ProPublica es una corporación sin fines de lucro basada en Manhattan, Nueva York. Se describe a sí misma como una redacción periodística independiente sin fines de lucro que produce periodismo de investigación en nombre del interés público. [Fue lanzada en enero de 2008 y comenzó a publicar en junio de ese mismo año]
Una redacción de periodistas a tiempo completo lleva adelante las investigaciones de ProPublica. Los artículos resultantes son entregados a “socios” noticiosos para que éstos los publiquen o saquen al aire. En algunos casos, ProPublica y su socio trabajan juntos en una misma investigación. Socios recientes han sido el programa de televisión 60 minutos, la CNN, los diarios USA Today, New York Times, Los Angeles Times, (etcétera).
ProPublica es la creación de Herbert y Marion Sandler, ex ejecutivos de la Golden West Financial Corporation, que han comprometido 10 millones de dólares anuales [durante tres años, haciendo un total de 30 millones de dólares] al proyecto. Los Sandlers contrataron a Paul Steiger, ex secretario de redacción del Wall Street Journal, para fundar y dirigir la organización.
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Steiger comenzó su carrera en 1966 como cronista del buró de San Francisco de The Wall Street Journal. En 1968 fue contratado por Los Angeles Times como redactor full time y, en 1971 fue enviado al buró de Washington, DC., como corresponsal económico. Regresó a Los Angeles en 1978 para ocupar el cargo de editor de negocios del LA Times. En 1983 regresó al Wall Street Journal como prosecretario de redacción en Nueva York, y en 1985 ascendió al puesto de subjefe de redacción. Fue nombrado secretario general en 1991, puesto que desempeñó hasta mayor de 2007. Bajo su liderazgo, periodistas y editores de The Wall Street Journal ganaron 16 premios Pulitzer. Dejó el Journal para desempeñar su actual cargo como director de ProPublica.
Fue miembro del consejo del premio Pulitzer entre 1998 y 2007, el último año como presidente. Ha ganado numerosos premios. El coautor del libro The ’70s Crash and How to Survive It, publicado en 1970.
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Steiger lidera un proyecto que representa una de las más nuevas tendencias del periodismo. ProPublica es un proyecto independiente que produce y alienta el periodismo de investigación.
Durante un coloquio sobre periodismo digital en Austin, Texas, Steiger destacó que el periodismo de investigación era la especialidad de los diarios en el pasado, pero la caída de los ingresos y los recortes consecuentes han debilitado la habilidad de los medios tradicionales de hacer investigaciones en profundidad.
En la búsqueda por nuevos modelos para financiar el periodismo, el de organizaciones dedicadas al servicio público sin fines de lucro se vuelve cada vez más importante, afirmó. Steiger cree que los medios informativos adoptarán modelos de negocios similares a los de los museos y las sinfonías en los Estados Unidos, es decir, con una combinación de pagos por suscripciones y donaciones del público y de fundaciones privadas.
Pequeños medios digitales con presupuestos anuales de entre un millón y 2 millones de dólares serán más comunes, señaló Steiger.
Quienes se enfoquen en nichos, por tema o por geografía, tienen mejores posibilidades, estimó. Van a disminuir las redacciones gigantescas como la del New York Times, que gasta 200 millones de dólares anuales sólo en su departamento de noticias.
“No hay duda que (Internet) representa una revolución… Estamos viviendo un período de destrucción creativa, que crea oportunidad y terror“, dijo.
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La redacción de ProPublica es la más grande de cualquier organización periodística de su tipo en los Estados Unidos: 32 periodistas a tiempo completo, dedicados a investigar historias que tienen el potencial para causar un gran impacto público.
Cada investigación es distribuida de modo de maximizar su impacto. ProPublica las ofrece en exclusiva a medios tradicionales, sin cargo, para que sean publicadas o emitidas por radio o televisión. En 2009 publicó 138 investigaciones en asociación con 38 medios diferentes. Cada investigación es, además, publicada en el sitio web de ProPublica. El sitio también publica investigaciones destacadas realizadas por otros, algunas veces con comentarios y agregados de la redacción de ProPublica.
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Por Paul E. Steiger
Mientras escribo estas palabras, a fines de enero de 2008, en ProPublica revisamos más de 850 currículums de periodistas que quieren sumarse a nuestro equipo de periodismo investigativo independiente y sin fines de lucro.
