IRKUTSK, Rusia – Era una tarde de enero cuando un grupo de oficiales de la policía vestidos de civil llegaron a la oficina central de un prominente grupo ambientalista local. Eludieron al staff y, sin decir palabra, se dirigieron a las computadoras, las cargaron y se las llevaron. Con ellas, se llevaron también los archivos que documentaban una entera generación de esfuerzos por proteger la naturaleza siberiana.
El grupo, Baikal Environmental Wave, estaba organizando protestas contra la decisión del Primer Ministro Vladimir V. Putin, de reabrir una fábrica de papel que contaminaba la zona del lago Baikal, una maravilla natural que, según estimaciones, posee el veinte por ciento del agua fresca del planeta.
El grupo se convirtió así en víctima de la nueva táctica gubernamental para sofocar la disidencia: confiscar computadoras bajo el pretexto de buscar software pirata de Microsoft.
Durante los últimos años y en toda Rusia, los servicios de seguridad han llevado a cabo docenas de redadas contra grupos de activistas y periódicos de oposición. Los funcionarios afirman que las investigaciones reflejan su preocupación por la piratería de software, rampante en Rusia. Sin embargo, rara vez llevan a cabo operaciones contra grupos militantes o medios oficialistas.
A medida que esta táctica se hace común, las autoridades reciben ayuda clave de un socio inesperado: la propia Microsoft. En investigaciones con aristas políticas en toda Rusia, los abogados de Microsoft han respaldado incondicionalmente a la Policía.
Entrevistas y una revisión de los documentos policiales revelan que en casos recientes los abogados de Microsoft hicieron declaraciones presentando a la empresa como una víctima y alegando que debían presentarse cargos criminales.
Los abogados rechazaron los pedidos de los periodistas y grupos activistas acusados, incluyendo Baikal Wave, de que se abstuvieran de trabajar con las autoridades. Baikal Wave, de hecho, dijo que compró e instaló software legal de Microsoft, específicamente para no proveer a las autoridades una excusa para una redada.
El grupo solicitó a Microsoft ayuda para defenderse de la Policía. “Microsoft no nos quiso ayudar, lo cual hubiera sido lo correcto”, dijo Marina Rikhvanova, co-directora de Baikal Environmental Wave y una de las activistas por el medio ambiente más conocidas de Rusia. “Dijeron que estos temas tenían que ser manejados por los servicios de seguridad.”
Los ejecutivos de Microsoft en Moscú y en las oficinas centrales en Redmond, Washington, afirmaron que la empresa no inició las investigaciones y sólo fueron partícipes de estas porque la ley rusa así lo estipula.
Luego de que The New York Times presentara sus informes a los altos funcionarios de Microsoft, la compañía respondió que tenía previsto reforzar la supervisión de sus asuntos legales en Rusia. Muchas organizaciones de derechos humanos en Rusia han estado presionando a Microsoft para ello durante meses. El Grupo Helsinki de Moscú envió una carta a Microsoft en la que afirma que la empresa fue cómplice en “la persecución de activistas de la sociedad civil”.
Microsoft, como muchos de los gigantes de la tecnología americana que hacen negocios en países autoritarios, se enfrenta a menudo con decisiones éticas al encontrarse con directivas gubernamentales para ayudar a suprimir la disidencia. En China, Microsoft aplica reglas de censura al servicio de búsqueda web para evitar que los usuarios chinos accedan a información prohibida. Su archienemigo Google rechazó esas reglas y redujo sus operaciones dentro del sistema de seguridad de Internet en China.
En Rusia, líderes de grupos de interés y periódicos que fueron sujeto de redadas antipiratería sostuvieron que Microsoft estaba cooperando con las autoridades porque temían que, de no hacerlo, pondrían en riesgo su negocio en el país. Expresaron que Microsoft debe hacer una declaración pública categórica repudiando estas tácticas y comprometiéndose a no cooperar en tales casos.
Microsoft no ha hecho esto, pero ha prometido revisar sus políticas en Rusia.
