San Diego (California, Estados Unidos), una ciudad del tamaño de Córdoba, Argentina, con alrededor de 1.4 millón de habitantes, es la quinta más rica de los Estados Unidos, según la revista Forbes, con un ingreso promedio por hogar de 66.715 dólares. Vive de la actividad industrial, el turismo y la agricultura. Suele tener alcaldes republicanos, y en la última década fue sacudida por varios escándalos de corrupción. En términos noticiosos, durante la mayor parte del siglo XX estuvo dominada por un diario del siglo XIX, The San Diego Union-Tribune, de tendencia conservadora.
En 2004, un grupo de sandieguenses –algunos periodistas y un empresario– disconformes con lo que leían, y lo que no leían, sobre todo eso en el Union-Tribune, decidió crear un medio alternativo que se ocupara exclusivamente de la vida en la ciudad, con énfasis en su política, su economía y su sistema de viviendas.
El resultado fue el diario digital Voice of San Diego, que en pocos años logró convertirse en un referente del periodismo local, gracias a varias investigaciones de alto impacto político y social. Es tenido, además, por un modelo exitoso de nuevo periodismo profesional en esta época de crisis mediática: independiente, sin fines de lucro (fue una de las primeras experiencias de periodismo sin fines de lucro, luego imitada con éxito por otros, como ProPublica), de estructura mínima y gastos bajos, con intensa participación ciudadana. Un modelo de periodismo alternativo para una ciudad de provincia poco acostumbrada a la diversidad noticiosa.
La misión declarada de Voice of San Diego es “aumentar la participación cívica, dando a los residentes de San Diego el conocimiento en profundidad que necesitan para convertirse en promotores del buen gobierno y del progreso social”.
Se declara “ferozmente apartidario”.
Mientras tanto, el Union-Tribune, que fue vendido a un fondo de capitales en 2009, sigue siendo el diario más leído de San Diego pero, como la mayoría de los diarios tradicionales de su país, pierde lectores cada día y hace dos años debió despedir buena parte de su personal tras el colapso de su modelo de negocios.
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www.voiceofsandiego.org posteó sus primeras noticias el 9 de febrero de 2005, con un equipo de cuatro periodistas. Hoy tiene 12, que trabajan en una oficina luminosa –alquilada a bajo precio a uno de sus donantes– en un edificio de arquitectura colonial española cerca de la bahía de San Diego. No cubren deportes, ni cine ni publican recetas de comida. Sus jóvenes periodistas investigan al gobierno y a empresarios locales, y se concentran en las áreas de educación, vivienda, salud y medio ambiente. “Queremos ser los mejores en cubrir un pequeño número de temas. Somos muy disciplinados en cuanto a no tratar de hacer de todo”, explicó su director, Andrew Donohue.
El sitio renueva sus materiales a lo largo del día con noticias, análisis y comentario que posta en los blogs de sus reporteros. Los principales blogs son Survival in San Diego, que se ocupa de temas de vivienda, empleo y economía local; This Just In, hecho por periodistas que cubren distintos barrios de la ciudad; el SLOP blog, que comenta sobre política local; Nerd’s Eye View, que analiza la economía local, y Cafe San Diego, en el que escriben miembros de la comunidad.
El impacto público y el prestigio de Voice of San Diego es desproporcionado a su audiencia, que, aunque creciente, ronda los cien mil visitantes únicos por mes –contra 1.2 millón de la página web del Union-Tribune–.
Las investigaciones de Voice of San Diego descubrieron casos de fraude cometido por corporaciones locales, falsas estadísticas de crímenes por parte de la policía local, manipulaciones de fondos de pensiones, entre otros temas, que resultaron en renuncias de funcionarios, causas judiciales, reformas y la clase de premios nacionales normalmente otorgado a los diarios tradicionales.
Uno de sus principales temas es el sistema de viviendas. San Diego fue parte central de la “burbuja” inmobiliaria que estalló en 2008 en los Estados Unidos: los precios de propiedades se triplicaron entre 1998 y 2007, un crecimiento que no fue acompañado por los salarios, lo que llevó a una escasez de viviendas para muchos ciudadanos y mudanzas masivas.
Entre las investigaciones de mayor impacto de Voice of San Diego se cuentan:
-Una serie sobre la vida cotidiana en un campo de inmigrantes embutido en una zona de viviendas millonarias.
-La revelación de un sistema de bonos clandestinos creado por una agencia de viviendas económicas en connivencia con la oficina de planeamiento urbano.
-El descubrimiento de manejos turbios en el financiamiento de una escuela charter.
-La revelación de que el jefe de policía había falseado en un discurso público las estadísticas sobre crímenes en la ciudad.
-Una serie de perfiles reveladores sobre figuras públicas locales.
-La denuncia sobre un esquema fraudulento multimillonario con hipotecas.
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Para llegar a una mayor audiencia, los periodistas comentan regularmente sus investigaciones exclusivas en la estación local del canal de noticias NBC y en la radio pública, que a su vez se benefician con las primicias.
La agenda de temas de Voice of San Diego surge del diálogo permanente entre los periodistas y sus lectores. El sitio intenta involucrar a los usuarios desde el comienzo del proceso, mediante preguntas, consultas, conversaciones, pedidos específicos de pistas y de datos. No acepta comentarios anónimos.
El presupuesto anual del Voice of San Diego, que es una organización sin fines de lucro, es de un millón de dólares. El dinero proviene de una combinación de donaciones de fundaciones y de ciudadanos, de publicidad y patrocinios empresariales. El sistema de donaciones imita al que sostiene en Estados Unidos a instituciones culturales y medios públicos.
Buzz Wooley, el entrepreneur detrás del proyecto, proveyó el capital inicial de 350.000 dólares. Las donaciones provienen de donantes importantes, que aportan 5.000 dólares o más, y de “miembros” del sitio, es decir usuarios registrados que aportan entre 5 y 5.000 dólares cada uno. En 2008, un año de gran crisis financiera nacional, Voice of San Diego reunió en total 839.000 dólares de todas esas fuentes. A junio de 2010, habían recibido donaciones de 1.103 personas.
En 2009, sus ganancias aumentaron en un 14.5% a 961.000 dólares, de los que gastaron 940.000.
“No dependemos del tráfico masivo sino de un alto nivel de lealtad,” dice Scott Lewis, CEO del sitio. “Buscamos personas leales como las que donan a la ópera, museos u orquestas porque creen que deben ser mantenidos”.




June 30th, 2010 → 3:33 pm @ elpuercoespín
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