Estoy aprendiendo dos cosas. Una, que no faltan periodistas y editores con talento que ansían una oportunidad de exponer abusos de poder. La segunda, que tienen pocas esperanzas de desarrollar esa tarea en diarios y medios en los que hace sólo unos años hubieran estado encantados de pasar el resto de sus carreras.
A esta altura, cualquiera al que le importe el periodismo y su papel en la sociedad entiende que el modelo de negocios que durante cuatro décadas sostuvo generosamente a grandes periódicos metropolitanos se ha derrumbado, mientras lectores y avisadores corren en masa hacia Internet. El resultado es una extraña mezcla de saturación y escasez: una explosión de cierto tipo de información disponible al instante y sin costo en la Web –noticias de último momento, precios de acciones en bolsa, clima, deportes, los últimos movimientos de los famosos, y, sobre todo, opinión—y por el otro lado una disminución acelerada de periodismo internacional e investigación a profundidad.
No significa que el periodismo de investigación vaya a desaparecer. Sigue siendo una parte importante de la oferta de muchas publicaciones y programas noticiosos nacionales. Sus audiencias lo esperan, y muchos van a renunciar a otros gastos antes de recortar por allí.
Experiencias similares a ProPublica han atraido mucho interés, y financiación, de fundaciones y filántropos. ProPublica es la creación de los filántropos de California Herbert y Marion Sandler, y surge como el experimento más reciente y más grande del uso de modelos sin fines de lucro. Otros, como el Center for Investigative Reporting de Berkeley, California (link) y el Center for Public Integrity (link) y el Pulitzer Center for Crisis Reporting, ambos en Washington, D.C., lo hacen hace más tiempo, y con resultados significativos. Podrían hacer más si, como espero que sea el caso, consiguieran más financiación.
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Comentario de Paul Steiger, secretario de redacción de ProPublica, sobre el premio Pulitzer/12 de abril de 2010, 5:21EDT
La periodista de ProPublica Sheri Fink ha recibido un Premio Pulitzer al Periodismo de Investigación por un artículo que publicó en agosto último en la revista dominical del New York Times. Además, una investigación de Charles Ornstein y Tracy Weber, ambos de ProPublica, sobre descuido negligente en el sistema de cuidados sanitarios de California, publicado en Los Angeles Times, fue finalista para el Pulitzer al Servicio Público, el más alto honor de los Pulitzer.
La impactante crónica de 13.000 palabras de Sheri Fink, “The Deadly Choices at Memorial” (Las Elecciones Mortales en Memorial), reveló cómo algunos doctores de Nueva Orleans, mientras crecía el caos por la inundación del huracán Katrina, los generadores eléctricos fallaban y su hospital quedaba aislado del mundo, decidieron aplicar inyecciones letales a los pacientes que, temían, no podrían ser evacuados.
El trabajo de Sheri es un ejemplo poderoso del sentido de la existencia de ProPublica: arrojar luz sobre posibles abusos de poder o fallas en el cuidado del interés público, para que el público pueda saber sobre esas faltas y cambiarlas. En este caso, su reporteo provee información crucial para quienes están a cargo de diseñar las políticas sobre cómo enfrentar desastres sanitarios. Las preguntas cruciales son: quién debe ser salvado primero y quién debe decidirlo.
Este premio corona una serie de honores otorgados a ProPublica en 2009, su primer año en operación con una redacción completa. Incluyeron un premio George Polk, el premio Selden Ring al periodismo de investigación, y dos premios Reporters and Editores, por temas tan diversos como los riesgos ambientales de la perforación gasífera, la denegación de la cobertura social gubernamental obligatoria para contratistas militares muertos o heridos en el exterior, y tiroteos policiales en Nueva Orleans.
Los premios son gratificantes y los agradecemos hondamente, pero no son un objetivo en sí mismos. Los vemos como una señal de que nuestro modelo sin fines de lucro, independiente, de publicar tanto en nuestro sitio web como en asociación con las principales organizaciones de noticias impresas, audiovisuales y de Internet, puede hacer una contribución significativa a la necesidad de mantenerse informado del público norteamericano en una era de cambios explosivos en el sistema de medios y en el periodismo.





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