Nuevo periodismo de investigación peruano: equipo bonsai y clases de defensa personal

26 mayo, 2010

Gustavo Gorriti, conocido periodista peruano, concibió hace siete años un proyecto inédito de periodismo de investigación para Internet que tendría las características del newyorkino ProPublica (que por entonces no existía). Durante varios años ajustó el proyecto, eligió el diseño del Huffington Post, se inspiró en los trabajos de las mejores organizaciones de periodismo investigativo de los Estados Unidos, y cuando intentó aplicar todo eso… se encontró con que vivía en el Perú.

Cuenta Gorriti:

El proyecto de IDL-Reporteros empezó en 2003. Yo terminé de dirigir un programa en televisión y fue evidente que había ciertas cosas que ningún concesionario de frecuencia televisiva iba a aguantar. La idea de la pared que separara el lado comercial del lado editorial, sobre todo en televisión, era ilusoria, y pensé que eso valía para el periodismo en general. En ese tiempo empezó a darse la moda en el Banco Mundial, en el Proyecto de las Naciones Unidas para el Desarrollo, en otras instituciones, de que había que luchar contra la corrupción, y que aquella cosa que se pensaba antes, que la corrupción era un lubricante para el desarrollo, quizás no era tal lubricante sino lo opuesto. Estas organizaciones multilaterales gastaban tanto en hacer las usuales reuniones para discutir lo mala que era la corrupción, entrenamientos para ir a demostrar a la gente que debía ser honesta y no debía ser corrupta, es decir, lo que nos decía nuestra profesora de educación cívica en el colegio, y crear organizaciones que hacían convenios contra la corrupción para salir bonitos en la foto, parecer virtuosos y después irse de la misma forma en que los feligreses salen de la iglesia y varios de ellos caminan felices hacia el burdel…

Mi razonamiento fue el siguiente: si aceptamos que una fracción de esta gente desearía que lo que gasta tenga un efecto práctico y concreto, y está demostrado que pocas cosas son tan eficientes como el periodismo de investigación, cuando está bien hecho, para reducir considerablemente el costo de la corrupción, entonces por qué no pagar una redacción independiente que esté sostenida por la colaboración de estas multilaterales a fin de que se pueda conseguir la masa crítica de periodismo de investigación de calidad que tenga un impacto sostenido sobre la corrupción. Desarrollé esa premisa y llegué a la conclusión de que si eso se lograra podría disminuirse en forma sensible la corrupción como parte del costo del Producto Bruto Interno. Y si se hace bien en el Perú, entonces se puede generalizar a América Latina. Quizás no lleguemos a los niveles de honestidad pública de Finlandia o Noruega pero estaremos en camino.

Esa fue la idea, hice un proyecto en ese sentido, hice los mayores esfuerzos, fui a Washington, hablé con la gente del nivel más alto ocupados de eso en el Banco Mundial, lo mismo con el PNUD, con toda esa gente. Lo que conseguí después de hablar y hablar fue un conjunto de elogios, algunos considerables, pero en términos de recursos, de dinero, fue exactamente 0. No hubo nada que hacer.

Empecé a conversar con la gente del Media Program del Open Society Institute y me dijeron que era interesante pero que, para sus propósitos, era un proyecto estratosférico. A mí no me parecía una cosa tan cara ni tan descabellada. Se acercaba en concepto a lo que es ahora ProPública, pero con costos mucho menores. Si no me equivoco, ellos tienen un prespuesto de 12 millones de dólares; el mío era, con todo, algo así como un millón cien mil por año. Era el proyecto de un sitio online y la idea era hacer llegar los contenidos a los medios, hacer convenios para hacer cosas conjuntas y, en caso de investigaciones particularmente importantes, publicar libros de bajo costo y venderlos en kioscos y semáforos. Además, intentar una forma adicional, que estoy buscando todavía ahora, de hacer investigaciones serializadas, utilizando todo lo que el periodismo narrativo te puede dar para convertirlo en historias que jalen.