“Tomamos muy seriamente las preocupaciones que se han planteado”, afirmó Kevin Kutz, director de asuntos públicos de Microsoft, en un comunicado. Kutz dijo que la compañía se asegurará de que sus abogados “definan más claramente responsabilidades y obligaciones“.
“Tenemos que proteger nuestros productos de la piratería, pero también tenemos el compromiso de respetar los derechos humanos fundamentales”, sostuvo. “Los esfuerzos de Microsoft contra la piratería están diseñados para cumplir ambos objetivos, pero estamos abiertos a sugerencias para hacer lo que podamos para mejorar en este sentido.”
Microsoft hizo hincapié en que ha instado a los organismos policiales y legales de todo el mundo a que investiguen a los productores y proveedores de software ilegal en lugar de a los consumidores. Aun así, no ha criticado públicamente las redadas contra los pequeños grupos disidentes de Rusia.
Dado que el software pirata prevalece en el país, no es sorprendente que estos grupos tengan alguno en sus computadoras. La cuestión es por qué la policía decide centrarse en estos grupos en particular – y si acaso falsifica pruebas para dar mayor seriedad a las acusaciones.
Microsoft también afirma que tiene un programa en Rusia que provee software gratis y de bajo costo a periódicos y grupos de activistas de modo que estén en conformidad con la ley.
Pero la revisión de estos casos indica que los servicios de seguridad a menudo secuestran las computadoras contengan o no software ilegal. En ellos, la Policía inmediatamente presentó informes diciendo que habían descubierto este tipo de programas, incluso antes de examinar las computadoras en detalle. Estas afirmaciones han sido desacreditadas con éxito en numerosas ocasiones por los abogados de la defensa cuando los casos llegan ante los jueces.
Dadas las sospechas de que estas investigaciones tienen una motivación política, la Policía y los fiscales han recurrido a Microsoft para dar peso a sus casos. En el suroeste de Rusia, el Ministerio del Interior declaró en un documento oficial que inició una investigación sobre piratería de software cometida por un defensor de derechos humanos “en base a una solicitud” de un abogado de Microsoft.
En otra ciudad, Samara, la Policía se hizo de las computadoras de dos periódicos de oposición con el apoyo de otro abogado de Microsoft. “Sin la participación de Microsoft, estos casos criminales contra defensores de derechos humanos y periodistas no podrían ocurrir”, sostuvo el editor de los diarios mencionados, Sergey Kurt-Adzhiyev.
Los oficiales de civil que actuaron en la sede de la organización Baikal Wave dijeron que pertenecían a la división que investiga los crímenes comerciales. Pero los ambientalistas reconocieron al menos a un oficial del departamento de anti extremismo, que vigila a los activistas de oposición y ya ha vigilado a este grupo.
Los funcionarios dijeron haber recibido quejas de un hombre llamado Dmitri Latyshev, quien declaró haber estado en la sede central y haber visto software ilegal de Microsoft en las computadoras. La policía mostró una queja escrita por el Sr. Latyshev, el 27 de enero. La redada ocurrió el día siguiente.
El personal de Baikal Wave dice nunca haber visto o escuchado acerca de Latyshev. Latyshev confirmó por teléfono que, efectivamente, había sido él quien había presentado la queja, pero no quiso decir por qué.
Los líderes de Baikal Wave dijeron que sabían que las autoridades usaban este tipo de redadas para presionar a los grupos de activistas, por lo que se habían cerciorado de que su software fuera legal.
Pero rápidamente se dieron cuenta de cuán difícil sería defenderse.
Contaron que le dijeron a los oficiales que estaban comentiendo un error, mostrándoles recibos y envoltorios de productos originales de Microsoft para probar que el software no era pirata. La policía no pareció tomarlo en consideración. Un oficial supervisor presentó un reporte en ese mismo diciendo que habían descubierto software ilegal.
