Cómo escribir una telenovela exitosa, por Luis Felipe Salamanca

June 8th, 20106:15 pm @

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Hay dos preguntas que la gente invariablemente repite cuando se entera de que soy escritor de telenovelas. La primera: ¿Quiere que le cuente una historia absolutamente real que le serviría para escribir uno de sus culebrones? La segunda, y más complicada, es: ¿Cómo se escribe una telenovela exitosa?

La respuesta a la primera generalmente implica aumentar la percepción de ser un hombre inmensamente antipático, pues por experiencia prefiero no comprometerme con historias a las que les pueden aparecer autores y litigios en los que no me quiero enredar.

La respuesta de la segunda pregunta es mucho más sencilla: No tengo ni idea.

Aparentemente la fórmula es elemental y existen varias definiciones de autores cuyos nombres no puedo recordar. La que más me gusta es la de un amigo polaco que define la telenovela como una historia en donde una joven pobre, preferiblemente hija de madre soltera, se enamora de un idiota rico y sufre durante ciento veinte horas. Las tías, por supuesto, lloran.

Pero el asunto es mucho más complicado. Los ingredientes, como en las sopas, son más o menos los mismos. Una historia de amor difícil. Un grupo de opositores, generalmente villanos desalmados, que durante toda la historia demuestran su incompetencia para causar el mal. Un grupo de apoyo compuesto por amigos y bufones, y una categoría casi imposible llamada “la oreja”, que no es más que una buena amiga a la que la protagonista le cuenta todo lo que ya los televidentes saben, pero que para aquellos que se han perdido un capítulo resulta fundamental para no perderse en las intrincadas tramas de la historia.

Todo lo anterior adobado con ingrediente saborizantes como la lucha de clases, los procesos aspiracionales -horrible palabra inventada por los ejecutivos de televisión- de la heroína, que no quiere seguir siendo pobre, como casi nadie en el mundo, y finalmente dosis controladas de sexo y violencia.

Todo esto se mezcla en escenarios de cartón, con algunas esporádicas apariciones de  los llamados exteriores en donde se muestran lugares paradisiacos, mansiones descomunales, automóviles lujosos y una callecita de barrio medio derruida, pero simpática y limpia, en donde los buenos generalmente viven. Es de anotar que los ricos deben ser inescrupulosos, fríos, corruptos y torpes, por lo cual uno se pregunta, ¿cómo pudieron llegar a ser ricos? O acaso aquí la ficción es simplemente un reflejo de la realidad.

Definir los ingredientes no garantiza el éxito, en cambio escoger un elenco tampoco. La gente adora a sus estrellas, pero he llegado a pensar que no les perdonan que se salgan de sus roles. Si la joven actriz saltó a la fama por ser una estupenda víctima, siempre van a esperar que lo siga siendo. Debe ser agobiante para actrices y actores encasillarse en personajes que los perseguirán toda la vida y serán su cárcel y perdición, pero afortunadamente para ellos la paga es buena y la fama justifica el sacrificio, por algo escogieron la profesión.

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Luis Felipe Salamanca es el más conocido escritor de telenovelas de Colombia. Es autor de Pedro el Escamoso, Pecados Capitales, La Ex, María Madrugada, La Pena Máxima, El Pasado No Perdona, Amores Cruzados, La Quiero A Morir, entre otras. También es productor y director. Vive en Bogotá.

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