La hiperkinesia de Sebastián Piñera, por Patricio Fernández

August 7th, 20102:41 pm @

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Sebastián Piñera es así: quiere participar de todos los juegos y ganarlos siempre.

Quienes han vacacionado con él, confiesan haber vuelto cansados. Tenis, helicóptero, lancha, parapente, carreras de nado, remo, trote. Energía no le falta. Como los niños hiperkinéticos, no se puede quedar tranquilo. Sus tics son los excedentes de la corriente que chisporrotea por sus venas. Si llega a una compañía de bomberos, querrá jugar a los bomberos, ponerse el casco, la chaqueta, subirse al carro y sacarse una foto, exactamente como hizo este verano mi hijo menor, cuando se los encontró pidiendo plata en tenida de incendio, durante una fiesta costumbrista, cerca de Chonchi.

Su manera de vincularse es compitiendo. La vida es una seguidilla de pruebas a superar. Si le dicen que en X pozo de agua helada sólo tres hombres se han sumergido completos, apuesto que se sumerge.

Durante los últimos días se ha vestido de cuanto personaje se le ha cruzado. Si Kramer imita a Piñera, Piñera imita las mil caras de Kramer. Imagino que le hubiera encantado ponerse la camiseta de la selección chilena, jugarles una pichanga, y gritarle tallas aBielsa desde adentro de la cancha: “¡Loco, yo que tú cambio la estrategia!”, con la esperanza de que el entrenador se muera de risa y le conteste algo así como “no perdás la posición, presi, que aquí gobierno yo”. Piñera le hubiera hecho OK con el pulgar.

Entre sus primeros planes para conquistar a la selección, sin ir más lejos, se filtró que estaba disparar penales con ellos en Pinto Durán. Quizás llevaría preparada la talla de que se le saliera un zapato al chutear, pero la talla, de seguro, le saldría tiesa, y en una de ésas el mocasín hubiera terminado sacándole sangre de narices a un futbolista.

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