Luego entré como codirector de La República por dos años y me pude percatar de nuevo de las limitaciones de un periodismo de investigación llevado en forma coherente, integral. No: no se puede. Por esa razón dejé de ser codirector. Entré de nuevo en contacto con el Open Society y les pregunté qué les parecía si le presentaba ya no el gran proyecto ambicioso, sino lo que llamé “un proyecto bonsai”. Me dijeron que encantados, presenté el proyecto, ellos dijeron que de diminuto no tenía nada sino que les sugería un arbol alto en bosque milenario, y en 2006 me dijeron que era demasiado y que no. Yo me dije: karma. El destino no lo ha querido. No será así, haré otras cosas en la vida. Entré a IDL (Instituto de Defensa Legal, organización de defensa de los derechos humanos y la democracia), me tuve que encargar de seguridad ciudadana, le di un giro periodístico, empecé a investigar corrupción, empecé a publicar en Internet y me pude percatar de que con dos o tres periodistas se puede hacer mucho.

En 2006, 2007, la crisis de los medios tradicionales se hacía cada vez más grande, con el despido masivo de periodistas de investigación, el cierre de algunas unidades de investigación en los medios y luego de otros periodistas en general, y empiezan a surgir gritos de angustia sobre qué hacer y sobre periodismo alternativo. Se organizan varios simposios, conferencias, reuniones sobre el tema y allí me encuentro de nuevo con la gente del Open Society, volvemos a hablar en serio. Juntamente con eso estaba la experiencia del ICIJ, el Center for Public Integrity, y todo eso. Hablamos con la gente del Open Society y me dijeron que tenía que ser modesto, como un aprendiz en el templo de Shaolin: empezar pequeño. Les dije que me estaban pidiendo que hiciera otro bonsai sobre el bonsai original y me dijeron: en efecto. Y eso hice. Me dieron 160.000 dólares por un año, que comenzó en octubre. Utilicé este tiempo para preparar el website, entrenar a la gente, preparar investigaciones para el momento de salir y todo eso. Lanzamos en febrero.

Lo confieso: yo pensé que a esas alturas ya había pasado el momento. No era mi karma. Entonces salió este proyecto. Y dije: tengo que hacerlo. Y empecé. He tenido que funcionar con medios que son, para aquello que busco hacer, realmente limitados. He contratado a cuatro periodistas, ahora he tenido la primera baja — un periodista que renunció a Perú 21, el tabloide que vende más en Lima, un tabloide serio, que pertenece a la empresa editora de El Comercio, el equivalente a Clarín, y ellos se dieron cuenta al ver lo que hacía aquí de lo bueno que era, le ofrecieron convertirlo en editor de un nuevo suplemento político para las elecciones… — Somos ahorita tres periodistas y yo. Periodistas jóvenes, están entre fines de sus 20, comienzos de sus 30. No tienen una gran experiencia en periodismo de investigación. Es gente que tiene las ganas de aprender, de ir adelante, y que está dispuesta a anular casi toda vida que no sea la laboral. Parte del trabajo es el entrenamiento constante, y lo han hecho desde que empezaron. Mi concepto de entrenamiento trasciende lo considerado normal. Por ejemplo, están obligados a tomar clases de defensa personal. Yo no quiero tener nunca sobre mi conciencia que he puesto a una persona indefensa en el camino de una agresión y que esa persona no ha tenido posibilidad de hacer algo. Conociendo cómo son la mayor parte de los ataques contra  los periodistas de investigación, sé que se dan en un contexto solitario, de una periodista, (porque con frecuencia son mujeres; y ese es el caso de todas las periodistas que trabajan conmigo) frente al atacante. Están felices, creo que es lo que más les gusta de todo. Han encontrado un nuevo sentimiento de poder, que su cuerpo puede ser no sólo un objetivo potencial de ataque sino una fortaleza.

Trato de que, mínimo, publiquemos una historia a la semana. Pero si en determinado momento hay dos o tres investigaciones juntas y son grandes y significan la necesidad de procesar gran cantidad de datos, entonces pues demorará dos meses y veremos qué pongo mientras tanto. Estamos con la cuestión perversa de que hay necesidad de estar renovando constantemente. Hemos empezado a utilizar las redes sociales, como todo el mundo y su mamá, más o menos intensamente, y claro, hay un público, una masa inmensa que vive pendiente de eso. Pues tienes que alimentarlos. No puede ser una cosa que se queda sin movimiento durante mucho tiempo. Ese problema no lo he solucionado todavía. Estoy pensando cómo hacerlo bien. Por supuesto que tampoco quiero convertir esto en un foro de chismes. Ese es uno de los problemas grandes de la comunicación en internet: requiere un nivel de renovación enorme.