Antes de la redada, los ambientalistas dijeron que sus computadoras contaban con los stickers que daban cuenta del “Certificado de Autenticidad” de Microsoft. Pero mientras se llevaban las computadoras, notaron algo extraño: los stickers ya no estaban allí.
Doce computadoras fueron confiscadas. El sitio web del grupo fue deshabilitado, sus finanzas despedazadas, sus planes comunicados a las autoridades.
La policía también obtuvo información sobre el personal extrayéndolo de las computadoras. En las semanas que siguieron, algunos de los miembros del grupo fueron interrogados.
“La policía tenía un objetivo: no permitirnos trabajar,” dijo Galina Kulebyakina, co-directora de Baikal Wave. “Se llevaron las computadoras porque mantuvimos una posición activa contra la fábrica de papel y la hicimos pública.”
“Pueden hacer básicamente lo que quieran, con impunidad”, dijo.
La fábrica de papel se encuentra en el lago Baikal, el lago más antiguo y más profundo del mundo, hogar de cientos de especies que no existen en ninguna otra parte, incluyendo un sello de agua dulce. Con los años, la fábrica ha arrojado mercurio, cloro, metales pesados y otros contaminantes en el agua.
Baikal Wave se regocijó cuando la fábrica cerró en 2008, después de haber sucumbido ante pérdidas considerables, y la presión de los ambientalistas. Luego se desató la crisis financiera y el bajo nivel de empleo preocupó al Kremlin. En enero, Putin volvió a abrir la fábrica, que ha empleado a unas 2.000 personas, diciendo que ya no contaminaba el lago.
Baikal Wave, fundada en Irkutsk, una de las ciudades más grandes de Rusia, mientras colapsaba la Unión Soviética, comenzó a planear una protesta. Fue en ese entonces que aparecieron los oficiales de Policía.
En una declaración, la Policía de Irkutsk dijo que la redada fue adecuada. “La inspección de Baikal Environmental Wave tuvo el objetivo del proteger la propiedad intelectual y no tuvo conexión alguna con las actividades del grupo,” rezaba la declaración.
Decía que un examen forense de las computadoras llevado a cabo en febrero mostró que muchas de ellas contenían software ilegal que hubiera costado más de $3,300. Baikal Wave sostuvo que el examen era un fraude.
Los fiscales dicen que ahora están pensando en la posibilidad de presentar cargos contra Baikal Wave y sus líderes. Es posible, aunque improbable, que se enfrenten a penas de prisión si son declarados culpables.
Ni la oficina de Microsoft en Moscú ni su abogado local contactaron a Baikal Wave para escuchar su versión de la historia. El abogado proveyó testimonio a la Policía sobre el valor del software que el grupo fue acusado de obtener ilegalmente.
Baikal Wave envió copias de los recibos del software y otra documentación a la oficina de Moscú para mostrar que había comprado el software legalmente. El grupo dijo que que las autoridades se encontrarían bajo presión para abandonar el caso si Microsoft confirmara la autenticidad de los documentos.
Microsoft se negó a hacerlo. En una carta a Baikal Wave, la empresa dijo que enviaría el material a las autoridades de Irkutsk, que ya poseían copias.
“La determinación de las circunstancias concretas de este caso y la cuestión de si se trata de una violación de la ley es deber de la corte”, dijo Microsoft.
La empresa dijo también a Baikal Wave que estaba dispuesta a ofrecerle sus especialistas a la policía en Irkutsk a cargo de evaluar las computadoras.
En respuesta a preguntas escritas, Alexander Strakh, el jefe de antipiratería de Microsoft en Moscú, dijo que en todos estos casos, Microsoft asistió a las autoridades según especifica la ley rusa.
Se le preguntó a Strakh si Microsoft creía que estas redadas eran una herramienta para suprimir a la oposición. “No tenemos conocimiento directo de las decisiones de las autoridades para utilizar las investigaciones de esa manera,” dijo.
