqueda exaustiva en publicaciones académicas para identificar a los grupos de científicos que estudian estos organismos. En la mayoría de los casos, Sussman los contacta y los visita en su territorio.

No siempre todo resulta según lo planeado. Sussman quedó aislada y perdida en el sur de Groenlandia, sin posibilidad de pedir ayuda, cuando intentaba llegar a una choza cerca de un fiord en la que había quedado en encontrarse con un grupo de investigadores. “Supe por primera vez en mi vida lo que significa estar completamente desconectada. Estoy contenta de haber hecho esa experiencia, pero también estoy contenta de que no haya terminado de un modo más dramático”.

Para tomar sus últimas fotografías, Sussman debió superar su fobia a las aguas abiertas. Tomó lecciones de buceo en una pileta de New York y voló a Tobago para adquirir una licencia de buceo y aprender a usar la cámara submarina. Logró así las tomas del raro brain coral de dos mil años en la costa este de la isla. “Cada vez que lo veía, se me cortaba la respiración. ¡Su tamaño!”, dijo.

El proyecto le llevará todavía un par de años. En ese lapso, Sussman tiene planeado fotografiar un musgo de 5 mil años en la Antártida, un arbusto de 10 mil años en Tasmania y una higuera de 2.300 años en Sri Lanka. Para financiarse, firmó un contrato con el sitio de microfinanzas Kickstarter, que recoge donaciones de cualquier intereresado en financiar proyectos de este tipo. Por diez dólares, te dan un “gracias” en el sitio web, por 50 dólares te regalan un llavero y un sticker con la leyenda Oldest Living Things in the World, y por mil dólares te llevás una copia firmada y de edición limitada y una invitación a un cóctel en el estudio de Sussman en Brooklyn.

Su proyecto es hacer un libro con todas las fotografías. “Para cuando termine, tendría que haber pasado por todos los continentes. Pero esto será probablemente un proyecto siempre en marcha para mí. Voy a continuar haciéndolo por el resto de mi vida”.

Texto original, aquí.
Todas las fotografías publicadas con permiso de Sussman.

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En esta conferencia TED, Sussman cuenta su proyecto (con subtítulos en español):

Su página web, con el resto de sus proyectos fotográficos, aquí.

Su blog sobre The Oldest Living Things in the Planet, aquí.

El mapa mundial en el que Sussman lleva el registro geográfico de sus hallazgos, aquí.

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