Hacemos investigación sobre todo aquello que sea significativo, relevante. Hemos empezado con varios casos de corrupción. Hemos tenido un éxito muy considerable con algunas investigaciones. Una de ellas por el caso Cofopri, la venta de terrenos del Estado a precios ridículos en zonas de altísimo valor inmobiliario. El otro caso en donde ha habido un atrincheramiento de los deshonestos en la cúpula del ministerio del Interior ha sido la compra de portatropas israelíes”. Ellos inicialmente nos respondieron muy indignados, nosotros les contestamos con pruebas que teníamos ya preparadas que los callaron por completo. A partir de ese momento han tratado de mantener la cosas lo más silenciosa posible pero nosotros hemos persistido en forma harto diferente de como suele ser con otros medios, que una vez que pasa el primer efecto ya buscan otra cosa.

Esta es una experiencia nueva para el periodismo peruano. Aquí ha habido mucha investigación. La República tiene unidad de investigación, El Comercio también, el programa de televisión Cuarto Poder también. Pero esta es la primera que se da en el Internet en un medio exclusivamente dedicado a la investigación. Y no una unidad de investigación inserta en una redacción como parte de un medio en el que tienes que convencer a un director y un dueño sobre lo que estás sacando y lo que vas a sacar. Aquí lo único de que se me tiene que convencer es que la investigación esté bien hecha y sea relevante.

La mayor parte de las investigaciones que sacamos inmediatamente encuentran eco en casi todos los medios. La que tuvimos un impacto más rápido fue la de Cofopri. Causó un escándalo que explosionó en cadena. El resultado más inmediato fue que el secretario general del partido aprista tuvo que renunciar a Cofropi y varios de sus colaboradores más cercanos han sido encarcelados. Creo que además ha tenido un efecto catalítico bastante bueno.

Estoy dispuesto a hacer algún convenio de algún medio. Sólo que encuentro bastante difícil que haya émulos del New York Times aquí. Cuando publicamos algo, lo publican entre otras cosas porque no tienen ellos la responsabilidad de la investigación.

Nuestros comentarios son premoderados. Si algo me disgusta es leer debajo de un artículo en el que, esté de acuerdo o no, hay un esfuerzo de razonamiento, composición y organización, ver que cualquier imbécil derrama la porquería cerebral que tiene adentro resguardado en el anonimato y lo contamina. Eso no lo permito. Podemos sacar cosas que estén contra nosotros, a condición de que sean razonadas. Recibimos mucha información y denuncias de los lectores, el problema es que la mayor parte son interesantes pero es un montón de trabajo corroborarlas y empezar realmente una investigación. La mayoría son: vean este escándalo, lo que está pasando aquí, averigüen, investiguen. Algunas son muy interesantes, pero todas requieren un gran nivel de trabajo.

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  2. El Oso » Archive » Non-Profit Journalism in Central America - 3 years ago

    [...] era of leftist terrorism and state-sponsored, extra-judicial violence. I also highly recommend an interview with Gorriti about IDL Reporteros in el [...]

  3. Perú: el último senderista, por Gustavo Gorriti y Romina Mella - 2 years ago

    [...] originales, en el sitio web de periodismo de investigación IDL-Reporteros, aquí y aquí. Y aquí, el reportaje publicado en The Guardian (en inglés). Posts [...]

  4. El medio y el Perú « La otra orilla - 2 years ago

    [...] Ex codirector del diario La República de Lima y ex director del diario La Prensa de Panamá, en la actualidad dirige IDL-Reporteros, dedicado a la investigación. Ha recibido el Premio CPJ International Press Freedom (1998), el [...]

  5. ALiados: Nace red de medios digitales independientes | Revista ConsciênciaNet: acesse a sua. - 10 months ago

    […] IDL-Reporteros, Perú: Fundado y dirigido por Gustavo Gorriti, uno de los periodistas más reconocidos de Perú, autor de una aclamada investigación sobre Sendero Luminoso. IDL-Reporteros es un sitio de periodismo de investigación sin fines de lucro que aborda fundamentalmente los temas de corrupción política y corporativa, crimen organizado, narcotráfico. Es socio del Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación. Sus revelaciones sobre casos de corrupción y abuso de poder han tenido un alto impacto en su país. Más sobre IDL-Reporteros, aquí. […]

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