Microsoft ha contratado varios abogados privados, a lo largo de Rusia, que representan a la empresa en casos de piratería. Muchos han aparecido para estas investigaciones políticamente sensibles.
Este año, los fiscales en la ciudad de Krasnodar entablaron una acción judicial por piratería contra Anastasia Denisova, una activista por los derechos de los inmigrantes. Ella dijo en una entrevista que estaba sorprendida por la actitud agresiva del abogado local de Microsoft.
En un documento oficial, el Ministerio del Interior dijo que el caso contra la Sra. Denisova se inició “en base a una solicitud” del abogado. (La oficina de Microsoft en Moscú dijo que la declaración no era correcta.)
Denisova dijo que el abogado sobrestimó el valor del software supuestamente pirateado. Como resultado, las acusaciones fueron más serias.
“El abogado de Microsoft fue muy activo, venía a la corte todo el tiempo, incluso cuando no era convocado,” dijo ella. “También afirmó que me iba a denunciar, más allá del hecho de que Microsoft había declarado públicamente que no denunciaría a ningún grupo de activistas.”
En mayo, después de que Denisova hubiera pasado varios meses bajo la amenaza de una pena de prisión, los cargos fueron retirados. Los fiscales reconocieron que la investigación no se había llevado a cabo correctamente.
Samara, en el corazón industrial de Rusia, ha sido un punto focal para las redadas. En mayo de 2007, cuando Putin se hallaba allí para una cumbre con líderes europeos, la policía trató de impedir las protestas, apoderándose de las computadoras de varias organizaciones, incluyendo Golos, un grupo de supervisión de elecciones y derechos humanos, y la edición local de Novaya Gazeta, el periódico de oposición más influyente.
El año pasado, secuestraron las computadoras de otro periódico, Samarskaya Gazeta. De acuerdo con el expediente del caso, la policía realizó el allanamiento en base a la queja de un hombre que admitió no haber estado jamás en las oficinas del periódico o haber visto sus computadoras.
El Sr. Kurt-Adzhiyev, editor de ambos periódicos, dijo que el abogado de Microsoft aparecía con regularidad en las audiencias judiciales para respaldar a los fiscales y a la policía. Dijo que el abogado declaró que las computadoras incautadas tenían instalado software pirata, aunque luego se demostró que los equipos no se habían siquiera examinado.
“Microsoft dice públicamente que no tienen lugar en estos casos, pero sus abogados entran en la corte y dicen lo que la policía quiere que digan”, afirmó Kurt-Adzhiyev.
Los fiscales finalmente abandonaron los cargos contra el Sr. Kurt-Adzhiyev, después de que éste los desacreditó. Pero Kurt-Adzhiyev dijo que el daño ya estaba hecho: los periódicos perdieron equipos y datos y pasó una enorme cantidad de tiempo atrapado en los procedimientos judiciales. La edición local de Novaya Gazeta tuvo que cerrar.
Kurt-Adzhiyev dijo que ahora se dio cuenta de que las autoridades no estaban tan interesadas en obtener condenas como en acosar a los opositores. Incluso si se cancelan las investigaciones, debilitan a a la oposición, porque exigen de meses de defensa.
La oficina de Microsoft de Moscú afirmó que sus abogados habían conducido ellos mismos los casos en Krasnodar and Samara.
En Irkutsk, Baikal Environmental Wave también ha luchado para recuperarse de la redada. Pudo hacerse de unas computadoras viejas y pudo llevar a cabo las protestas contra la fábrica de papel.
La Policía no devolvió las computadoras que se llevó hasta julio, cinco meses después de haberlas secuestrado. Los discos rígidos habían sido inspeccionados por expertos de la Policía en febrero. Los ambientalistas no saben si algo fue borrado, o si algunos archivos fueron copiados.
Rikhvanova, una de las co-fundadoras del grupo, quien ha estado defendiendo el lago Baikal desde los 60s, no pudo utilizar su computadora. Cuando se la devolvieron, descubrió que había sido deshabilitada por un virus.



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1 año atrás
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